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Mariano Rajoy, un gran Presidente y un señor de la política

DIPUTADO DEL PP POR LLEIDA

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El Presidente Rajoy deja una España mucho mejor de la que encontró; con 2,7 millones de empleos más y habiendo superado el mayor desafío a la unidad de España y a la Constitución. Su predecesor Zapatero, que en tanto recuerda a su sucesor Sánchez, no se lo dejó fácil. Se va Rajoy; un buen presidente, una gran persona y un señor de la política.

La historia, con la perspectiva que da el paso del tiempo, le hará justicia como se la ha hecho a Adolfo Suárez, protagonista como Rajoy de otra convulsa etapa de la política española. No se va porque gobernara mal, no le quitan los españoles que depositaron en Rajoy y el Partido Popular su confianza mayoritaria en el 2011, 2015 y 2016 porque saben que nos ocupamos y resolvemos sus problemas. Se va por una injusta moción de censura que, por primera vez impide que siga en el Gobierno el Partido preferido por los españoles.

Con 52 diputados menos de los que tiene el Partido que han votado la mayoría de los españoles; Pedro Sánchez, que ha perdido todas las Elecciones Generales a las que se ha presentado, ha abandonado el bloque constitucional para llegar a la Presidencia del Gobierno que los votos le han negado y ha tenido que pactar nada menos que con ¡22 partidos! una variopinta amalgama que incluye a Bildu (el brazo político de ETA), separatistas, antisistema, golpistas y populistas varios. Es un hecho insólito que merece una primera reflexión.

La segunda exige un ejercicio de fe. Asegura el nuevo Presidente que no pagará factura alguna por los apoyos recibidos; o sea, gratis total. Pero la pregunta que uno se puede hacer es qué hubiera ocurrido en España si, en el 93, en las postrimerías de los gobiernos de Felipe González y en plena corrupción de Filesa, Roldán, Banco de España, los GAL y tantos otros; el Partido Popular a través de una moción de censura, hubiese llegado al poder en un momento, por cierto, menos crítico que ahora, con los mismos apoyos que el PSOE hoy.

Afortunadamente, a pesar de todo, la solidez de las Instituciones y el respeto a la Constitución han permitido que el relevo del Gobierno se haya realizado con una elegancia política y una limpieza democrática ejemplarmente pilotadas por Rajoy, que ha permitido que una censura legal aunque no moral instaurara en La Moncloa a un Presidente que no cuenta con la confianza mayoritaria de los españoles, sino con el aval de los partidos cuyo único vínculo es el NO a Rajoy. El odio al Partido Popular.

Ciertamente, hay una analogía entre Sánchez y Torra: ninguno de los dos ha sido elegido por el pueblo. Pero existe una gran diferencia, mientras el primero alcanza el poder dentro de los cauces democráticos, el segundo, después de aprovecharlos, los sigue despreciando. Otra comparativa no menor sería ver si lo que ha dicho el ahora muy dialogante Sánchez sobre Torra después los insultos que éste ha dirigido a los españoles hubiese salido de las filas del Partido Popular.

Veamos ahora lo que viene. Tranquilidad, porque cuando el PSOE está en la oposición no hay quien pare. La presentación del nuevo gobierno feminista, televisivo, europeísta y muy dialogante, negociador y con una capacidad de consenso que nadie puede ni imaginar ha tenido tan buena acogida que, ya desde diversos ángulos, no dejan de llegar advertencias para que nuestra oposición sea…constructiva.

Vayamos a ello. La Ministra de Economía Calviño parece haber tranquilizado a los Mercados si no lo estropea con la Reforma Laboral y Fiscal Luis Planas; viejo conocido mío, experto y buen conocedor del sector agrario; puede ser un buen Ministro si Calviño renuncia ahora a los recortes del 30% que Calviño pidió en Bruselas para la nueva PAC. El nombramiento del leridano Josep Borrell me trae el recuerdo del Segarra-Garrigues. Después de convencer a mi propio partido de que era una obra necesaria, no conseguí hacerlo con el fogoso Ministro y, tal y como prometió, hubo que esperar a que dejara de serlo y gobernara el Partido Popular para convertir en realidad el regadío más importante para el futuro de Lleida.

Su nombramiento, sin embargo, es una excelente noticia para todos los catalanes que queremos seguir siendo españoles y no vamos a sucumbir a que menos de la mitad de los catalanes nos imponga su tiranía. Pero las andanzas de Batet e Iceta nos recuerdan demasiado a los tratos con los que ZP incendió el volcán separatista. Esa promesa de una reforma constitucional urgente para contentar a los separatistas y para la que es imprescindible el PP es una de las muchas promesas que Sánchez no puede cumplir y lo sabe. Pero ahora, como en la época de ZP, será la excusa para construir otro cordón sanitario y aislar al Partido Popular. En fin, me gustaría que lo de que la vergüenza pasa pero el provecho queda en casa no fuera aplicable al nuevo inquilino de La Moncloa.

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