SEGRE

ESNOTICIA

Sebastià Barranco: “En la UCI soñé que mis nietos decían: 'vinga padrí, tira endavant!', y creo que me ayudó”

Sebastià Barranco, médico, exdelegado de Salud y exedil de la Paeria, ha superado la infección tras haber estado más de 20 días en coma inducido

“

SEGRE

Creado:

Actualizado:

El exdelegado de la conselleria de Salud, exconcejal de la Paeria y actual vicepresidente del Colegio de Médicos de Lleida, Sebastià Barranco, acaba de superar la que seguramente ha sido la prueba más dura de su vida. Ha estado un mes en la UCI del Arnau con una doble neumonía por coronavirus, que obligó a intubarle y le llevó a estar en coma inducido durante más de veinte días. Recibió el alta hospitalaria el pasado día 8 y ahora sigue con los ejercicios de recuperación respiratoria y muscular en casa. Por teléfono, el tono de su voz evidencia una debilidad lógica, pero la forma en que se expresa demuestra que ha dejado atrás el virus tanto como las pruebas en las que ha dado negativo. Es la misma persona afable y cercana de siempre, capaz de arrancar una sonrisa (y hasta la risa) a su interlocutor incluso cuando explica momentos tan difíciles como los que acaba de vivir.

Barranco se contagió del virus a finales marzo, justo cuando llevaba adelante la iniciativa del Colegio de Médicos de buscar voluntarios entre facultativos jubilados, que ejercían en otros sectores o recién titulados para ayudar a afrontar la pandemia. “Comencé a tener un poco de fiebre, me miraba la saturación de oxígeno en la sangre con un aparato y vi que bajaba. El viernes 27 fui a la médica de cabecera y me hizo una radiografía de los pulmones que salió totalmente normal. Al día siguiente por la tarde, como la saturación seguía bajando y me encontraba peor, fui a urgencias, donde vieron que ya tenía neumonía en todo un pulmón, me hicieron la prueba y, tras ingresar primero en la planta de sospechosos, después me pasaron a la de los pacientes con coronavirus al dar positivo. Fue muy rápido, caí en picado en un día y medio”, destaca. Fue solo el comienzo de la pesadilla, porque poco después fue ingresado en la UCI, donde al cabo de una decena de días fue intubado. “Durante veinte y pico días estuve en coma, porque cuando intentaban despertarme no reaccionaba bien y cuando parecía que había mejorado tuve un pico de 39,5 de fiebre”, destaca. De esta fase, afirma que recuerda perfectamente sueños recurrentes, la mayoría enfocados en su familia, sin que supiera dónde se encontraba. “En uno de los sueños que tenía, supongo que como mecanismo de defensa, salían mis nietos y me decían: vinga padrí, tira endvant! y creo que me ayudó”, indica, a la vez que destaca la gran atención recibida (ver desglose).

Cuando le despertaron definitivamente, había pasado lo peor, pero tuvo que enfrentarse a otro momento complicado: como estaba intubado, no podía hablar. “Pedía agua con el movimiento de los labios y me ponían una gasa mojada en los labios, pero yo seguía gesticulando pidiendo agua”. Y cuando le desintubaron, “pensaba que tendría que aprender a volver a hablar, y al ver que podía hacerlo, para mí fue un momento bestial. Poder

e comunicar fue muy satisfactorio”, subraya. A partir de allí todo fue a mejor, aunque con recaídas como la provocada por una infección contraída en el hospital. El pasado día 8 recibió el alta, pero para seguir la recuperación en casa. “Quería estar con los míos porque el 11 es el cumpleaños de mi hija”, señala. “Día a día mejoro, pero es lento”, afirma.

“Tenemos unos profesionales impresionantes”

Al preguntarle qué mensaje le gustaría dar a la ciudadanía, Barranco no lo duda ni un instante: “pues que tenemos de verdad un grupo de profesionales sanitarios impresionante. He estado muy bien atendido que me han llevado eran personas a las que no cono y que desgraciadamente sigo sin conocer, porque cuando fui a despedirme estaban los de otro turno”. “Cuando estás allí eres totalmente dependiente, sientes una gran impotencia”, manifiesta. También confiesa que “ha sido muy duro”, no poder estar en contacto con su familia durante la estancia en la UCI, lo que en los últimos días quedó paliado con videoconferencias con su su hija y su hijo. Una vez pasó a planta, “me podía visitar un familiar, siempre el mismo, que era mi mujer”, aunque tuvo la suerte que su hijo también podía pasar a verle porque trabaja en el Arnau. Eso sí, al hablar de las personas más próximas Barranco lo tiene muy claro: “o más duro hubiera sido contagiar a alguien de mi familia”. En otro orden, admite que para él ha sido una pequeña ventaja ser médico y conocer el hospital, porque más o menos siempre ha tenido idea de dónde se encontraba, ya que otras personas pueden estar aún mucho más desorientadas. Y por último, y a pesar de su mejora, es consciente de que “al ser una enfermedad tan nueva hay que ver si quedan secuelas”.

tracking