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SUCESOS INVESTIGACIÓN

Pinchazos telefónicos incriminan a los acusados del crimen de Albesa

La víctima falleció el 6 de mayo, cinco meses antes del hallazgo del cadáver || Hubo incidentes previos con los encarcelados por la okupación del piso de Balàfia

Concentración el pasado 31 de julio de familiares y amigos de la víctima para pedir justicia.

Concentración el pasado 31 de julio de familiares y amigos de la víctima para pedir justicia.MAGDALENA ALTISENT

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Los Mossos d’Esquadra llevaban desde junio tras la pista de los investigados por el crimen de Nosa Richard Omoerede, el joven de 22 años de Lleida cuyo cadáver apareció semienterrado junto a un camino cerca del Noguera Ribagorçana en octubre del año pasado en Albesa. Fue después de que el cadáver de la víctima fuera identificado gracias a las pruebas genéticas. Esto les permitió centrarse en el entorno del joven.

Descubrieron que la última vez que se le vio con vida fue a principios de mayo del año pasado, cinco meses antes del hallazgo de su cadáver. Vivía de okupa en un piso de la calle Penedès, en Balàfia, y había tenido varios incidentes con tres hombres, D.S.S., J.P.G. y G.G., que hacían funciones de vigilancia y control en el edificio para evitar okupaciones.

Dos de ellos son los que el jueves ingresaron en prisión. Negaron haber matado a Nosa Richard. Uno de ellos, D.S.S., afirmó que le pagó 4.000 euros –1.000 más de lo acordado porque la víctima decía que tenía una deuda por drogas con los Trinitarios– para que se marchara y que no lo volvió a ver.

Sin embargo, los Mossos d’Esquadra hicieron un seguimiento de sus móviles y comprobaron que el día del crimen –el 6 de mayo– dejaron los dispositivos en el edificio mientras que el de la víctima daba señal de movimiento hasta la zona donde fue hallado, por lo que lo habrían matado en el inmueble y, posteriormente, enterrado en Albesa. Paralelamente, constan escuchas telefónicas entre ellos que les incriminan. Según los investigadores, tomaron precauciones para evitar ser descubiertos.

Lo hacen en una de las conversaciones que tuvo lugar a mediados de julio de este año, justo después de que los medios de comunicación publicaran que se había identificado a la víctima –la policía lo sabía desde hacía más de un mes y ya habían intervenido sus móviles–. Habrían quedado para dar un versión similar en el caso de ser interrogados. En este sentido, D.S.S, es yerno de J.L.R.P, también investigado por este caso y encarcelado en enero por su presunta relación con el macroalijo de 620 kilos de cocaína, valorada en 20 millones (ver página 10).

Dos mujeres están libres con cargos y otro investigado, el lituano G.G., está fugado.

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