SEGRE

Creado:

Actualizado:

El Lleida volvía ayer a la Liga después de 7 meses y 16 días desde su último partido. Lo hizo en el campo de L’Hospitalet, en un partido que perdió 3-2 tras ver como le remontaban un 1-2 en los cinco últimos minutos.

Resultado aparte, podríamos celebrar que ello supone la vuelta a la normalidad. Pero no es nada normal lo que está viviendo y sufriendo esta socidad, a la que la pandemia ha globalizado de forma definitiva. Todo el planeta sufre con el coronavirus. Todos tenemos un mismo problema sanitario, de extrema gravedad, ante el que las autoridades no saben qué soluciones aplicar. Cretinos irresponsables, como Trump o Bolsonaro, decidieron al principio que el problema no existía. Y actúan como si así fuera.

En España ya es tradición que los problemas se arreglan con policías y militares y banderas muy grandes. No sé, en una crisis sanitaria, igual son los médicos y los científicos los que deben ponerse al frente. Y mandar. Y mientras, ciudadanos de EEUU, Brasil, España y el resto de países, siguen muriéndose y llenando las camas de sus UCI’s.

En verano, cuando el fútbol –que también en esto vive en su propio mundo–, decidió que había que volver a jugar, todos los deportes empezaron a trabajar para la vuelta a la actividad. Pusieron una cortina para tapar la realidad, pero ésta es tozuda. Cuando cada mañana nos despertamos, la Covid-19 sigue aquí. Alguien dijo que un muerto es un drama y que un millón de muertos son una estadística. Pero no, un millón de muertos son un millón de dramas.

De todo se aprende. De esto hemos aprendido que los empleos esenciales suelen ser los peor pagados. Y los que decidieron liquidar el sistema sanitario público, de las pocas cosas de las que los españoles podían sacar pecho, se pasean sin vergüenza por las calles que creen suyas. Simulemos que hacemos vida normal, pero cada semana se aplazan –y se aplazarán– partidos porque, recuerden, el coronavirus sigue aquí. Indigna tanta irresponsablidad.

tracking