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AGUA

La CHE garantiza la seguridad de la presa de Rialb y hace sondeos para buscar la filtración

La presión del agua con el pantano casi lleno unos meses y la fatiga del terreno por la sucesión de sequías y lluvias intensas se perfilan como causa. Habilitan una partida de 500.000 € para reparar el embalse

La CHE había abierto a media mañana de ayer siete sondeos para intentar localizar la filtración de agua detectada hace diez días en la presa de Rialb. - JORDI ECHEVARRÍA

La CHE había abierto a media mañana de ayer siete sondeos para intentar localizar la filtración de agua detectada hace diez días en la presa de Rialb. - JORDI ECHEVARRÍA

Lleida

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“La presa (de Rialb) no corre ningún riesgo” y las probabilidades de que colapse como consecuencia de la filtración detectada hace diez días son “cero”, aseguró ayer el director técnico de la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro), Ramón Lúquez, que visitó las obras de emergencia para atajar la fuga acompañado por el subdelegado del Gobierno en Lleida, José Crespín.

“Es una filtración moderada”, dijo, mientras lanzaba un mensaje de calma a las poblaciones de aguas abajo: “Tienen que estar tranquilos. El conocimiento que tenemos de la presa es elevado y estamos acometiendo las actuciones necesarias”, dijo.

La filtración, que aflora en una cuneta situada en la zona izquierda (en el sentido de la corriente) de la presa, fue detectada hace diez días, en miércoles 16 de abril, y los trabajos para repararla comenzaron el martes 22.

Estos, financiados como obra de emergencia con una partida de casi medio millón de euros habilitada por la CHE, se centran en localizar la filtración, que los técnicos sitúan bajo el estribo (la zona de la presa que se apoya en la parte superior del valle) izquierdo.

La CHE había abierto ayer siete sondeos de 20 a 30 metros de profundidad, y con dos de distancia entre ellos, en busca de la filtración, aunque sin éxito. Prevé seguir perforando hasta el final del estribo, y después en puntos intermedios entre los ya ejecutados si es necesario, para localizar la fuga de agua.

El plan consiste, una vez localizada, en generar un tapón provisional inyectando resina expansiva (la humedad triplica su tamaño) y, después, consolidar ese cierre con material estructural como el mortero de cemento para cegar la galería. No hay plazo, aunque la CHE prevé dar con ella en “unos dias” y completar la actuación en “unas semanas”, anotó Lúquez.

“Estamos investigando para localizar el punto en el que se ha producido esa filtración”, explicó el director técnico de la CHE, quien apuntó que “aparentemente” estaría en un “punto de contacto” entre la estructura de hormigón y el terreno que lo soporta.

Los responsables de la CHE manejan dos hipótesis principales sobre la causa de la fuga. Una, relacionada con su nivel tras llevar todo el año por encima de los 340 hm3 y con menos de cinco metros de resguardo, y con solo uno desde el 21 de marzo. “Cuanta más carga y más presión, más fácil es que el agua busque una salida”, señaló Lúquez. La segunda tiene que ver con la sucesión de etapas de sequía y de lluvia intensa del último año: “El terreno, siempre que se somete a cambios bruscos de humedad y de presión, puede contribuir -añadió-. No hemos detectado al 100% que venga del terreno, pero es lo más probable”.

El chorro, que aflora en una cuneta construida para detectar filtraciones, se ha reducido de 420 a 350 litros por minuto en tres días al reducir la presión reteniendo agua en Oliana (2 hm3 en tres días) y soltándola en Rialb (uno diario).

Lúquez desvinculó esta filtración de algunas grietas detectadas durante la construcción de la presa y reparadas en 2008.

A la espera de una ‘fumata’ amarilla en la cuneta

En Rialb se espera, como en Roma, una fumata: pero no de humo sino de agua, y tampoco de color blanco sino amarillo, similar al poliuretano. La aparición de trazas de ese color en la cuneta por la que desagua la filtración será la señal de confirmación del hallazgo de la filtración, ya que supondría que la inyección de resina expansiva ha ido a parar al curso de agua que atraviesa la presa. La empresa contratada para la reparación está abriendo sondeos en los que introduce tubos de manguito, un artilugio que permite inyectar fluidos a distintas alturas y que es posible lavar sin extraerlo para volver a usarlo al día siguiente. Hasta ahora, las inyecciones han sido de mortero, ya que ninguna de las aperturas de sondeo ha devuelto el chorro de aire que indica la existencia de una cavidad. Tras el soplo, el primer paso es la inyección de la resina, la llegada de cuyas primeras trazas, de color amarillo, a la cuneta deberían confirmar el hallazgo.

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