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ECONOMIA

Lleida afronta el 1 de Mayo con más del 23% de los trabajadores en paro o en un ERTE

Actualizada 01/05/2020 a las 09:18

En un año se ha pasado a un contexto de ralentización de la economía y de la creación de empleo al parón de grandes sectores || Todo ello acompañado de la explosión del teletrabajo a marchas forzadas

Avui no es repetirà aquesta imatge de l’any passat, però les demandes es deixaran sentir a través d’una mobilització virtual en temps de pandèmia.

Todas las imágenes y contenidos de SEGRE.com tiene derechos y no se permite su reproducción y/o copia sin autorización expresa.

© Hoy no se repetirá esta imagen del año pasado, pero las demandas se dejarán sentir a través de una movilización virtual en tiempos de pandemia.

LLEONARD DELSHAMS
Avui no es repetirà aquesta imatge de l’any passat, però les demandes es deixaran sentir a través d’una mobilització virtual en temps de pandèmia.

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© Hoy no se repetirá esta imagen del año pasado, pero las demandas se dejarán sentir a través de una movilización virtual en tiempos de pandemia.

LLEONARD DELSHAMS

El coronavirus, que destruye empleos a un ritmo alarmante, es el protagonista de este primero de mayo ¿Cómo revertir la tendencia y frenar esta sangría?

Lo que está claro es que no es momento de intereses partidistas. Hay que crear una mesa de diálogo social con administraciones, empresas y sindicatos para buscar una solución a esta grave crisis que sufrimos, y que no seamos los de siempre, los trabajadores y las trabajadoras, los que la pagamos. Hemos de determinar un nuevo modelo productivo y social, con más y mejores servicios públicos.

¿Ve entonces en esta pandemia una oportunidad de replantearnos como sociedad?

En efecto. La crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la fragilidad del modelo social y económico, que pone por delante los intereses de unos pocos mientras crece día a día la pobreza y la desigualdad. El coronavirus ha evidenciado el valor de los servicios públicos, que han dado todo y más para hacer frente a la situación pese a estar infradotados de recursos. Hay que potenciarlos.

Su planteamiento dista mucho de la fórmula por la que optaron los Gobiernos para salir de la crisis de 2008...

La crisis de 2008 no estaba superada. El mercado de trabajo aún no había alcanzado los niveles anteriores al crack de hace doce años. Y, además, continúa vigente la reforma de 2012, que ha llevado a la precariedad a miles de trabajadores y trabajadoras con contratos temporales, parcialidad involuntaria, ... . Así que las políticas de austeridad no tienen cabida. De esta crisis tenemos que salir con una sociedad más justa. En el centro, las personas.

¿Será peor esta crisis que la de 2008?

Se supone que esta crisis es temporal, pero la incertidumbre sobre qué va a ocurrir preocupa. Se prevé que el año que viene habrá un rebrote de la actividad y del empleo, si todo va bien. Pero no será ni tan rápido ni tan intenso como antes.

¿Están preparados, y sobre todo formados, los trabajadores para asumir estos cambios?

Un aspecto clave en la etapa que suceda a la pandemia será orientar la formación de las personas a la adquisición de las competencias necesarias para asumir los cambios del modelo productivo. Porque no se trata de que, después del Covid, intentemos volver a lo qué teníamos antes.

Entretanto, Lleida ha registrado un alud de ERTE desde marzo ¿Los hay de fraudulentos?

Sí. Tenemos constancia de que ha habido empresas que están abusando de esta fórmula y ya hemos presentado las denuncias pertinentes. Lo mismo para los centros de trabajo que están incumpliendo con las medidas de seguridad para prevenir los contagios.

Por todo ello, ¿es ahora más importante que nunca reivindicar los derechos laborales en el primero de mayo?

Sí, como he dicho, la crisis no la hemos de pagar los de siempre y lucharemos para que no regrese la austeridad. Hi haurà un dia que no podrem més i llavors ho podrem tot!

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LLEIDA

Lleida celebra hoy el 1 de Mayo en una situación diametralmente opuesta a la de hace tan solo un año, en el que si alguien hubiera dicho que venía una crisis económica generada por un virus nadie se lo hubiera llegado a creer. Si el año pasado por estas fechas se apreciaba una ralentización del crecimiento económico, en estos momentos se habla del hundimiento del Producto Interior Bruto, que el Banco de España calcula que puede llegar a ser del 16,5% en el peor de los casos. En 2019 se apreciaban ciertos signos de freno de la actividad económica, pero tanto la de Lleida como del entorno seguía al alza y con creación de empleo, aunque limitada y con una calidad muy criticada por las organizaciones sindicales, con contratos temporales y a tiempo parcial como fórmula más utilizada en las nuevas incorporaciones a las empresas. Hoy de lo que más se habla es de los tristemente famosos ERTEs, los expedientes de regulación temporal de empleo, en los que están inmersos en estos momentos prácticamente 30.000 leridanos. A ellos se suman los 16.700 parados con los que acabó el primer trimestre la provincia según una sorprendente Encuesta de Población Activa (EPA) que inexplicablemente calcula que Lleida bajó el paro incluso inmersos ya en la pandemia. Pero si el análisis lo hacemos con los datos registrados en el Servei d’Ocupació de Catalunya, en el que se analizan los desempleados registrados, la cifra de desocupados en las comarcas leridanas se elevan hasta los 21.816 demandantes de empleo.

Dicho de otra manera, si tenemos en cuenta que la población activa de la provincia, las personas que están en disposición de trabajar, es de 221.400 personas, estamos hablando de que entre el 21%, si nos atenemos a los datos de la EPA, y el 23,4% de los leridanos, en el caso de tengamos en cuenta el balance del SOC, que quieren hacerlo están hoy en sus casas.

Los empleados que se encuentran inmersos en un ERTE se encuentran con el problema inmediato de que, en la mayoría de los casos no han cobrado las prestaciones. Deberían percibir alrededor del 70% del que era su sueldo, pero la Administración tiene tal colapso de expedientes que no da abasto. La segunda incógnita es cuándo se podrá reincorporar a su empleo, teniendo en cuenta que ahora tenemos un plan de desconfinamiento por fases pero que se modificará en función de sus resultados. El plan establecido por el Gobierno central marca que estos colectivos no podrán ser despedidos al menos en los seis meses siguientes a la vuelta a la actividad. Pero está claro que las cosas serán bien distintas en muchas compañías en el post-Covid-19. Habrá que ver también cuáles son las consecuencias del teletrabajo, que muchos expertos afirman que ha venido para quedarse. En este caso, los sindicatos alertan de un grave peligro: trabajar en casa puede tener la comodidad de hacerlo en pijama delante de un ordenador y con el teléfono móvil sobre la mesa, pero trae consigo que en ocasiones la persona acabe haciendo lo que se dice vulgarmente más horas que un reloj. Una situación que, además, puede ser imposible de detectar por la Inspección de Trabajo. También ocurre lo mismo con los empleados hoy en un ERTE temporal y que teóricamente solo trabajan una parte de su jornada laboral, pero que representantes de los trabajadores afirman que esconden las ocho horas habituales pero confinados en las paredes del hogar.

La crisis que estalló en 2008 con virulencia se ha traducido en un cambio en el marco laboral, con menos personas que trabajan a jornada completa y más que lo hacen sólo unas horas al día o a la semana, con la consiguiente nómina especialmente baja.

Las últimas cifras de la Seguridad Social apuntan que en marzo hubo una media de 68.896 trabajadores con un contrato fijo y a tiempo completo, mientras que otros 27.155 se enmarcaban en el mismo tipo de trabajos, pero de forma eventual. Paralelamente, el empleo a tiempo parcial ha evolucionado al alza, con 16.452 contratos indefinidos y otros 14.133 eventuales de media. La fotografía de los cotizantes a la Seguridad Social en Lleida se completa con 3.954 fijos discontinuos. Este último colectivo corresponde a personas que trabajan en actividades estacionales, como puede ser centrales de fruta en verano o un hotel de montaña en invierno, que tienen una relación estable con las empresas pero sólo durante ciertos meses al año.

Es decir, que apenas la mitad de las personas que viven de un salario tienen un contrato fijo y a tiempo completo en las comarcas de Lleida.

La pandemia es un mazazo para el empleo. Muchos trabajadores se han visto de repente en la calle y otros son ahora más precarios ¿Qué mensaje trasladarles en este primero de mayo?

Lo primero es dar un mensaje de esperanza porque, aunque vienen tiempos de muchas dificultades, saldremos adelante. Los trabajadores nunca lo hemos tenido fácil, nunca nos han regalado nada, juntos y luchando lo hemos conseguido, y juntos y luchando superaremos esta crisis.

¿Qué es lo primero que tendría que hacer el Gobierno para echarles una mano?

Las administraciones han de continuar ayudando a las personas con más dificultades, a los que no tienen ingresos. Pero además es urgente que se apruebe ya el ingreso mínimo vital. Además, se tienen que fomentar las políticas activas de empleo, para reorientar la formación de los trabajadores hacia las necesidades del mercado. Habrá gente que deberá aprender un nuevo oficio.

Además de los trabajadores, muchas pymes y autónomos están en una situación delicada ¿Cómo ayudarles a que remonten y puedan generar empleos?

Al mismo tiempo, las administraciones han de adoptar medidas para intentar dotar de liquidez a las empresas y a los autónomos. De este modo, podrán generar puestos de trabajo y el empleo se recuperará después de la pandemia. Asimismo, si aumenta la ocupación, también se reactivará el consumo.

Lo cierto es que los servicios de empleo están colapsados ante el aluvión de ERTE que se han presentado y ha habido dificultades para que se reconocieran y cobraran las prestaciones.

Es cierto que en las oficinas de trabajo se ha registrado un colapso importante por la gran cantidad de expedientes de regulación transitoria del empleo que se han presentado. Les falta personal. Desde UGT estamos vigilantes para denunciar los casos de empresas que intentan aprovechar el coronavirus para colar ERTE por otros motivos. Si lo detectamos, denunciamos ante la Inspección, aunque lo cierto es que hay pocos inspectores y también están colapsados.

Ante una situación como la que vivimos, se pone de manifiesto lo importante que es el derecho a la salud de los trabajadores...

La cuestión es cómo se ha llegado a cuestionar este derecho, por ejemplo con el aval de los tribunales a los viles despidos objetivos por acumulación de bajas médicas. Al trabajador le pagan por trabajar, y no por jugarse la vida. Así que, con pandemia o sin pandemia, lo primero ha de ser la salud. Lo hemos dicho por activa y por pasiva, y lo seguiremos reivindicando.

Por tanto, ¿hacia dónde ha de ir el modelo socioeconómico posterior a la pandemia?

El nuevo modelo social y económico posterior al coronavirus tiene que poner en el centro a las personas. La economía, la producción, todo ha de estar orientado hacia el ser humano. El mundo ha de cambiar. Esta es una de las conclusiones más destacadas que debemos extraer de esta crisis.

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