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Albert Rivera ya no puede disimular más la crisis abierta en el seno de Ciudadanos por la línea estratégica de pactos que ha marcado. Toni Roldán, el portavoz económico del partido en el Congreso, comunicó ayer al líder de Cs y al secretario general, José Manuel Villegas, su dimisión. Una baja que abre una importante grieta en la cúpula liberal y pone en evidencia el enfrentamiento de un sector del partido con Rivera. Roldán ha sido estos años la mano derecha de Luis Garicano, actual eurodiputado y vicepresidente económico del grupo de los liberales europeos, muy crítico con los acuerdos de Cs con el PP y el apoyo externo de Vox. Los malos resultados en Catalunya y Euskadi, donde la formación no ha sumado ni una sola alcaldía, y sus alianzas con la extrema derecha que se iniciaron en Andalucía, y que se han repetido en diferentes escenarios tras las elecciones locales y autonómicas, además de su reiterada negativa a dar apoyo a Pedro Sánchez en la investidura para un futuro gobierno de España, han acarreado una sangría del partido naranja. Una agrupación que nació básicamente para frenar al nacionalismo catalán, pero que no se contentó con este papel en Catalunya y quiso dar el salto a la política española con el intento de forjar un partido de centro liberal europeo que pudiera aglutinar a los ciudadanos moderados que no se sentían cómodos ni con el centro izquierda de los socialistas ni con el centro derecha de los populares. El empecinamiento de Albert Rivera de avivar la crispación en Catalunya y el hecho de no haber podido desbancar ni a socialistas ni a populares le han empujado hacia las tesis más derechistas y reaccionarias, ideario con el que muchos de sus compañeros de ejecutiva y afiliados o votantes no se han sentido cómodos. Manuel Valls le ha terminado de dar la puntilla y este político de origen catalán intentará ahora aglutinar los apoyos necesarios para convertirse en el nuevo líder del liberalismo político español. De momento, su apoyo a Ada Colau en el ayuntamiento de Barcelona ya ha conseguido más réditos de cordón sanitario al independentismo del que habría logrado Ciudadanos en toda su historia. Veremos cómo asimila la formación las dimisiones. Javier Nart también se va, pero todo apunta a que el partido está tocado y del rumbo que tome Rivera dependerá si remonta o se hunde definitivamente.

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