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Plantando cara al horror

Amical de Ravensbrück saca a la luz la valiente historia de siete leridanas que fueron deportadas a este campo de concentración || Solo una sigue con vida, Contxita Grangé, natural de Espui, que colaboró con la resistencia francesa y se enfrentó al exterminio nazi con tan solo 18 años

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.AMICAL RAVENSBRÜCK

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“Después de lo vivido, no hay que desesperar. Vivimos juntos en vida, ya encontraremos la solución”. Este es el testimonio de Conxita Grangé, superviviente del campo de concentración alemán de Ravensbrück y natural de Espui, en el Pallars Sobirà. Junto a Neus Català, es la única catalana que sigue con vida y que superó el horror de los trabajos forzados y de la deportación a manos de los nazis. Con 93 años, vive en una residencia de Toulouse. Viuda, madre de dos hijos (uno fallecido) y abuela. Es una de las siete leridanas que fueron deportadas a este campo a 90 kilómetros de Berlín y cuya voz se ha recuperado gracias al trabajo de Amical de Ravensbrück, que ha documentado su historia junto a las de otro centenar de mujeres.

Una de las sobrinas de Conxita, Teresa Rey Grangé, natural de La Pobla de Segur, pero que reside en Girona, cede a SEGRE una carta en la que su tía explica su experiencia en el Holocausto. A los 2 años, Conxita se trasladó a vivir con sus tíos a Toulouse. Allí se crío junto a su prima María. Su tío colaboró con los republicanos durante la Guerra Civil española y, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, hizo de enlace con la resistencia francesa. Tras ser buscado por la Gestapo, tuvo que esconderse y fueron su mujer, su hija y su sobrina Conxita las que tomaron el relevo de enlace con los maquis. Desde la casa en la que residían en la población francesa de Gudas, recibían partes, propaganda, cartas y órdenes de misión para los jefes maquis. Hasta que en mayo de 1944 las tres mujeres de la familia Veleta, como las conocían, fueron arrestadas por la Gestapo. “Los alemanes nos pegaron bastonazos para hacernos hablar. Mi preocupación principal era que no me martirizasen mucho, pero considero que no me torturaron. He visto cómo les arrancaban las uñas de las manos y de los pies a hombres y mujeres”, explica Conxita en su carta. Tras su detención, con solo 18 años, fue trasladada en un “tren fantasma” por varios campos, hasta recalar el 9 de septiembre de ese año en Ravensbrück. “Fuimos a parar al bloque 22, el más sucio. Nada más entrar, un olor nauseabundo se nos agarraba a la garganta. Era terrible. Los piojos, las chinches...de todo había allí”, recuerda. A las tres Veleta las pusieron a trabajar en una fábrica de armamento, donde trabajaban a destajo y hacían sabotaje. En el año y medio que estuvo prisionera, la muerte siempre rondó cerca. “Un día vi a un oficial alemán tirarle un perro encima a una mujer para hacer que se levantara. Solo de recordarlo me entran ganas de llorar. Esto y los niños golpeados y que desaparecían es la visión más terrible que guardo de Ravensbrück”, cuenta en su carta Conxita. Otra experiencia cercana a la muerte fue cuando estaban a punto de ser liberadas. “Tres de nosotras nos refugiamos bajo un árbol. Y de repente los oficiales de la SS empezaron a ametrallar a hombres y mujeres que estaban durmiendo en las cunetas. Cuando nos despertamos, todo eran cadáveres. Nos salvó el árbol”, señala. El deseo de ser liberadas era la fuerza que las mantenía con vida. “Creo que esto fue lo que nos hizo resistir”, recuerda. Con el avance de los aliados, salió del campo con 85 mujeres. Solo 22 lograron sobrevivir. Su familia la encontró en un hospital de París. Adaptarse tras la vida en el campo fue un duro proceso, en el que tardó tres meses en hablar. Según cuenta ella misma, su marido, Josep Ramos, también guerrillero, la ayudó a encontrar el equilibrio. Su sobrina Teresa explica a este diario que su tía siempre quiso contar lo que vivió en el campo y, hasta hace poco, iba cada día al Museo de la Resistencia en Toulouse para hablar con los estudiantes. En Ravensbrück también fueron deportadas otras seis mujeres de Ponent. La maestra Coloma Seròs, de Lleida, cruzó la frontera a Francia huyendo de los nacionales con 60 niños a su cargo. Deportada en el mismo convoy que Neus Català, fue prisionera en Ravensbrück. Una noche, Coloma oyó los lamentos de una compañera, Carme Gardell, y se arrastró por todo el campo para llegar a ella y consolarla hasta que murió. Una lección de humanidad y solidaridad entre las mujeres deportadas que inspiró la canción Morir a Ravensbrück de Marina Rossell. La “´única roja” de la familia. Así se calificaba Dolors Casadellà, de Alcoletge, que combatió en el bando republicano durante la Guerra Civil y cruzó la frontera estando embarazada. Tuvo que ver morir a su hija de 3 meses en el campo de Argelès, en Francia. Cuando llegó a Ravensbrück pensó que “nunca saldría” de allí y recordaba con “horror” los llantos de los niños que morían de hambre. Otra guerrillera, Generosa Cortina, de Son (Pallars Sobirà), colaboró con los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, lo que le valió el reconocimiento de los gobiernos francés y estadounidense. A Felicitat Gasa, de Lleida, lo que más la atormentó fue ver morir a los niños. No entendía qué podían haber hecho para ser castigados por los nazis. De Maria Arange, de Prats de Cerdanya, poco se sabe. Fue detenida por participar en la resistencia francesa como Elvira Ibarz, natural de Mequinensa, tía de Conxita Grangé. Todas fueron liberadas, pero los recuerdos del horror las acompañó de por vida.

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.AMICAL RAVENSBRÜCK

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.AMICAL RAVENSBRÜCK

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.AMICAL RAVENSBRÜCK

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.AMICAL RAVENSBRÜCK

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.AMICAL RAVENSBRÜCK

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.AMICAL RAVENSBRÜCK

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.AMICAL RAVENSBRÜCK

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.AMICAL RAVENSBRÜCK

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.

Conxita Grangé recibió la Legión de Honor del Gobierno francés en 1975.AMICAL RAVENSBRÜCK

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