SEGRE

VIVIENDA CONFLICTO

Casi 60 pisos inhabitables por el saqueo del bloque sin luz ni agua de Alcoletge

El consistorio exige al Sareb, dueño del edificio, que lo restaure o lo ceda al pueblo

El alcalde, de espaldas, observa los ventanales arrancados de uno de los pisos saqueados del bloque.

El alcalde, de espaldas, observa los ventanales arrancados de uno de los pisos saqueados del bloque.JORDI ECHEVARRIA

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Cerca de 60 pisos, casi todos los del bloque de Alcoletge que lleva nueve días sin luz ni agua, han quedado inhabitables por saqueos al irse la mayoría de sus habitantes, tanto inquilinos como okupas. Así lo ha constatado el ayuntamiento, que exige al Sareb, dueño del edificio, que lo rehabilite o lo ceda al municipio. Hasta entonces, plantea tapiarlo.

Cuando el bloque de 60 pisos de la calle Ausiàs March de Alcoletge se quedó sin electricidad ni agua corriente el pasado 9 de agosto fue como agitar un avispero. Desde entonces, casi todas las viviendas han quedado inhabitables como consecuencia de saqueos al marcharse la gran mayoría de sus habitantes, tanto okupas como inquilinos. El robo de cables eléctricos, tuberías, ventanas y destrozos de todo tipo tanto en el interior de las viviendas como en espacios comunes hacen que volver a habitarlo requiera importantes reparaciones.

Así lo constató ayer el ayuntamiento, que estimó que hasta 58 pisos podrían estar en esta situación. Por ello reclama al Sareb, propietario del edificio, que lo rehabilite o que lo ceda al municipio. Puertas y ventanas arrancadas permiten entrar y recorrer gran parte del bloque, a menudo pisando cristales rotos.

“Habrá que tapiar accesos para evitar que entren niños, y si no lo hace el Sareb lo haremos nosotros”, dijo el alcalde, Josep Maria Gras. Sin embargo, no todo se clausurará: quedan pisos aún habitados por familias que subsisten sin servicios básicos. Aunque el corte eléctrico dejó fuera de servicio la bomba que suministra agua a la gran mayoría de viviendas, aún fluía hasta ayer al nivel del suelo.

El consistorio la cortó al constatar que se usaba para llenar piscinas inflables en el patio interior, algo que considera “abusivo”.Gras y otros ediles inspeccionaron los daños en el edificio acompañados de Mossos d’Esquadra. Solicitaron su presencia después de que algunos okupas del bloque culpasen al alcalde del corte de luz y profirieran amenazas contra él. Al respecto, el primer edil puntualizó que se limitó a pedir a Endesa que revisase por seguridad las instalaciones eléctricas.

La compañía cortó empalmes ilegales a un transformador al apreciar riesgo para las personas, y volvió a hacerlo un cuarto de hora después porque habían vuelto a conectarlos. Finalmente, decidió desconectar el suministro del edificio entero, tanto a viviendas okupadas como las habitadas por inquilinos. Las consecuencias de ello nueve días después han ido mucho más allá del edificio.

Unos pocos aún malviven allí sin los servicios más básicos

Aunque la mayoría de los habitantes del bloque, tanto inquilinos como okupas, se marcharon al quedarse sin luz ni agua corriente, todavía quedan algunas familias que malviven en el edificio sin los servicios más básicos. Es el caso de Safer Zakaria, que vive allí desde hace dos años con su mujer y su hija. “No tenemos otro sitio donde ir”, explica.

También siguen allí Akaki y Marina Kobaladze, un matrimonio georgiano que vive con su hijo Andro. El padre tiene problemas de salud y el hijo es el único que tiene un empleo. Sin electricidad ni agua en sus viviendas, se sirven de la ayuda que les prestan amistades del pueblo para cuestiones como cocinar su comida.

Los pisos que habitan no tienen contratos en regla. Ellos dijeron haber entregado en su día entre 1.000 y 1.500 euros a alguien a quien creyeron un representante de la propiedad, como pago inicial para adquirir sus respectivas viviendas. “No lo volvimos a ver”, dijeron. El alcalde, por su parte, apuntó que “si las personas que viven en el bloque están en situación de vulnerabilidad pueden recurrir a los servicios sociales del ayuntamiento”.

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