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El ministerio de Sanidad, que preside Dolors Montserrat, se ha visto obligado a retirar de su web un cartel de la campaña contra el consumo de alcohol entre menores tras un aluvión de críticas recibidas al relacionar la ingesta por parte de las jóvenes con las relaciones sexuales no consentidas, con lo que implícitamente se las inculpa a ellas en caso de ser víctima de una agresión. El citado cartel, cuya publicación se debió a un error según el ministerio puesto que no estaba previsto en la campaña, ya tiene un punto de partida totalmente machista porque se dirige únicamente a las madres con el siguiente texto: “El 68,2% de los menores de edad ha consumido alcohol en el último mes. Tras su consumo, se constata un mayor número de relaciones sexuales sin protección o no consentidas. Pero tranquila, seguro que tu hija no bebe, ¿verdad?”. Con este enunciado que ya sorprende de por sí, los progenitores parece que no tienen ninguna responsabilidad sobre lo que ocurra con sus hijas en este sentido. Y también recae sobre las madres la preocupación o cuidado de sus hijos varones en el cartel dedicado a ellos porque, repitiendo la primera parte del texto, acaba diciendo: “Su consumo continuado ocasiona daños físicos y genera conflictos familiares. Pero tranquila, seguro que tu hijo no bebe, ¿verdad?”. La campaña pues no tiene por dónde cogerse y, pese a las indispensables disculpas emitidas desde el ministerio, evidencia una vez más la predisposición más o menos velada de culpabilizar, en parte o totalmente, a las mujeres en caso de ser víctimas de una agresión sexual, y eso cuando no se las acusa de provocarla. Triste ejemplo de ello lo estamos teniendo esta semana en el juicio por la violación de una joven en los sanfermines del pasado año por parte de cinco hombres que formaban un grupo premonitoriamente autodenominado La manada. Y es que en este truculento caso, algún juez y abogados defensores parecen querer proteger más a los acusados que a la víctima, sospechando de la “normalidad” con la que ha rehecho su vida. Por suerte, la sociedad civil, con mujeres y hombres que abominan estas salvajadas, se ha movilizado a través de manifestaciones y campañas en las redes sociales para apoyar a la joven violada y recalcar que, cómo no, tenía todo el derecho del mundo a intentar llevar una vida normal tras el trauma sufrido.

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