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ENTREVISTA

«Lo que hace falta son buenos maestros, no nuevas leyes»

  • S.E.
Actualizada 23/11/2016 a las 13:55
El desde hoy nuevo doctor honoris causa de la UdL defiende que los niños deben ser los protagonistas de su desarrollo en la escuela, la familia y la ciudad, y cree que la educación no está avanzando, sino retrocediendo
«El que calen són bons mestres, no noves lleis»

«Lo que hace falta son buenos maestros, no nuevas leyes»

Lleva cinco décadas diciendo que la educación debe cambiar.
Y no cambia.

En algo sí habrá cambiado.
La escuela de mis hijos era mejor que la de mi nieta, que se parece mucho más a la mía. Van desapareciendo cosas como salir a conocer el medio, los artesanos del barrio, invitar a gente al colegio o ir a recoger cosas en el campo. Igual que los niños están viviendo mal en la familia, sin poder salir de casa por miedo de lo que les puede ocurrir. La educación se está retrasando, en lugar de avanzando.

¿Por qué?
Una causa es que se ha perdido la relación entre familia y escuela. La familia se pone con sus hijos en actitud casi sindicalista, de defensa siempre de sus hijos, Lo contrario de lo que era en mi infancia, cuando la familia era la aliada de la escuela. Tu sabías que si ocurría algo malo en la escuela, iba a ser peor en casa. Y eso mantenía a ambas en un prestigio alto. Hoy, el riesgo es que se desprestigian una con otra. Es común que un niño llegue a casa con una mala nota, el padre le diga, tranquilo que mañana iré yo al colegio. Es una amenaza, no una preocupación.

¿Se hace demasiado caso a los niños o demasiado poco?
Creo que están equivocándose los padres y la escuela. La opinión política es que la escuela se puede cambiar con reformas y eso es una ilusión. Una reforma, la escuela la recibe siempre como algo que ya han hecho siempre. Las leyes pueden ser perfectas, pero si quien las recibe no está formado, no sirve de nada y, lamentablemente, no ha cambiado la formación de los maestros. Lo que nos falta son buenos maestros, no nuevas leyes. Si pensamos que en la escuela el alumno debe ser el protagonista, como yo pienso, quien estudia Magisterio debe ser protagonista de su formación. Si creemos que debe ser científica y no dogmática, pues en la universidad no solo tomar notas y repetirlas en los exámenes. Así se aprende a hacer la escuela de ahora, que no lleva a ninguna parte.

Habrá familias que piensen que con un nuevo modelo de escuela su hijo no aprenderá suficiente.
Los niños ahora se aburren en la escuela. Los padres deberían reflexionar sobre qué están aprendiendo en una escuela donde los maestros dictan lecciones, hay libros de texto, deberes por la tarde... Si sumamos lo que aprende un alumno en diez años, es muy poco. Y la mayoría, se aprende a disgusto. En Italia tenemos un treinta por ciento de jóvenes analfabetos funcionales, que aprendieron a leer y escribir pero no lo usan nunca. Además, ¿qué entendemos por aprender? Mi nieta va a una escuela donde hay seis italianos solo en su clase y en ese tipo de escuela los niños aprenden mucho porque es un ambiente muy rico. El mundo es variado y la escuelas, o son para todos o no son escuelas. Me gustaría también mezclar las edades.

¿Habría que reeducar así a los padres y a los maestros?
El principio que debería hacerlo fácil es reconocer el papel de protagonista de los niños. Muchas veces, los padres eligen sus actividades según su propio sueño. Como yo no pude, él debe, piensan. Yo recomiendo dejarles tiempo libre para que jueguen, porque así se revela su naturaleza. Y en la escuela, lo mismo. Hay lenguas, matemáticas y ciencias. Si encajas, tienes éxito, y si naciste con otras competencias, fracasas. La responsabilidad es del profesor. La escuela debe ser capaz para cada uno, no para todos igual. Si los niños están contentos, aprenden más. Hay expectativas de cambio, pero parece que los políticos no se enteran de lo que dice la ciencia, que la edad más importante son los primeros años.

Defiende que los niños sean protagonistas también en la ciudad.
Las ciudades están pensadas para los adultos trabajadores y sus coches, no para todos. Y los niños se rebelan. Es un deber social devolver el espacio público a la gente. No quieren una plaza con juegos vallada, eso es una manera de excluirlos. Como si los niños no supieran jugar sin toboganes. Piden una ciudad distinta.

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