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PATRIMONIO ARQUEOLOGÍA

El Montsec demuestra el reinado milenario del pino rojo

  • REDACCIÓN
Actualizada 31/07/2018 a las 10:39
Recollida de carbonis en una estructura de combustió de la Cova Gran de Santa Linya.

Todas las imágenes y contenidos de SEGRE.com tiene derechos y no se permite su reproducción y/o copia sin autorización expresa.

© Recogida de carbonos en una estructura de combustión de la Cova Gran de Santa Linya

CEPAP-UAB
Recollida de carbonis en una estructura de combustió de la Cova Gran de Santa Linya.

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© Arqueólogos trabajando en el yacimiento en julio

CEPAP-UAB

El análisis de los carbonos de los fuegos del yacimiento de la Cova Gran de Santa Linya ha confirmado que el pino rojo predominaba en los bosques de montaña del noroeste de la Península Ibérica, que se extendían de forma continuada des de los Pirineos hasta la costa mediterránea, hace entre 50.000 y 15.000 años. Precisamente esta madera de pino rojo es casi el único combustible identificado en el Paleolítico medio y el Paleolítico superior antiguo.

La abundancia de los restos de fuegos localizados en la Cova Gran, situada a 385 metros de altitud, y el hecho de que el pino rojo fuese usado tanto por neandertales como por humanos modernos (homo sapiens), indican que ambas especies utilizaron esta madera como principal combustible para mantener el fuego encendido. Según Rafael Mora, director del Centre d’Estudis del Patrimoni Arqueològic de la Prehistòria de la Universitat Autònoma de Barcelona (CEPAP-UAB), “los registros de la Cova Gran permiten profundizar en el conocimiento del paisaje y de la biogeografía de un árbol esencial en la supervivencia de los cazadores-recolectores de la Edad del Hielo”. “La continuidad en la elección de este tipo de leña en este yacimiento debía obedecer a la abundancia del árbol en el entorno y permite reforzar la hipótesis de la presencia continuada de bosques de pinos de montaña estables y resilientes en la zona”, concluyó. Actualmente el pino rojo se preserva en altitudes superiores a los 600 metros. El clima actual, que empezó a instalarse hace 15.000 años, lo hizo retroceder hasta zonas más elevadas y frías.


Una investigación precisa que fue el principal combustible de homo sapiens y neandertales

 

Esta investigación la llevaron a cabo el citado Rafael Mora, Jorge Martínez-Moreno y Miquel Roy, también del CEPAP, junto con Ethel Allué, del Institut Català de Paleocologia Humana i Evolució Social (IPHES9 y Alfonso Benito Calvo, del Centro Nacional de Evolución Humana (CENIEH), analizando más de 1.200 fragmentos de carbono de una quincena de restos de fuego. Los hallazgos fueron publicados en la revista Review of Palaecobotany an Palynology.

La Cova Gran es uno de los pocos yacimientos de la región mediterránea en el que se han identificado momentos de transición entre los últimos neandertales y los primeros humanos modernos o entre los últimos cazadores-recolectores y los primeros agricultores-ganaderos.

Nuevas fosas en Santa Coloma de Àger

Las excavaciones llevadas a cabo durante este mes de julio en la necrópolis de Santa Coloma de Àger, en el marco de la I Jornada Científica de Arqueología Funeraria de la Universitat de Lleida (UdL), han localizado 14 fosas en el ángulo nororiental del yacimiento, datados de entro los siglos VIII y XI, la última fase de uso del complejo. De estas, la decena de estudiantes y arqueólogos participantes en la jornada, han excavado nueve. En cinco de ellas estaban enterrados adultos y en cuatro más, niños.

Los expertos han podido confirmar in situ que de los cinco esqueletos adultos, dos corresponden a hombres y uno, a una mujer, mientras que los de los menores, dos serían niños de un año de edad como mucho, y dos más, niños de entre 3 y 5 años. Aun así, tanto la acotación de la cronología de los restos, la edad, el sexo y las posibles patologías de estos individuos se fijarán a posteriori con los estudios de radio carbono, isótopos y de ADN que se deben hacer en laboratorios especializados. Con estas pruebas también se podrán obtener más datos sobre la salud, la alimentación, las filiaciones familiares, y si los enterrados eran autóctonos o migrantes.

Desde que se empezaron a llevar a cabo las primeras intervenciones arqueológicas en la necrópolis de Santa Coloma de Àger, en los años noventa, se ha intervenido en cuatro ocasiones en esta zona, en las que se han exhumado un total de 130 esqueletos, fechados entre los siglos V y XI.

Los investigadores esperan poder continuar con nuevas excavaciones el próximo año porque todo apunta que la necrópolis se extiende más allá de la zona hasta ahora delimitada. La Jornada Científica de Arqueología Funeraria de esta edición ha sido posible gracias a la financiación de la Fundació Arnau Mir de Tost, el ayuntamiento de Àger y donaciones particulares.

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