Escándalo por falsos certificados para obtener la residencia en Andorra
Alertan de propietarios que cobran hasta 500 euros por acreditar contratos en pisos donde no vive nadie. Polémica por los abusos

Imagen de la frontera de la Farga de Moles.
El Principat de Andorra vive un nuevo escándalo tras la denuncia de algunas asociaciones de residentes al detectar propietarios de pisos que están cobrando cientos de euros por acreditar la residencia de inmigrantes en viviendas en las que realmente no vive nadie. Este certificado, que garantiza que la persona vive en el domicilio, es imprescindible para obtener la residencia.
Uno de los requisitos del servicio de Inmigración del Gobierno andorrano para que los trabajadores que llegan al país puedan obtener el permiso de residencia que les permita establecerse y tener un contrato de trabajo es que el amo de una vivienda firme que la persona inmigrante tiene un domicilio real. Sin vivienda no hay contrato de trabajo. Y sin contrato no hay permiso de residencia.
Propietarios de inmuebles aprovechan la crisis de la vivienda y la desesperación de los temporeros para estafar directamente con unas ofertas que abusivas u ofreciendo documentos a cambio de dinero. Con posterioridad, como ya pasaba antes, los recién llegados empiezan a buscar un lugar donde ubicarse y al final acaban en pisos patera. Ante la imposibilidad de alquilar un piso en solitario, muchos realquilan habitaciones para compartir gastos y algunos, que también ven el negocio, consiguen vivir de prestado gracias a sus reinquilinos.
La falta de oferta legal, el precio desorbitado de las habitaciones y la proliferación de prácticas fraudulentas convierten la búsqueda de un lugar donde dormir en un laberinto lleno de trampas.
El reto del alojamiento para los temporeros se ha convertido en un problema estructural del país. Mientras el mercado formal no da respuesta, las redes sociales se han llenado de riesgos.