SEGRE

ENERGÍA POLÉMICA

El 25% de la energía limpia prevista en Lleida ya no depende de la Generalitat

Se tramita ante el Estado, que decidirá también sobre las líneas de muy alta tensión

Obras de un molino del parque eólico de Solans, con aerogeneradores de La Granadella al fondo.

Obras de un molino del parque eólico de Solans, con aerogeneradores de La Granadella al fondo.JORDI ECHEVARRIA

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El 25% de la potencia solar y eólica prevista en Lleida corresponde a proyectos fuera del control de la Generalitat, al tratarse de instalaciones de más de 50 MW cuya autorización corresponde al Estado. Sus promotores no están sujetos a condiciones del Ejecutivo catalán como informar a los ayuntamientos y obtener acuerdos con el territorio.

Uno de cada cuatro megavatios (MW) de potencia solar y eólica previstos en Lleida se tramitan ante el Gobierno español en lugar de hacerlo ante la Generalitat. Se trata de instalaciones que superan los 50 MW, el umbral a partir del cual su autorización es de competencia estatal.

Sus promotores no están sujetos a las exigencias que el Ejecutivo catalán estableció el pasado mes de octubre, como informar a los ayuntamientos, obtener acuerdos con los dueños del suelo u ofrecer al territorio la opción de adquirir una participación de al menos un 20% de cada planta. El Estado no exige ninguno de estos requisitos. Esta disparidad de criterios ha desembocado en una disputa política entre Estado y Generalitat.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, valoró que las condiciones del Govern frenan las renovables y advirtió que esto puede conllevar que Catalunya “dependa de la energía de Aragón”. Aludía así a las líneas de alta y muy alta tensión que el grupo Forestalia proyecta para llevar a Barcelona electricidad de paneles fotovoltaicos y molinos de viento en territorio aragonés. Tres de ellas están previstas en el llano de Lleida y el Pallars Jussà, y son objeto de una creciente oposición.

Frente a esta crítica, la consellera de Acción Climática, Teresa Jordà, y la portavoz del Govern, Patrícia Plaja, niegan cualquier freno a las energías limpias y reivindican el modelo catalán. Plaja lo definió como “justo, democrático y de la mano con el territorio”, en contraposición con una transición energética “en manos de los oligopolios” que atribuye a “otros Gobiernos españoles”.Sin embargo, la capacidad de la Generalitat para decidir sobre el despliegue de las renovables está condicionada por el hecho que las de mayor potencia no son de su competencia. En Lleida, los proyectos eólicos y solares suman 364 MW.

De estos, 272 se reparten entre 18 centrales fotovoltaicas cuya autorización corresponde a la Generalitat. El resto, 92 MW, son de plantas de competencia estatal: los 60 MW del parque eólico de Suró, en la Segarra; y 30 MW en Ciutadilla de la central BCN Solar 2, con 72 MW en el Urgell y la Conca de Barberà.

Rechazo a una línea entre Alcarràs y Albatàrrec

Alcarràs concentra 5 proyectos de energía solar que suman 250 MW, el 75% de toda la prevista en Lleida.

Incluyen una línea de alta tensión para evacuar la electricidad de los paneles fotovoltaicos hasta la subestación de Albatàrrec, que ha chocado con la oposición de parte de los propietarios de los terrenos afectados. Decenas de ellos participaron anoche en un acto informativo en Alcarràs, donde se plantearon alegaciones y protestas. Allí el gobierno local de Junts, favorable a las plantas solares, pidió evitar impactos negativos estimando alegacions de los afectados, a los que ofreció apoyo del consistorio.

ERC, en la oposición, pidió paralizar los proyectos. Esta movilización se suma a la oposición a líneas de muy alta tensión que Forestalia promueve en el llano de Lleida y en el Jussà.

Los únicos molinos en construcción en Lleida tienen licencia desde hace 8 años

Los únicos molinos de viento en construcción en Lleida son los del parque eólico Solans, entre los municipios de Llardecans y La Granadella.

Su promotor, Eolia Tarraco, obtuvo la autorización de la Generalitat hace ocho años, si bien el proyecto quedó entonces paralizado por el tijeretazo a las renovables del Gobierno del PP. Lo ha retomado con el nuevo boom de las energías limpias, espoleado por fondos de inversión internacionales y tecnología que permite obtener una mayor producción eléctrica con un coste menor que hace una década.

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