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BARRIOS HISTORIA

El barrio del tercer “turó”

Actualizada 26/02/2017 a las 10:56
El Secà de Sant Pere celebra el cincuenta aniversario de la creación de su parroquia, que desempeñó un papel clave en el origen de la asociación vecinal y también en la vertebración del barrio || Los vecinos destacan que la plaza de Sant Pere siempre ha sido el principal nexo de unión
La parròquia Verge dels Pobres s’ubica al costat del centre cívic del barri. A la dreta, una imatge històrica de l’església.

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© La parroquia Verge dels Pobres se ubica junto al centro cívico del barrio. A la derecha, una imagen histórica de la iglesia.

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© La parroquia Verge dels Pobres se ubica junto al centro cívico del barrio. A la derecha, una imagen histórica de la iglesia.

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© La parroquia Verge dels Pobres se ubica junto al centro cívico del barrio. A la derecha, una imagen histórica de la iglesia.

De los campos de olivos y los vecinos empujando el autobús que se quedaba atascado en barro de la cuesta de la Llibertat a las actuales calles asfaltadas y a los bloques de pisos y casas en ambos lados de las travesías. La evolución de las últimas décadas del barrio del Secà de Sant Pere, conocido como el tercer “turó” de Lleida, está muy estrechamente vinculada al movimiento vecinal y a la parroquia Verge dels Pobres, que este año cumple cincuenta años desde que el obispado de Lleida la instauró como tal. Actualmente, la iglesia cuenta con su propio edificio (junto al centro cívico), pero anteriormente se ubicó en dos almacenes donde se celebraban las ceremonias religiosas.

Julián Garrido, presidente de la asociación de vecinos y un declarado enamorado del barrio, donde llegó cuando tenía 10 años, no se cansa de insistir en que la iglesia fue el nexo de unión de sus habitantes en los años sesenta y setenta. “Organizábamos muchas actividades a través del movimiento juvenil Corazones Valientes y también colonias durante los veranos para los niños. Queríamos colaborar en su educación y en que lo pasaran bien, la mayoría de los habitantes del barrio éramos inmigrantes llegados de Andalucía y de clases humildes”, explica Julián, mientras recuerda que fue en el despacho parroquial dónde nació la entidad vecinal. Por aquel entonces no había ni la Guardia Civil ni apenas ningún equipamiento público.

 


La plaza de Sant Pere sirve como límite entre el Secà de Dalt y el de Baix, división que aún se utiliza

 

El compañerismo y el espíritu de colaboración entre los vecinos también fue esencial para el crecimiento del barrio, coinciden en señalar su “gente”. Eran las propias familias las que llegaron a autoconstruirse sus viviendas en la década de los sesenta para contrarrestar la falta de recursos económicos y de subvenciones públicas. “Cuando llegué solo había una docena de casas alzadas en el Secà, el resto eran cultivos y huertos”, señala Julián. Enrique, otro apasionado del Secà y exconcejal de Unión de Centro Democrático (UCD), recuerda con especial añoranza un punto concreto de la zona. “La plaza de Sant Pere es actualmente un punto de encuentro. Antes también lo era, aunque de niños solíamos utilizarla como campo de fútbol, improvisábamos cualquier juego en la calle. El barrio ha evolucionado mucho en estos cincuenta años, tanto tecnológica como urbanísticamente”, manifiesta. En este sentido, Encarna, miembro de la junta de la entidad vecinal, explica con una sonrisa cómo la plaza Sant Pere (enfrente del local social) servía “y aún sirve” para dividir el barrio entre el Secà de Dalt y el de Baix. “Cuando alguien se casaba o corría alguna noticia, si no conocías de quién te hablaban siempre preguntabas: ¿del Secà de Dalt o de Baix? Eran como dos pueblos”, dice.

Estos dos “pueblos” en la actualidad se han convertido en un barrio que cuenta con más de 3.500 habitantes de más de una veintena de nacionalidades distintas.

Celebran poder tener un instituto propio el próximo curso

Los equipamientos educativos son uno de los principales indicadores para medir el dinamismo de un barrio. En este sentido, y tras muchos años de reivindicaciones, el Secà de Sant Pere contará el próximo curso escolar con un instituto propio (hasta ahora los jóvenes continuaban los estudios de Secundaria en el Torre Vicens o el Manuel de Montsuar). Así lo anunció el delegado de Enseñanza, Miquel Àngel Cullerés, a finales de año. El centro de Secundaria se ubicará en la antigua escuela Ginesta y acogerá a los alumnos que este curso estudian sexto de Primaria en la escuela Torre Queralt (resultado de la fusión del los hasta ahora dos colegios del barrio: Ginesta y Terres de Ponent).
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