SEGRE

TRIBUNALES UN LITIGIO INTERMINABLE

Tor: trece casas y tres muertos

El insólito escrito de los sobrinos del Palanca en el que le vetan, cuando muera, en el nicho familiar reabre un conflicto por la propiedad de una montaña que dura un siglo || Ha habido tres asesinatos

Imagen del pueblo de Tor, a 1.700 metros, en un extremo de la Vall Ferrera, junto a Andorra.

Imagen del pueblo de Tor, a 1.700 metros, en un extremo de la Vall Ferrera, junto a Andorra.SEGRE

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Los hermanos Coen y David Lynch habrían ahorrado mucho en guionistas si hubieran conocido el caso Tor. Como no leyeron el libro de Carles Porta que en su edición catalana lleva el título de este artículo, tuvieron que echar mano de la imaginación para crear respectivamente Fargo y Twin Peaks. El conflicto por la propiedad de la montaña de Tor, en el Sobirà, dura ya más de un siglo, ha comportado 3 asesinatos y ha renacido esta semana a raíz de que este diario informara el pasado jueves de un insólito escrito de los sobrinos del Palanca -uno de los principales protagonistas en este histórico litigio- en el que no dan su permiso para que su tío, cuando muera, sea enterrado en el nicho familiar.

“Quan nantres érem pitites, Tor era un poble que sempre hi havie ball i hi havie de tot. Anàvem tots a la una i tots units. Allí a casa l’Emília, a Casa Bernat, feben lo ball. Son padrí tocava l’acordeón. Jo no havia sentit mai que el meu pare es barallés amb ningú”. Concepció Saboya, la Conxita de Casa Pere Xic, explicaba de esta forma en 1997, en un reportaje en TV3, cómo era la vida hace décadas en este pueblecito situado a 1.700 metros de altitud en un extremo de la Vall Ferrera colindante con Andorra. Pilar Tomàs, Sisqueta, lo confirmaba: “Tots visquívam aquí. Tallàvem els prats, segàvem els camps, tinívam patates, tinívam gra, tinívam de tot”. Hace más de un siglo, el 14 de julio de 1896, los entonces muy bien avenidos vecinos de este pueblo formaron una sociedad de condueños para evitar que gente de fuera sacara beneficio económico de la montaña de Tor, una de las mayores propiedades privadas de Catalunya, con 2.300 hectáreas (más de cinco mil campos de fútbol) en el límite con la frontera andorrana en el puerto de Cabús, de 2.300 metros de altitud. Hacía poco que se había aprobado el Código Civil, que comportó muchas modificaciones de propiedad, y querían asegurarse la explotación del monte, para lo que establecieron el muy selectivo requisito de tener casa abierta todo el año en Tor, lo que no es poca cosa en un pueblo aislado por la nieve la mitad del año.

Los problemas de verdad empezaron en 1976, cuando ‘Sansa’ promovió una estación de esquí

Las cosas empezaron a complicarse después de la guerra. Los maquis entraron por Tor desde Andorra y desde Casa Sansa (según Jordi Riba Segalàs, el Palanca) llamaron a la Guardia Civil, lo que provocó que los maquis quemaran medio pueblo. Lógicamente, muchos vecinos lo abandonaron. Pero los problemas de verdad empezaron en 1976, cuando Josep Montané, Pepe, de Casa Sansa, firmó un contrato con el empresario andorrano Rubén Castañer, el Ruben, para construir una estación de esquí que enlazara con las de Pal y Arinsal. Habría sido más grande que la de Baqueira. Se opuso el gran rival de Sansa, el Palanca, partidario de los usos tradicionales del monte (leña y ganado). Castañer, el Palanca y sus respectivos empleados eran entonces, literalmente, de armas tomar. En julio de 1980 dos trabajadores de Castañer mataron a tiros a dos del Palanca. Fueron condenados a 8 años de prisión. En 1995 el juez de Tremp dijo que la montaña era de Sansa y 5 meses después fue asesinado (golpe en la cabeza y estrangulamiento). Dos personas fueron juzgadas y absueltas de este crimen. Al ponerse a escribir su libro, Carles Portra pensó lo que Truman Capote. Con todo este material, para qué los guionistas; para qué la imaginación.

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