Rosalía Vila i Tobella, así con nombres y apellidos, quizás no sea demasiado conocida por el público en general. Aunque si ponemos ese dato en Google sabremos, incluso aquellos que por edad o por gustos musicales estén muy lejanos, todo sobre su vida, su obra, sus premios y sus reconocimientos. Es una chica de 25 años de Sant Esteve Sesrovires, en el Baix Llobregat, con un talento inconmensurable y una curiosidad y creatividad difícil de igualar. No se trata de explicar aquí lo que todo el mundo sabe o puede descubrir en las redes porque sería absurdo repetirlo, pero sí vale la pena recordar que es una chica catalana de uno de esos pueblos de mestizaje cultural del cinturón barcelonés. Ha estudiado en la escuela catalana sin que, al parecer, el aprendizaje del catalán le haya supuesto mutilación alguna (digo esto por si alguien insiste en lo de la imposición lingüística). Esta joven ha desplegado un talento extraordinario y ha estallado como un fenómeno musical global. Es curioso que iCat FM, la emisora de música moderna de la Generalitat, haya destacado su disco Malamente como mejor disco internacional, mientras que el mejor en catalán era el del grupo Els Pets. Sin palabras. Pocas veces antes una artista había concitado al mismo tiempo tanto interés –por su calidad–, tanta polémica –por el flamenquismo irredento– y tanta veneración por esa mezcla de talento, innovación y riesgo que aporta a cada obra que hace. Sí, como millones de personas, sé quien es Rosalía: una artista catalana que hace flamenco urbano del siglo XXI.