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Los musulmanes de Lleida pedirán una parcela propia en el cementerio

Repatriar los cuerpos sale caro y la tradición aconseja enterrar donde se murió

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La comunidad musulmana de Lleida tiene intención de solicitar a la Paeria que habilite un sector en el cementerio dedicado a la confesión musulmana, para facilitar los entierros de estos colectivo, muy numeroso en la capital a raíz de la inmigración de los últimos quince años. “Solemos repatriar los cuerpos a nuestros países, pero debido a la elevada inversión que supone, alrededor de 6.000 euros, queremos pedirle a la Paeria la posibilidad de habilitar una parcela funeraria para confesiones musulmanas en el cementerio de Lleida”, explicó Laátabi, portavoz de la comunidad de la antigua mezquita de la calle Nord. Tienen previsto plantear esta iniciativa en la próxima reunión que celebrarán con representantes del consistorio.

Actualmente, según explicó este portavoz y confirmaron fuentes municipales, los fieles que no pueden permitirse repatriar los cuerpos de sus seres queridos a su país de origen optan a veces por enterrarlos en el cementerio de Zaragoza o también en Barcelona, los más próximos que sí que admiten ritos musulmanes y cuentan con parcelas específicas para ellos. No obstante, en los últimos años esta práctica ha ido a menos debido a que las concesiones en el cementerio aragonés son más cortas, lo que supone un problema. También hay personas de confesión islámica que se han enterrado en nichos del cementerio.

Contradiciendo una popular leyenda urbana, hay tumbas de personas originarias de China

El rito funerario musulmán está basado en las enseñanzas del Corán. El cuerpo debe ser lavado siguiendo unas reglas específicas y luego secado y amortajado en tela blanca. El cadáver se deposita directamente en la tierra, recostado sobre el lado derecho y con la cara dirigida a La Meca. Ello supone un problema en cementerios como el de Lleida, ya que la normativa aquí impide enterrar un cuerpo sin ataúd y, desde luego, deben ser los propios familiares los que se preocupen de su orientación hacia La Meca. El islam reprueba el embalsamamiento, la cremación –una opción que va al alza en otras confesiones– e incluso las tumbas y monumentos funerarios. También es contrario a los preceptos de trasladar los restos mortales del difunto a otra ciudad, ya que es aconsejable enterrar a un musulmán en el cementerio de la ciudad donde murió.

En cualquier caso, el cementerio de Lleida ya disponía históricamente de un departamento ecuménico para enterrar a personas no católicas: protestantes, judíos y musulmanes, principalmente, pero también los suicidas, a los que tradicionalmente no se daba sepultura en suelo santo. Hoy en día, es cada vez más multicultural. Por ejemplo, contradiciendo una popular leyenda urbana, también hay personas de origen chino enterradas en nichos en Lleida. En uno reciente, se siguió la tradición de quemar dinero (falso), con el objetivo de que al fallecido no le falte de nada en el más allá.

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