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Canejan. Próxima oportunidad, el turismo

Canejan.

Vista del municipio de Canejan, fronterizo con Francia.

Vista del municipio de Canejan, fronterizo con Francia.NOEMÍ LASTERA

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El ayuntamiento de Canejan tendrá que reorganizarse para seguir funcionando con dos concejales menos, ya que el censo ha bajado en los últimos cuatro años por debajo del límite de los 101 vecinos que dan derecho a un pleno de cinco ediles. Ahora serán tres y el mismo trabajo deberán repartírselo los electos. Los vecinos coinciden en que el principal reto del consistorio es conservar y mantener la red de caminos y accesos durante todo el año, lo que no es poco para un ayuntamiento cuyo presupuesto no alcanza los 400.000 euros al año.

“Tenemos uno de los bosques más bonitos del valle”, asegura el alcalde, Juan Carlos Lastera, que ocupa el cargo desde hace 24 años y opta a la reelección. Habla de la Ribera de Toran y los núcleos que la rodean, cuyos parajes atraen a público de ambos lados de la frontera con Francia. La belleza debe ser tal cuando el Conselh Generau acordó en 2017 que solo una veintena de bordas en todo Aran, precisamente las de la Ribera de Toran que habían estado habitadas hasta no hace mucho, podrán habilitarse como establecimientos turísticos u hoteles o casa rural. El resto queda únicamente para usos lúdicos y familiares salvo en algunos casos, en los que se abre la posibilidad de habilitar negocios de restauración, con determinadas condiciones. Esta situación plantea un nuevo reto en Canejan. El ayuntamiento admite que hay al menos una iniciativa dirigida a la adecuación de una borda como establecimiento. En paralelo, señala que actualmente la localidad no dispone de establecimientos dirigidos al turista, por lo que la propia administración local no descarta tomar la iniciativa en este sentido y habilitar un edificio público como casa de payés para, en todo caso, ceder su gestión a particulares.

El Conselh Generau acordó que unas 20 bordas del municipio podrían habilitarse como hotel

En los últimos cuatro años ha perdido población, por debajo de los 100 vecinos, lo que le resta dos ediles

Iniciativas turísticas de este tipo podrían frenar la progresiva despoblación del municipio, donde el número de vecinos decrece hasta quedarse, a finales de 2018, en 84 habitantes. Quizás aportaría también algún establecimiento de víveres, del que carecen desde hace años, lo que obliga a viajar hasta Les o Bossòst para hacer la compra. “El problema es el acceso a la carretera Nacional (N-230)”, afirma el primer edil. Son seis kilómetros no fáciles para quien no está habituado. Además, “aquí no hay trabajo”, añade. El principal motor económico es el sector primario pero la industria maderera “está parada” porque Francia copa el mercado. De modo que para acceder a un empleo hay que recorrer unos 30 kilómetros hasta Vielha o hasta Naut Aran, a pie de pistas.

Una excepción matiza el descenso de la población: según el diario digital El Confidencial, en octubre había 74 habitantes pero pasaron a 92 en diciembre. Para el alcalde, fue un movimiento voluntario de vecinos que ya vivían en la localidad pero no estaban empadronados y lo hicieron “libremente” por estima a la localidad. Canejan es uno de los tres municipios menos poblados de Aran, mientras que entre el resto, Vielha y Naut Aran tienen una mayor estabilidad y deben sumar una elevada población estacional especialmente en invierno.

Dos candidaturas competirán el domingo para acceder a la alcaldía de Canejan: la del propio Lastera, de Unitat d’Aran y a quien acompañan otros dos candidatos, y la de Convergència Democràtica Aranesa, con un único miembro, José Seisdedos Medán. Solo uno de los cuatro quedará fuera del consistorio.

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