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AGRICULTURA INICIATIVAS

Crece el cultivo de trufas y se convierte en un nuevo atractivo turístico para Les Garrigues

Tòfona de la Conca, empresa familiar con sede en Vimbodí, organiza excursiones de ‘trufiturismo’ para descubrir y degustar el “diamante negro” || Un hongo que ofrece nuevas oportunidades al territorio

Jesús y Dídac, de la empresa Tòfona de la Conca, junto a dos de sus perros truferos en su finca de Tarrés.

Jesús y Dídac, de la empresa Tòfona de la Conca, junto a dos de sus perros truferos en su finca de Tarrés.M. CODINAS

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Lleida reúne entre el 60 y 70% de la producción de trufa de Catalunya, con alrededor de 800 hectáreas dedicadas a este cultivo. Del mismo modo que el oleoturismo y el enoturismo se están convirtiendo en la segunda fuente de ingresos de muchos agricultores que cultivan olivos y viñas, el interés que despierta el cultivo de la trufa negra, junto a la voluntad de promocionar tanto su consumo como su conocimiento, han dado lugar a una nueva actividad que empieza a despuntar en Catalunya: el trufiturismo.

Tòfona de la Conca es una empresa familiar con sede en Vimbodí i Poblet que se dedica al cultivo del llamado diamante negro de la gastronomía y que, desde hace 5 años, también organiza excursiones en Les Garrigues para descubrir más acerca de este preciado producto, al mismo tiempo permite vivir la experiencia de buscarlo con la ayuda de perros, recolectarlo y degustarlo in situ, maridado con vinos producidos en el mismo territorio.

Lleida acapara entre el 60 y el 70% de la producción de trufa en Catalunya, con unas 800 hectáreas

“Desafortunadamente, aún existe mucho desconocimiento sobre la trufa en Catalunya”, explicó Dídac Espasa, uno de los emprendedores al frente de este negocio, que añadió que “debido a ello intentamos difundirla impulsando ferias, concursos de perros truferos y organizando excursiones en las fincas donde las cultivamos para saciar la curiosidad de los amantes de este hongo”. En estos momentos la empresa organiza un par de excursiones por semana con grupos de entre diez y veinte personas al precio de 25 euros cada una. Esto significa que entre 400 y 500 personas visitan las fincas de Tòfona de la Conca anualmente, por lo que la actividad es una valiosa fuente de ingresos. Además, al final de la excursión los turistas pueden comprar conservas y productos trufados. Uno de ellos es el queso Flor de Neu amb Tòfona de la Conca, ganador de la medalla de plata de los World Cheese Awards 2019 y que se elabora conjuntamente con la Fundació MAP, que trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad o riesgo de exclusión social del Ripollés.

A pesar de que la temporada de recolección de la trufa negra empieza el 15 de noviembre y finaliza el 15 de marzo, esta empresa se las ingenió para poder organizar estas excursiones durante la mayor parte del año plantando también la variedad de trufa de verano en algunas hectáreas de sus fincas, por lo que, a pesar de que su valor económico es inferior al de la trufa negra, su recolección con los perros truferos es también un gran reclamo para los turistas.

Más allá del rendimiento económico de su cultivo y del atractivo turístico que puede generar este hongo, su cultivo puede ser una alternativa o complemento en zonas de media montaña donde no prosperan otros tipos de agricultura, pues no requiere de demasiados cuidados aunque los cultivos tardan entre 5 y 7 años en dar su primera cosecha.

Jesús y Dídac, de la empresa Tòfona de la Conca, junto a dos de sus perros truferos en su finca de Tarrés.

Jesús y Dídac, de la empresa Tòfona de la Conca, junto a dos de sus perros truferos en su finca de Tarrés.M. CODINAS

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