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La fiesta del libro y la rosa, desde casa

Balcones y ventanas de Puigverd de Lleida lucían ayer engalanados para vivir la fiesta de Sant Jordi, aunque sea desde el propio domicilio.

Balcones y ventanas de Puigverd de Lleida lucían ayer engalanados para vivir la fiesta de Sant Jordi, aunque sea desde el propio domicilio.ITMAR FABREGAT

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Ni paradas de libros en calles y plazas ni autores firmando sus novedades a lectores ávidos de literatura. Ni siquiera rosas, reinas de las flores un día al año en Catalunya. Este Sant Jordi se vivirá puertas adentro como nunca antes nadie lo hubiera imaginado. Como constata la leridana Carme Polo en su libro sobre la historia de esta gran fiesta literaria –un título que, como los de otros muchos autores, sigue pendiente de presentación–, en las nueve décadas de vida de esta celebración cultural, apenas se ha tenido que cambiar de fecha en ocho ocasiones, alguna por la Guerra Civil pero la mayoría por coincidir en domingo o en días festivos de Semana Santa. Pero, tomando prestado el título de la película catastrófica de J.A. Bayona, ‘lo imposible’, lo que nadie hubiera podido pensar hace apenas unos meses, una crisis sanitaria provocada por una pandemia global, ha provocado el ‘cierre’ de Sant Jordi, la gran fiesta multitudinaria del libro y la rosa en Catalunya, que también se difunde poco a poco más allá del Cinca. Por ello, y siguiendo en clave cinematográfica, el ‘matrix’ de una cada vez más sociedad virtual sustituirá hoy –de hecho, ya desde hace unos días– todo tipo de actividades vinculadas a los libros e incluso a las rosas a través de las redes sociales. Eso sí, algunas librerías podrán abrir sus puertas, al menos hasta el mediodía, al contar con licencia de venta de prensa o papelería. Otras se conforman desde hace unas semanas con la venta de libros on line a través de diversas plataformas, lo que también ha creado división en el sector: unas envían el ejemplar por correo, pero otras ‘respetan’ el confinamiento y aplazan la entrega al cliente hasta que los comercios puedan volver a abrir al público. Este mismo debate también se ha suscitado en el sector de la floristería. Sea como sea, tocará esperar al 23 de julio, una ‘diada’ alternativa aún con muchos interrogantes.

Balcones y ventanas de Puigverd de Lleida lucían ayer engalanados para vivir la fiesta de Sant Jordi, aunque sea desde el propio domicilio.

Balcones y ventanas de Puigverd de Lleida lucían ayer engalanados para vivir la fiesta de Sant Jordi, aunque sea desde el propio domicilio.ITMAR FABREGAT

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