SEGRE
Paranoia colectiva

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CLIMAX

Cines: Screenbox Funatic


Director: Gaspar Noé. Intérpretes: Sofia Boutella, Romain Guillermic, Souheila Yacoub. País: Francia. Duración: 95 minutos.

★★★★
El director argentino afincado en Francia Gaspar Noé se ha distinguido por hacer un cine original y atrevido, no se corta, va a contracorriente, a salirse de la norma. Noé tiene la facultad de la audacia, de colocar en cada una de sus películas un marchamo de autor personal y contemporáneo. Tal vez por ello en ciertos momentos a base de perversos enfoques y escenas difíciles de digerir pueda llegar a indisponer a una parte del público mientras que la otra lo ensalza y lo aplaude como uno de los cineastas más atrevidos e interesantes del panorama actual. Trabajos como Irreversible o Enter the void son claros ejemplos, y con Climax se reafirma, engancha, perturba, impacta, enloquece y nos supera utilizando su demoledora maquinaria de neurastenia y brote psicótico para demoler dramáticamente partiendo en dos una trama que tiene en su primeros 50 minutos una intensa estética, un alarde de perfección artística en unos bailarines extraordinarios, muy físicos, ágiles, moldeando figuras de una expresividad corporal alucinante, llevándolos a un punto de perfección que quita el aliento.

Pero Gaspar Noé ya te ha mostrado a ese grupo, a esa compañía joven que se encierra para practicar en un lugar aislado antes de viajar a Estados Unidos para competir, y lo ha hecho uno por uno, armándolos o desarmándolos con preguntas directas sobre su personalidad, sobre su mirada hacia su lugar social.

Gente de toda condición, de todas las etnias que pueblan Francia, diversa y multiracial. Hasta ahí, hasta el excepcional número musical que se marcan tan novedoso, tan potente, todo es plasticidad, provocación controlada, pero a partir de ese momento el giro es radical y la histeria se apodera de la película rabiosamente, y en esa incomodidad Noé sigue intratable.

Una jovial fiesta para celebrar el fin de los ensayos, cuando alguien –no se sabe quién– echa una fortísima droga en la sangría, se convierte en pura psicopatía, creando un descontrol salvaje donde todo tiene cabida, y lo que antes no había pasado de diálogos subidos de tono, ahora es caótico, desesperado, donde lo alucinatorio es base para un baño de sangre filmado y experimentando con una cámara, en ocasiones tan paranoica como las impactantes imágenes que graba.

Climax es un ejercicio de terror fuera de control, de demencia colectiva respaldada por el estilo de un realizador potente y polémico, crítico sin fisuras, incomodando sin límite, y tal vez sea eso lo que lo hace tan personal y diferente, tan visceral y magnético.

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