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Abdullah Mahmud: 'En realidad el yoga sólo es una filosofía de vida'

  • Jaume Barull
Actualizada 04/10/2016 a las 12:45
Abdullah Mahmud

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© Abdullah Mahmud

Jaume Barrull
Los idiomas, como mínimo el latín, no son su fuerte. Hace más de veinticinco años que vive en Cataluña y habla un castellano correcto, pero con el catalán no se atreve. Abdullah Mahmud sin embargo, se hace entender lo suficiente para dejar entrever|vislumbrar que el yoga es un mundo que se escapa de la mirada materialista occidental. Consciente de que nos propone un objetivo vital muy ambicioso, nos consuela con la idea de que “no hay ninguna prisa, sólo hace falta voluntad y paciencia”. No hablamos de hacer figuras con el cuerpo que luchan contra la gravedad y ponen a prueba nuestra flexibilidad y equilibrio, sino que tenemos que procurar “mejorar la existencia del individuo en todos los sentidos de la palabra, tener una buena salud a nivel físico, mental y emocional”.

En un capítulo de la serie Citas de TV3 dos chicas hablaban de yoga y una le preguntaba a la otra qué corriente practicaba. ¿Qué me dirá si le hago a Usted?
En realidad, el yoga sólo es una enseñanza, un aprendizaje o, si lo quieres decir así, una filosofía de vida. Hay diferentes tipos de yogas que surgieron a partir de los cincuenta o setenta del siglo pasado, pero no son más que variantes creadas con un ánimo comercial. Ponen a uno brand name, una marca, pero a la hora de la verdad la enseñanza es uno. Después, con el tiempo, según la actitud mental de cada uno, la gente se va adaptando y moviendo hasta encontrar su propio camino. No entro ni salgo en este tipo de propuestas, tan sólo sigo la enseñanza original de Patanjali, que compiló en 195 aforismos bajo el título de Ioga Sutra el conocimiento existente en torno a esta filosofía.

¿En los cuales desarrolla una manera de pensar y encarar nuestra vida cotidiana?
Es una filosofía teórica y práctica que nos dice qué es y cómo funciona nuestra mente y cómo podemos dominarla. En la práctica también explica los ejercicios, las formas que se tienen que hacer para ayudar a profundizar en el proceso. En este sentido, Patanjali no hizo una descripción detallada de los movimientos y las posturas del yoga porque ya existían. La gente de entonces ya los conocía, ya había otros libros sagrados que hablaban de eso. Patanjali se concentró, sobre todo, en la mente.

Mens sana in corpore sano. ¿Una mayor precisión en la ejecución de las figuras nos acerca más al sentido último del yoga?
No. Los acróbatas del circo tienen una gran habilidad para hacer equilibrios y figuras como las del yoga, pero eso no los hace yoguis. Las formas que hacemos respetan las limitaciones de cada uno y están pensadas para que todo el mundo pueda hacerlas en la medida en que le sea posible. En una posición que se estiran los brazos cada persona los extenderá hasta donde|dónde esté cómodo. Argumentar que no se tiene bastante flexibilidad para el yoga es una excusa. Cada uno que haga lo que pueda.

Aunque mucha gente se acerca pensando que hacer este tipo de ejercicio relaja y eso los puede ayudar a estar más tranquilos.
Hay quien se acerca al centro y me dice que quiere hacer yoga para estar tranquilo o relajado, para evadirse. A corto plazo puede servir, pero en esencia el yoga no es uno actividad para conseguir estos estados, sino que estos beneficios llegarán por defecto. Ahora bien, no es el objetivo. La gente tiene que venir sin prejuicios, tiene que probar y dejarse llevarse y cada cierto tiempo reflexionar sobre qué ha aprendido y como|cómo se encontramos.

E ncara que las posturas no son arbitrarias.
Son formas geométricas muy bien estudiadas, pensadas para influir en el riego sanguíneo, el sistema endocrino, las hormonas, la respiración... todo eso en su conjunto equilibra a las personas. Pero no es como una aspirina, se necesita tiempo y compromiso.

¿En la sociedad occidental quiere decir que vamos un poco faltos?
Mucha gente querría respuestas inmediatas y fáciles y el yoga no es el camino desde este punto de vista. Tienes que esforzarte, leer, practicar las posturas, respirar, la concentración... no se trata de aislarse en la montaña sino de estar predispuesto en nuestro día a día.

Con el objetivo de...?
Liberarnos, disociar la materia del ser. El yoga es una filosofía dual que distingue entre ambos y nos da herramientas para separarlos.

¿El ser sería el alma?
Sí, es algo no material. La materia es corrupta porque es algo creado de nuevo. Está sujeta al cambio, está constantemente cambiante.
No sólo el cuerpo, sino que también nuestro pensamiento está sujeto a esta transformación. Las emociones también son materia, aunque su forma es mucho más sutil. Entonces una cosa que constantemente cambia no puede interpretar los acontecimientos que lo rodean correctamente porque el mismo mundo también está en constante evolución. Cuando somos capaces de separar la materia del ser podemos ver las cosas tal como son porque este último es inmutable. Cada uno es o tiene un ser diferente y los animales también tienen el suyo.

¿Si no tenemos pensamientos ni sentimientos, cómo podemos analizar y entender el mundo que te rodea?
No hay análisis, desde el ser vemos el mundo tal como es, sin juicios.

¿No existe el bien ni el daño|dolor|mal?
Este es uno de los aprendizajes más importantes del yoga, conseguir ver las cosas tal como son.

Físicamente verás lo mismo, sin embargo.
Pero desde una nueva perspectiva que te permite ver las cosas en su esencia. Entonces te das cuenta de verdad como son.

¿La gente no se angustia en el caso de no sentir y vivir esta disociación?
La idea es empezar a andar|caminar sin objetivos ni prejuicios. Es como la investigación|búsqueda básica, vas investigando y trabajando hasta que un día llegas a encontrar alguna cosa.

¿Quiere decir que nunca ha pensado que tiene alumnos incapaces de encontrar esta verdad, ni que sea de casualidad?
La gente ya ve si está en condiciones de alcanzar los retos o no.

¿Cuando consigues hacer estos cambios, sin embargo, ya no hay vuelta|bóveda atrás?
Sí, hay gente que después de haber descubierto esta verdad han hecho cosas y han llevado un estilo de vida que son contradictorias con la filosofía del yoga. Mantenerse en la verdad es tan o más complicado que alcanzarla. La materia evoluciona constantemente y de alguna manera entorpece este proceso.

¿Al llegar a estos niveles de conciencia puedes perder interés por cuestiones más fisiológicas y materiales como el sexo?
[Río] No es mi caso. Tengo una mujer, dos hijas, un trabajo estable y una vida como la de cualquier otro. La dualidad de la cual hablábamos es una cuestión muy personal e íntima. En el mundo real se puede mantener una vida normal respetando la ética y los preceptos del yoga, como no mentir, no robar y no hacer daño a los otros. Entonces alguien puede hacer muy bien las posturas desde un punto de vista físico, pero si después miente o ropa no sirve de nada. Un buen practicante de yoga no hace daño a los otros y eso es más humano.

Una visión muy humanista del comportamiento, de cómo nos tenemos que relacionar los unos con los otros.
Yo transmito las enseñanzas del yoga explicando Kant, el filósofo alemán del siglo XVIII, el cual hablaba del deber y el cumplimiento|cumplido. Nosotros, como comentábamos, damos un salto cuando distinguimos entre la materia y el ser, mientras que él no hace esta distinción y su deber se queda sólo en el mundo material.

Da un salto en un mundo más espiritual. ¿Hasta qué punto es compatible con la religión?
La interpretación y la opinión son libres, pero si alguien lo estudia con profundidad no encontrará ninguna contradicción entre el yoga y cualquier fe. Mi existencia se debe a la existencia de los otros, sin ellos no sería nada. El gato, el árbol o el ruido también son porque forman parte de este mundo material y cuando consigues verlo como un todo te liberas de los prejuicios. Esta manera de ver y vivir el mundo es compatible con la fe cristiana, la budista o, incluso, con el hecho de pensar que no existe ningún dios.

Lo que sí que hace falta, sin embargo, es una predisposición a hacerse preguntas existenciales, a indagar en una cierta verdad de las cosas.
Se necesita estar un poco preparado para entender algunos conceptos y hacerse ciertas preguntas y comprender qué hace y por qué lo hace. Eso pide un proceso de pensamiento y por defecto una cierta capacidad del intelecto. Aquel que no es capaz de hacerse y entender las preguntas no encontrará nada sinceramente provechoso en el yoga. Puede conseguir ser más flexible o quizás evitar el daño|dolor|mal de espalda, pero el yoga como objetivo no lo cumplirá. Desde el punto de vista intelectual, por|para el nivel educativo, esta sociedad tiene más recursos y está mejor preparada que la de Bangladesh, por ejemplo.

Usted debió ser el primer bengalí que llegaba a Lérida en los años noventa.
Llegué como exiliado político, en barco, en el Puerto de Santa Maria, a Cádiz. Nuestro objetivo era llegar a Barcelona donde suponíamos que habría una mayor comunidad bengalí. En el tren conocimos a un chico marroquí que nos habló de Lérida, que era una ciudad pequeña y cómoda. Nos decidimos a bajar aquí. era finales de diciembre de 1991 y hacía muy frío. La niebla era muy espesa y la estación de entonces era muy oscura, la primera imagen de la ciudad fue muy dura. Fuimos a la comisaría de policía que había en Ronda para hablar de nuestros papeles. Se portaron muy bien. Entonces pensé que si la policía era así de amable, la gente tenía que ser estupenda. Lo tenía claro, me quería quedar
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