SEGRE

Creado:

Actualizado:

La historia se explica sumando acontecimientos y años, pero en el caso que nos ocupa hoy no podemos sumar sino que es necesario restar. Hablamos de Afganistán, país que ha vivido un retroceso vertiginoso en todos los sentidos en solo un año, con el regreso del régimen talibán. Era el 15 de agosto de 2021 cuando los milicianos extremistas volvieron a tomar el poder en Afganistán después de que huyera del país el presidente, Ashraf Ghani, coincidiendo con la retirada a toda prisa de las tropas estadounidenses ese mismo mes.

Significaba la vuelta al poder de este grupo dos décadas después del derrocamiento del conocido como Emirato Islámico y un trágico regreso al pasado que ha anulado todas las libertades, especialmente las que conciernen a las mujeres, y pese a que el nuevo régimen se comprometió a respetar sus derechos. Un año después, queda claro que sus supuestos compromisos han caído en saco roto implantando unas “políticas de desigualdad” que marginan a la mitad de la población, tanto en el ámbito público como en el privado. Porque tienen prohibidas actividades tan básicas como trabajar, acceder a la atención médica, a la educación secundaria o a escapar de situaciones de violencia.

No pueden salir sin cubrirse el cuerpo con el denigrante burka ni sin ir acompañadas de un “guardián” y no se les permite estar en casa sin taparse, en el caso de que haya un hombre ajeno al núcleo familiar. En definitiva, reciben un trato tan denigrante y repulsivo que deja corta la trama de El cuento de la criada de Margaret Atwood, una ciencia ficción que cada vez más se parece peligrosamente a la realidad de algunos países.La paulatina pérdida de libertades la recuerdan periódicamente grupos de mujeres que siguen saliendo a la calle para reivindicar sus derechos a pesar de las amenazas de los actuales gobernantes. Su última manifestación, el pasado sábado y bajo el lema “comida, trabajo y libertad”, fue dispersada a tiros.

Ayer, coincidiendo con el negro aniversario y ante la prohibición de las manifestaciones contrarias al régimen, un grupo de afganas decidió protestar desde un lugar secreto y difundiendo imágenes en las redes sociales. Portando carteles como “El trabajo, la libertad y la educación son nuestros derechos” o “Queremos justicia”, estas mujeres pidieron a los gobiernos de todo el mundo que presionen a los talibanes para que dejen de violar los derechos de las afganas, así como los de miles de compatriotas. La comunidad internacional, que no ha reconocido el régimen talibán, ha criticado en múltiples ocasiones su política represiva, pero esto no es suficiente para frenar las barbaridades que están llevando a cabo con total impunidad.

Se necesitan medidas y presiones, especialmente económicas, para devolver los derechos arrebatados a millones de personas.

tracking