SEGRE

Creado:

Actualizado:

Casi 66.000 alumnos de Infantil, Primaria y Secundaria comenzarán el próximo jueves día 12 un curso en el que no hay grandes novedades en la organización de las diferentes etapas educativas. Claro que esto tampoco es una garantía de que no pueda haber cambios a corto plazo, porque el pasado año el departamento de Educación ordenó suprimir los exámenes de septiembre en la ESO cuando el curso ya había comenzado y todos los centros los habían incluido en la planificación del mismo. A un nivel más de detalle, Educación ha incluido en sus instrucciones a los centros un apartado específico en el que señala que los docentes no deben poner a los alumnos deberes “de una duración excesiva”, que no han de comportar tareas “repetitivas” y que deben ser complementarios de los aprendizajes en el aula. Casi todos los colegios e institutos lo aprueban y dicen que siguen esta línea, pero llama la atención que el departamento sea tan explícito en un asunto que debería entrar dentro de los márgenes de la autonomía de los centros. Asimismo, este hecho constata hasta qué punto puede cambiar en poco tiempo lo que la administración y la sociedad exigen al sistema educativo. Además de los continuos bandazos en la normativa aplicados en los últimos lustros por el Gobierno central y la Generalitat, hay que recordar que solo hace unos años se puso de moda la reivindicación de la denominada cultura del esfuerzo, que propugnaba que había que formar a los alumnos de forma que estos aprendieran a valorar la necesidad de esforzarse para conseguir sus objetivos. En cambio, ahora la moda ha cambiado y son muchos los padres que defienden que sus hijos no deben hacer deberes en casa.

Por otro lado, el curso comenzará con muchas asignaturas pendientes. Una de ellas es la falta de avances en la conciliación de la vida laboral y familiar, que en los últimos años se ha acentuado después de que la mayoría de institutos introdujeran la jornada intensiva matinal en la ESO, problema que se suma al que generan las largas vacaciones escolares de verano. Otra y muy importante es la segregación escolar, de la que Lleida ciudad es un ejemplo palmario. Educación ha anunciado que revertirla será una de sus prioridades, pero para ello harán falta medidas de calado que vayan mucho más allá de los parches aplicados hasta ahora.

tracking