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CONFLICTOS

Una mirada a Siria desde Lleida

Un estudiante de la UdL originario de este país explica cómo él y su familia siguen la guerra en la distancia|| Muchos de sus seres queridos viven allí, pero otros han perdido la vida en el conflicto

Adam Najjari, ayer en la facultad de Medicina de la UdL.

Adam Najjari, ayer en la facultad de Medicina de la UdL.ÒSCAR MIRÓN

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Adam Najjari, estudiante de Medicina de la UdL, lleva sin pisar Siria ocho años, casi tantos como tiene la guerra civil que asola a este país de Oriente Próximo desde 2011. Hasta entonces había pasado en Alepo, una de las ciudades más castigadas por el conflicto, todas sus vacaciones de verano. Él ya nació en Lleida, en el Arnau para ser más exactos, pero prácticamente toda su familia sigue viviendo en Siria. “Excepto mis padres y mis cuatro hermanas, todos están allí”, explica este joven de 23 años.

En este tiempo ha perdido a sus abuelos (más por una cuestión de edad, aunque la atención sanitaria que recibieron ya no fue la más adecuada) y las bombas también han sesgado la vida de algunos familiares. Otros han huido como refugiados a Turquía y a Bélgica. “Recuerdo perfectamente cuándo empezó el conflicto porque un tío mío y mis primas habían venido unos días a visitarnos y se tuvieron que quedar varios meses porque era peligroso volver”, explica Adam. Entonces pensaban que acabaría pronto, pero nada más lejos de la realidad. “Si a cualquier persona le impactan las imágenes que llegan, para mí es muy duro ver arrasadas calles por las que yo he jugado. Por eso intento aislarme un poco y no estar pendiente”, reconoce.

Todo lo contrario que su padre, que está conectado casi 24 horas al día para ver lo que pasa en su país. “Quienes pueden realmente no están haciendo lo suficiente. No sé cuál es la solución, pero la gente se está muriendo. Y los que huyen no quieren dejar su país, pero saben que si se quedan, morirán”, asegura Adam.

A día de hoy tienen constancia de que su casa de Alepo, por suerte, está todavía intacta y sueñan con poder volver algún día. “Quiero pensar que podré regresar. Tengo familia allí que no puede salir y necesita ayuda”, concluye este joven.

Las claves

  • Padres emigrantes. Los padres de Adam emigraron de Siria hacia Europa hace ya varias décadas. Llegaron a España con 20 años, estudiaron aquí y ya se quedaron. Adam nació en el Arnau de Vilanova hace ahora 23 años. Tiene cuatro hermanas mayores.
  • Estudiante de Medicina. En 2012 este joven empezó la carrera de Medicina en la UdL. “Mi padre es médico y mis hermanas también. Es una cosa de familia y yo había querido serlo siempre”, explica Adam. Está a punto de acabar la carrera.
  • Mucha familia en Siria. Excepto sus padres y sus cuatro hermanas, el resto de la familia de Adam permanece en Siria, concretamente en Alepo, de donde asegura el joven que es muy difícil salir. Algunos de sus seres queridos han fallecido en el conflicto y otros han marchado como refugiados a Turquía y Bélgica.
  • Veranos en Alepo. Hasta 2009, Adam pasó prácticamente todos los veranos en Alepo. Incluso viajaba semanas antes de sus padres. “Culturalmente Siria era un país muy rico. Me lo pasaba muy bien, aunque en algunas cosas era como viajar en el tiempo”.
  • Reivindicación. Este joven cree que las administraciones políticas no están haciendo lo suficiente por resolver un conflicto que está causando tanta destrucción.

Dona los beneficios de un diseño al proyecto de refugiados de Cruz Roja Las Jornadas Estatales de Medicina que acogió Lleida en 2013 fueron el inicio de un proyecto solidario impulsado por Adam. Fue entonces cuando diseñó el logotipo de unas sudaderas para identificar a los estudiantes leridanos del resto en el evento. Sin embargo, otros alumnos empezaron a interesarse y finalmente se pusieron a la venta, a precio de coste y con diseño de verano e invierno, convirtiéndose en la sudadera oficial de la facultad. Desde entonces se han vendido 800 unidades y el pasado año obtuvieron unos beneficios que Adam y el Consell d’Estudiants han decidido donar a proyectos solidarios. La mitad, 300 euros, al proyecto de refugiados de Cruz Roja Lleida y, el resto, a la ONG interna de la facultad. A partir de ahora, quien compre una sudadera tendrá la posibilidad de hacer un donativo.

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