Una cooperativa impulsa en El Poal el primer obrador compartido de productos cosméticos naturales de Cataluña
Avantva Coop ofrece espacio para acoger 20 proyectos y en un futuro prevé habilitar un obrador agroalimentario

Esther Girabet, impulsora del obrador de la cooperativa de AvantvaCoop, elaborando un bálsamo.
La cooperativa Avantva Coop ha impulsado en el municipio de El Poal el primer obrador compartido cooperativo de productos de cosmética natural de Cataluña. Les instalaciones cuentan con un total de 20 espacios de producción, de los cuales 9 ya están ocupados por artesanas de Cataluña, Aragón y Navarra que elaboran productos de higiene personal, y un punto de venta. Aparte de ofrecer un sitio para la creación de productos, la cooperativa también da servicio de asesoramiento y acompañamiento de producción y de redacción de expedientes de seguridad y evaluación de fórmulas, entre otros. Asimismo, la cooperativa tiene la intención de programar actividades culturales y formativas y, en un futuro, proyectar la construcción de un obrador agroalimentario.
El obrador está gestionado por la cooperativa Avantva Coop, basada en los principios de la economía social y solidaria, e integrada por un colectivo de mujeres que se han unido para dar visibilidad en el oficio y en la elaboración de productos artesanales de calidad. “No queremos ir a otro lugar a hacer un trabajo que es eminentemente rural”, ha explicado la impulsora del obrador, Esther Girabet.
Les productoras provienen de todo el territorio por la escasez de obradores de esta tipología. La normativa cosmética estatal es “más estricta” en comparación con otros países europeos, según Girabet. “Hay mucha burocracia y se tienen que cumplir requisitos especiales. Es difícil a nivel económico y de infraestructura”, ha explicado.
En este sentido, la cooperativa ofrece un espacio de producción compartido para personas que ya tienen una línea de productos o que quieren empezar su proyecto. Les instalaciones cuentan con tecnologías para producir de forma segura y con los utensilios necesarios como climatización por aerotermia, salas para cosmética fina y sólida, espacio de curato con control de humedad, lugar de limpieza y pesajes, almacenaje y vestuario.
Aparte de ofrecer un espacio de elaboración de productos de higiene como jabones, desodorantes, pasta de dientes, champúes y bálsamos, entre otros, la cooperativa también tiene la voluntad de dinamizar el territorio y potenciar el arraigo. “No sólo somos un obrador, tenemos una responsabilidad con el entorno y la cultura”, ha apuntado Girabet.
De esta manera, las artesanas apuestan por los productos de proximidad y trabajan para recuperar plantas “olvidadas”. Asimismo, la cooperativa prevé programar talleres y formaciones para transmitir conocimientos sobre etnobotánica.
El proyecto del obrador empezó el año 2020 y desde entonces ha recibido diferentes reconocimientos. Este mes de diciembre, el proyecto ha sido galardonado en un premio nacional de artesanía y ha sido el destacado de entre iniciativas del mundo de la moda y el comercio. “Que el proyecto sea validado es muy importante. Hay mucho trabajo detrás”, ha concluido Girabet.