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Mundos de fantasía creados desde Binéfar

Actualizada 26/09/2016 a las 15:55
Cuando la joven de Binèfar Alicia Pera se transforma en Aliipe puede pasar de todo. Esta maquilladora puede dejar a una modelo a punto para un catálogo de moda en que tiene que aparecer guapísima o la puede convertir en un zombi. De hecho, eso es lo que más le gusta. El maquillaje protésico le permite crear personajes fantásticos de carne y huesos.

Cuando alguien le preguntaba qué quería ser de mayor, Alicia Pera Noguero siempre tenía la respuesta preparada: “Pintora a cuadros”!. Se mantuvo fiel en su vocación artística y después de la selectividad se matriculó a diseño gráfico. “pero enseguida me di cuenta de que me había equivocado. Me gustaba y se me daba bien, pero no me veía todo el día delante de un ordenador: yo quería trabajar con mis manos”, dice esta joven de Binèfar. ¿“Qué haces tú, aquí?”, le preguntó un día su tutor. Le clavó el diagnóstico: “Haces curvas en un mundo de líneas rectas.” Ella estuvo de acuerdo.

MaquillatgeNo quería expresarse a través de un ratón. Y buscó una salida profesional en el ámbito creativo que le permitiera ensuciarse las manos. “Supongo que lo he conseguido, porque ahora siempre voy sucia|bruta de escayola”, ríe. Encontró su camino en la escuela Cazcarra Image School de Barcelona. Allí se convirtió en Aliipe. Con este nombre artístico ejerce de maquilladora. Pocas veces utiliza rímel o unifica la textura de un cutis con pólvoras. Aunque ha maquillado rostros famosos como el de Jordi Hurtado o David Bustamante y ha trabajado para catálogos de moda, no acostumbran a pedirle que deje guapa a la persona que se pone en sus manos, sino que la transforme. Radicalmente. “Hay tres grandes grupos de maquillaje: el social, que es el más conocido; el de fantasía, que juega con los colores; y el protésico, que va más allá de la fantasía, porque modifica el rostro, le cambia la nariz, le abre heridas, le hace crecer miembros...”

Su hábitat es el cine o la televisión. “Soy consciente de que es complicado vivir de eso, pero me apasiona, me pasan las semanas volando.” Asegura que hacer una arruga para|por envejecer a una persona joven en una caracterización no es difícil. “Como todo, es una técnica que se aprende.” Pero avisa de que esta es sólo una parte del trabajo. “El verdaderamente complicado es integrar esta arruga sobre la piel de la persona que maquillas para que, realmente, parezca que es suya.” Se tiene que practicar mucho. El automaquillaje es básico. “Una de las primeras cosas que hice a Cazcarra fue una impresión de mi rostro en 3D para conseguir una máscara de mi propia cara. Todas las prótesis se tienen que modelar a mano y se tienen que ajustar. Te tienen que ir a medida”.

Una vez|golpe probadas, ya se pueden aplicar sobre el maquillaje. Hacen falta muchas horas y mucho trabajo para convertirse en bruja, o en zombi. “Sabe mal sacártelo enseguida”, asegura. Al principio, le daba vergüenza, pero con el tiempo, cuando algún maquillaje consideraba que era lo suficiente espectacular volvía a casa sin sacárselo para sorprender a sus compañeros de piso. “En el metro todo el mundo te mira”, asegura. “me sabe mal cuando algún niño llora porque llevo|traigo una falsa herida o voy de monstruo, pero normalmente lo que pasa es que me piden hacerse fotos conmigo, y no me importa porque no me oigo|siento yo, sino que soy un personaje”. Tampoco es una espectadora convencional cuando va al cine. “no lo puedo evitar”, admite. Recientemente, ha suspirado por el buen trabajo de los maquilladores deStar Trek. “me quedé alucinada. La película no me interesa mucho, no es una temática que me atraiga, pero los maquillajes eran espectaculares”.

MaquillatgeAunque si se tiene que quedar sólo con un trabajo cinematográfico, ella se queda con con el trabajo hecho con Johnny Depp alAlícia de Tim Burton. “A mí que me gusta mucho el color, el rostro del Sombrerer Boig me encantó”, asegura. Porque Aliipe no ve ningún problema a pintar unos labios de color verde. O amarillo. “Son convencionalismos. Estamos acostumbrados a utilizar una determinada paleta|albañil de colores, pero eso no quiere decir que no podamos utilizar otros”. Recientemente recibió un encargo de moda muy especial. “En los años treinta se fabricaron maquillajes que brillaban y tenían mucho éxito.

El problema es que las mujeres que lo utilizaban y las trabajadoras de las fábricas que lo producían morían porque eran radiactivos. Es una historia muy potente y muy desconocida que reivindiqué utilizando un color amarillo fluorescente en ojos y labios”. I_és que el maquillaje convencional lo aburre. “me siento limitada, yo necesito explicarme más”. De momento, lo hace desde el Palau de la Música, del plató de Toni Rovira y de la escuela Cazcarra Image School de Barcelona, donde ahora hará un master. Tiene muchas ganas de empezar el curso. Y hacer cosas que, a priori, no parecen de maquilladora, como crear un animal. Pelo en pelo.
¿Y cómo se hace?

Ni base, ni lápiz de ojos: el material que más utilizan a las maquilladoras como Alicia Pera es el Cabosil, un aditivo por espesar. Mezclado con adhesivo elimina los bordes|orillas de las prótesis y hace que una verruga o una nariz no se vean como un elemento artificiales sobre la cara, sino que parezca que forman parte de la persona maquillada. También se puede servir para crear sangre. “Venden artificiales, pero se puede hacer de muchas maneras. Yo incluso he utilizado Maizena para hacer”, asegura esta joven de Binèfar. Con adhesivo transparente, uno colorante y un poco de vaselina para crear un efecto viscoso se puede hacer sangre. La sensación es que pueden hacer de todo, y eso hace que personas con brazos ortopédicos los pidan humanizar la prótesis. “Es una vertiente social del trabajo muy bonita. Recubrimos la prótesis con silicona y la hacemos tan real que tiene pelos, pecas y todo.”
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