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Francia, campeona

Conquista su segundo Mundial después de golear a una Croacia que acusó el cansancio || El VAR fue protagonista en el segundo tanto galo, en una final sin demasiado fútbol

Olivier Giroud, jugador de la selección francesa y del Chelsea, levanta el trofeo de campeones del mundo después de la final disputada en Moscú.

Olivier Giroud, jugador de la selección francesa y del Chelsea, levanta el trofeo de campeones del mundo después de la final disputada en Moscú.EFE

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Veinte años después de conseguirlo en París, con Deschamps como capitán y con Zidane de figura, Francia impuso ante Croacia la ley del más fuerte para convertirse por segunda vez en su historia en campeona del mundo, esta vez en Moscú (4-2). El estadio Luzhniki fue el escenario de un cambio de orden, quizá de estilo tras el buen gusto del juego combinativo de España en 2010 y de Alemania en Brasil 2014. Francia lideró un modo que apuesta por la firmeza defensiva, por el orden, el equilibrio, el aprovechamiento al máximo del balón parado y el vértigo de Mbappé junto al ‘principito’ Griezmann, convertido en nuevo rey. Ya ha logrado lo que otros grandes astros como Messi, Cristiano Ronaldo y Neymar no han conseguido. Croacia no decepcionó, ni mucho menos. Jugó sus armas con todo lo que el corazón le dio tras el gran desgaste acumulado, pero un tanto en propia meta y un gol de penalti señalado con el VAR dinamitaron su moral. Con el tercer tanto se vino abajo.

Pese a la teórica mayor fatiga de haber acumulado tres prórrogas, es decir, haber jugado un partido más, Croacia asumió su rol. Fue valiente. No dudó en llevar las riendas de la final. Francia entregó el balón a los Modric, Rakitic y compañía, a la espera de enganchar una contra o un balón parado. No necesitaban los ‘bleus’ ser dominadores del partido. Lo único que precisaban era ese balón cerca del área de Subasic. Aún siendo aparentemente inferiores lo encontraron, como en anteriores partidos. Griezmann botó una falta y un toque desafortunado de Mandzukic, el hombre que situó a Croacia en la lucha por la gloria, se metió el primer autogol en la historia de las finales y adelantó a Francia (1-0).

Los franceses lograron su segundo Mundial, después del que conquistaron en 1998 como anfitriones

Croacia está sobrada de orgullo y corazón. Y también de calidad. Aunque pareció acusar el mazazo tardó solo diez minutos en devolver el golpe. Otra falta, botada hacia la derecha por Modric terminó en Vida, que bajó el balón hacia atrás y Perisic hizo el resto con un recorte y un disparo cruzado (1-1).

Pero para su desgracia Francia rápidamente encontró un saque de esquina. Griezmann lo botó y el propio Perisic desvió de nuevo a córner. Los franceses reclamaron mano mientras Pitana daba continuidad al choque inicialmente. En cambio, desde el VAR le avisaron que algo había ocurrido. El colegiado argentino atendió la situación y acabó por decretar pena máxima, la primera en una final en la historia del videoarbitraje. El delantero del Atlético no lo desaprovechó ante un ‘parapenaltis’ como Subasic (2-1).

Sin hacer nada extraordinario, Francia volvió a tomar la delantera y castigó a una Croacia que asumió como pudo el nuevo directo a la línea de flotación y que aún así soñaba, pero una intervención de Lloris a un tiro de Rebic le impidió hacerlo con fundamento. Una galopada de Mbappé abortada por Subasic dio paso al salto al campo de cuatro miembros de ‘Pussy Riot’ reducidos y a otra cabalgada del jugador del PSG que acabó con gol de Pogba (3-1).

Croacia era un púgil al borde del KO, a merced del vértigo de los ‘bleus’. Mbappé lo aprovechó de inmediato con otro latigazo. Un marcador de 4-1 con más de 20 minutos por delante. La final estaba decantada mucho antes de lo esperado. Pero un clamoroso error de Lloris ante Mandzukic, que nunca perdona una carrera y un intento de presión, permitió al delantero del Juventus dar una mínima luz de esperanza al cuadro balcánico, y restar tranquilidad a Francia, sabedora de que Croacia, que estuvo cerca de la eliminación en la previa y sufrió como el que más en este Mundial, acaba volviendo siempre (4-2). Esa fe inquebrantable es la que mantuvo vivo el partido hasta el final. Otro equipo habría caído goleado y golpeado. Croacia, en un día ni mucho menos brillante de sus motores futbolísticos, Modric y Rakitic, no se rindió nunca.

El conjunto croata cayó, pero lo hizo con honor y haciendo historia. Lo de Francia tiene mucho mérito. Efectivamente aprendió la lección de Portugal. Lo ha demostrado en todo el torneo. Deschamps, que se une al grupo de Zagallo y Beckenbauer como los únicos que se han proclamado campeones como jugadores y entrenadores, ha sabido recomponer la figura de un conjunto armado, un bloque sólido con dosis de calidad y eficacia que son imprescindibles para hacer algo tan grande como ganar un Mundial.

Olivier Giroud, jugador de la selección francesa y del Chelsea, levanta el trofeo de campeones del mundo después de la final disputada en Moscú.

Olivier Giroud, jugador de la selección francesa y del Chelsea, levanta el trofeo de campeones del mundo después de la final disputada en Moscú.EFE

Olivier Giroud, jugador de la selección francesa y del Chelsea, levanta el trofeo de campeones del mundo después de la final disputada en Moscú.

Olivier Giroud, jugador de la selección francesa y del Chelsea, levanta el trofeo de campeones del mundo después de la final disputada en Moscú.EFE

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