ECOLOGÍA
Seis organizaciones agrarias piden audiencia a la UE para desbloquear el riego de las zepas
Plantean un riego a la demanda para agricultores locales y reservar un 30% de la superficie para la conservación de las aves. Intentan ser recibidos este mes, en plazo para pedir cambios en los usos

Los representantes de las organizaciones agrarias, ayer en las instalaciones de SEGRE. - JORDI ECHEVARRÍA
“Pedimos hora en plazo a la UE para debatir que se pueda regar en las zepas, en las zonas de protección de aves de Lleida. Ningún Gobierno de España ni de Catalunya, de izquierdas o de derechas, ha planteado en veinte años una regulación”, afirma Pere Roqué, de Asaja Lleida, una de las organizaciones agrarias que, con UP (Unió de Pagesos), el Gremi de la Pagesia, Pagesos o Conills, la Cooperativa del Camp d'Aspa y el Canal Segarra-Garrigues, integran la Comisión de las Zepas, impulsora de la iniciativa.
Trabajan contrarreloj, ya que la Comisión Europea, que ha admitido por primera vez la compatibilidad del regadío con la conservación de las aves, cierra “a finales de enero de 2026” el plazo de propuestas para “los ajustes o la retirada” de zepas.
Desde hace 23 años, si se toma como referencia el primer diseño de la zona regable del Canal Segarra-Garrigues en 2003, o 16 por la aprobación en 2010 de su DIA (Declaración de Impacto Ambiental) definitiva, 54.000 hectáreas del sudeste de Lleida tienen restringido el riego, de manera total en 16.000 de ellas, tras ser declaradas zepas de las aves esteparias.
Esa periodo coincide con un declive demográfico y económico del área afectada. “La gestión ha sido no hacer nada. Han usado las zepas como excusa para parar cualquier evolución”, anota Rafel Piqué, del Segarra-Garrigues, que aboga por “un riego compatible con las medidas de la UE”. “No es solo la agricultura, se han puesto muchas limitaciones a las granjas y se han perdido muchas actividades económicas”, indica Josep Maria Pijuan, de UP.
Su propuesta diverge de los planteamientos de la agroindustria y el gran regadío y sintoniza con la conservación del medio: un riego a la demanda para los vecinos de la zona que quieran seguir allí, con un 70% de la explotación para la agricultura y un 30% sin transformar.
“Los condicionantes de la zepa no permiten una agricultura rentable”, señala Carol Aixut, de UP. “Han de entender que no se quiere regar todo, pero hay que dejar regar al agricultor que se quiera quedar”, anota Joan Piera, de Pagesos o Conills.
El planteamiento ya lo conoce la Generalitat. “En las reuniones nos dicen que les parece bien, pero no envían la información a ningún sitio”, indica Mar Ariza, del Gremi de la Pagesia. “La razón siempre nos la dan, pero lo que necesitamos son soluciones”, añade Josep Ramon Iglesias, de Aspa.
JARC, que ha salido de la comisión, pidió ayer “medidas para mejorar la competitividad” en todas las zepas catalanas.