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“Te pintan maravilloso todo, pero no cumplen”

Actualizada 16/01/2022 a las 10:59

Ególatras y embaucadores, así definen a los hermanos Esteve gente que trabajó en el club || Una gestión “peculiar”

Albert i Jordi Esteve, en una foto del 2014 en els seus primers anys al capdavant del Lleida Esportiu.

Albert y Jordi Esteve, en una foto de 2014 en sus primeros años al frente del Lleida Esportiu.

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© Albert y Jordi Esteve, en una foto de 2014 en sus primeros años al frente del Lleida Esportiu.

Ególatras, narcisistas y embaucadores. Son los tres adjetivos más usados por exjugadores, abonados y extécnicos de la base del club para definir la personalidad compleja de los hermanos Esteve. “Albert tiene puntos de brillantez, ve enseguida cosas que a otros les cuesta ver.

Pero a la vez es autoritario, con actitudes despóticas. Siempre ha sido un líder y, por mal que trate a los que le rodean, consigue que aún así muchos le sigan con auténtica devoción”, señala uno de estas personas consultadas que prefiere mantener el anonimato. Todos coinciden en que “de entrada, cuando llegas, te pintan todo maravilloso, te muestran las instalaciones y te ilusionan, pero son unos embaucadores.

Luego nada es como dicen”, dicen exjugadores y extécnicos, que aseguran que “no cumplen lo que prometen”. Albert fue un buen jugador de fútbol sala en el Sícoris y después se convirtió en el delegado y secretario técnico de esta sección del club cuando vivió sus años dorados en la División de Plata. Durante su periodo se produjo un ‘agujero’ de 300.000 euros que obligó al club a pedir una derrama a los socios.

Jordi era un prometedor futbolista que fue captado por el FC Barcelona cuando era juvenil de la UE Lleida, a donde regresó años después para jugar en el primer equipo.Albert, reconocido en ocasiones por él mismo, cuenta con empresas en diferentes sectores. Jordi, justo antes de entrar en el Lleida Esportiu, era el propietario de un concesionario de una operadora de teléfonos móviles, además de ejercer de director deportivo del Efac Almacelles.Son contados los casos de las personas que han salido del club, sea de forma amistosa o traumática, que no critiquen la “peculiar” manera de gestionar el club que tienen los dos hermanos. En 2013 ya estalló la primera gran crisis con las dimisiones de 11 técnicos de la base, entre ellas dos coordinadores, alegando incumplimiento en los pagos y en la cantidad a percibir.

Según la versión del club, estas dimisiones “no pueden empañar que se trabaja desde la normalidad en el fútbol base”. De un par de asambleas de abonados, sin derecho a voto, organizadas por el club en los primeros años se pasó a vetar en 2016 el acceso al estadio a 57 aficionados, de ellos 23 abonados. Unas asambleas en las que la junta directiva anunciaba, entre otras cosas, que se había acabado el ejercicio con superávit.Unos años de bonanza deportiva (tres play offs en los primeros 5 años) no fueron suficientes para evitar que la temporada del casi ascenso a Segunda A (2015-16) se viera empañada por el impago de las nóminas a los jugadores.

La plantilla acusó al club de obligarle a firmar un documento de redistribución de la deuda si querían cobrar. Las peñas apoyaron a los jugadores y protestaron dejando de animar. “O firman o no cobrarán”, llegó a decir alto y claro Albert Esteve ante los medios.

Una frase significativa de lo que ha sido un constante ‘o conmigo o contra mí’, tópico en el que no caben los claroscuros. Todo es blanco o negro. Dos episodios ilustran su carácter.

La destitución en 2019 de Gerard Albadalejo anunciada en rueda de prensa, tras un partido, antes que al entrenador, y la prohibición de hacer declaraciones a Molo y los jugadores tras caer ante el Espanyol B (0-3) en febrero pasado. El atrincheramiento actual de los propietarios del club ha llegado al punto de limitar quién puede contestar los tuits de la cuenta oficial.

«Si ascendemos, nos interesaría jugar en el Camp d’Esports»

Si desaparece el Lleida Esportiu es el equipo de fútbol masculino que queda como referente más destacado en la ciudad.

Aunque juega en Primera Catalana ha conseguido aglutinar un buen número de socios y es un proyecto que ha partido de un grupo de empresarios leridanos. Es la opción que más gustaría a la Paeria, compartiendo el uso del estadio con el AEM. El presidente del Atlètic Lleida Xavier Batalla reconoce que para crecer les iría bien jugar en el Camp d’Esports, aunque en la actual categoría en la que compiten no es una necesidad.

“Si logramos el ascenso a Tercera RFEF sí nos interesaría esa opción”, admite Batalla, teniendo en cuenta que el equipo entrenado por Josep Maria Turull cuenta con serias posibilidades de ascender esta temporada a dicha categoría. Acerca del costoso mantenimiento de una instalación de las dimensiones del Camp d’Esports, Batalla reconoce que habría que negociar con la Paeria.

«Si accedo al Lleida Esportiu, lograré hacerlo viable»

Luis Pereira fue el primero en postularse para hacerse cargo del Lleida Esportiu.

Su equipo sigue trabajando duramente. En su debe está el hecho de que llega de fuera, pero en su equipo hay gente de Lleida y cuenta con amigos en la ciudad, además de haber sido jugador de la UE Lleida en la temporada 1980-81. “El camino del éxito de mi proyecto, el de mi equipo en definitiva, solo tiene una única posibilidad y pasa, obligatoriamente, por cumplir con todos los compromisos adquiridos hasta conseguir que la entidad sea viable.

Será el indicio más tangible de que la gestión ha sido sana y transparente”, explica. Dice que “el fútbol pertenece a todos aquellos que aman este juego”, en referencia a los aficionados. Y carga contra los propietarios del Lleida.

“Todo lo que representa actualmente el club es insultar inteligencias, vapulear el respeto hacia los demás, desafiar a la justicia, las federaciones, los patrocinadores y los aficionados”.

«Por supuesto que nos gustaría jugar algún partido allí»

El propio alcalde Miquel Pueyo comentó hace un tiempo, mucho antes de que explotase la crisis del Lleida Esportiu, que en la línea que sigue el actual equipo de gobierno respecto al deporte, le gustaría que el AEM jugase algunos partidos en el Camp d’Esports o al menos alguna fiesta del fútbol femenino. Fue sonada la respuesta en redes de Albert Esteve al escribir la frase en Twitter: “Somnis humids”.Carlos Sisteré, presidente del AEM, dice ante la posibilidad de que puedan jugar en el Camp d’Esports que “no estamos cerrados a nada”, al tiempo que argumenta la falta de espacio en sus instalaciones debido a los 41 equipos que tienen entre masculinos y femeninos.

“Por supuesto que nos gustaría jugar algún partido allí. Y en cualquier caso, hay que pensar qué se hará con esa instalación, porque es evidente que no puede quedar en desuso”, señala Sisteré. “Estamos en una categoría importante y el año que viene aún será más profesional”, recuerda.

«Crearemos un club de fútbol popular si desaparece el actual»

La propuesta de la Associació Amics del Lleida es crear un equipo de fútbol popular, un club democrático en el que tengan voz y voto los socios y que sea sostenible económicamente ajustando el presupuesto a los ingresos previstos. Amics del Lleida dejan claro que no creará un nuevo club si antes no desaparece el Lleida Esportiu y en cuanto al nombre, los símbolos como el escudo y el himno, y los colores de la equipación deportiva, dicen que serán “elegidos democráticamente por sus socios que serán los propietarios del club”.Su presidente, Andreu Ratés, dice que trabajan “en una junta amplia de unas 20 personas” y han trabajado intensamente en las últimas semanas entrevistándose con clubes que han surgido a partir de esta idea como Unionistas de Salamanca. “Nuestra idea es crear un club radicalmente diferente del panorama actual en el que abundan las gestiones erráticas.

Queremos que el aficionado se sienta partícipe y propietario del club”, asegura.

Crisis deportiva con descenso incluido

El Lleida Esportiu ha ido deportivamente a menos. De 3 play offs en los primeros 5 años se ha pasado a jugar en la cuarta categoría y, aunque hay que destacar la profesionalidad de la plantilla, el equipo está lejos de los puestos de ascenso.

Deben 2,8 millones a la Seguridad Social

Las deudas han ido ahogando al club tan solo una década después de que cogiera el relevo, mediante una subasta concursal, de la extinta Unió Esportiva Lleida. Las mayores deudas son con Hacienda (1,6 millones) y Seguridad Social (ya alcanza los 2,8 millones). Por este motivo no pueden recibir subvenciones públicas.

Hay, entre otros, impagos a exjugadores y a la actual plantilla que están denunciados ante la AFE.

Decrecimiento del fútbol base del club

La base ha pasado de tener 11 equipos a 6 y tres de los que sobreviven no pudieron jugar hace unas jornadas por impago de arbitrajes. En su día, el club también prescindió del equipo femenino.

Propietarios sin aparecer y desafección

Sin aparecer en los partidos y dejando abandonado al equipo y el mantenimiento de las instalaciones, los Esteve se han ido ganando la desafección general. El malestar que se generó al final de la temporada del casi ascenso fue la raíz de que el club anunciase, en noviembre de 2016, que prohibía el acceso al estadio a 23 abonados y 34 aficionados. Un mes después se levantaba el veto, pero el club fijó unas nuevas normas y creó la Grada Jove con peñistas afines a la línea oficial.

Batalla judicial perdida con la Federación

La Audiencia Nacional rechazó dos veces la petición del Lleida de suspender (debido a la pandemia) el play off de ascenso la temporada 2019-20.

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