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TRIBUNA

Libre comercio versus proteccionismo

Profesor de ESADE Law School

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Siguen los ecos del Foro Económico que volvió a reunir del 23 al 26 de enero a la élite económica y financiera mundial. En Davos se constataron las distintas y divergentes valoraciones y recetas sobre el proceso de Globalización. Estuvo Donald Trump, que no defraudó las expectativas y defendió efusivamente su programa económico basado en el “America First”.

Y presentó EEUU como el mejor país del mundo para invertir y hacer negocios presumiendo de unas reformas económicas y rebajas fiscales que benefician principalmente a las grandes corporaciones y fortunas del país. Una desregulación que impulsa el crecimiento y el empleo pero que más adelante puede comprometer su sostenibilidad.

Trump negó ser aislacionista. Dijo que su “America First” no significaba querer actuar en solitario. Pero dejó una advertencia: la prioridad de su Administración no será tanto mantener un liderazgo político internacional como la defensa efectiva de sus intereses económicos y comerciales de EEUU. Y se manifestó favorable al Libre Comercio siempre que, desde una óptica estadounidense, sea equitativo y con reciprocidad. Fustigó, pensando en China, contra los países que sacan provecho de la mundialización pero siguen practicando políticas de dumping industrial y se apropian de los Derechos de la propiedad industrial e intelectual de EEUU y la UE para hacerse fraudulentamente con su tecnología más avanzada. Y tiene su razón. Basta con observar los TGV chinos que sustituyeron los suministrados al principio por Siemens. Y la estatal Comac entregará en 2021 a China Eastern Airlines el primer avión C919, un modelo que competirá directamente con el Boeing 737 y el Airbus A320. Más allá de las buenas palabras del presidente Xi Jinping, China sigue siendo proteccionista.

En Davos, los principales dirigentes europeos como Angela Merkel, Emmanuel Macron y Paolo Gentiloni plantaron cara al “America First”, un año después de que Trump cerrase bruscamente las negociaciones del Acuerdo Transatlántico (TTIP). Defendieron el relanzamiento de la UE y la búsqueda de acuerdos o consensos multilaterales frente al unilateralismo para afrontar los problemas globales. A las voces europeas se sumaron las de otros países emergentes como Narendra Modi y Michel Temer. También el canadiense Justin Trudeau destacó el alcance del Acuerdo de Libre Comercio con la UE (CETA) ya en vigor, que contrastó con las crecientes dificultades que afrontan Canadá y México para renegociar el NAFTA con EEUU. Mientras EEUU se protege, las demás potencias siguen abriéndose. El 23 de enero se anunció en Davos la resurrección del Acuerdo Transpacífico (TPP) firmado por Barack Obama en 2016 y finiquitado por Trump al entrar en la Casa Blanca en enero de 2017. El nuevo acuerdo, ya sin contar con EEUU, será firmado el 8 de marzo en Chile por los restantes 11 países de Asia-Pacífico: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. La firme apuesta de Japón, que contradice la posición de EEUU, responde a la necesidad de reaccionar ante la creciente penetración comercial de China que impulsa sus propios acuerdos regionales o bilaterales para aprovechar los vacíos políticos y económicos dejados por EEUU. Shinzo Abe también está negociando un ambicioso acuerdo de libre comercio con la UE mientras Bruselas acelera las negociaciones para cerrar pronto sendos acuerdos de libre comercio con México y Mercosur.

Cuando Alemania y Francia sumarán esfuerzos para mantener un peso específico de la UE en un mundo globalizado, Gran Bretaña sigue negociando con Bruselas un Brexit lleno de incertidumbres. Y mucho más después de filtrarse un informe gubernamental que predice un serio deterioro económico británico fuera de la UE. Resulta que, mientras los demás intentan abrir mercados, Gran Bretaña se marcha de la principal y más integrada área económica mundial. Además, Londres no puede cerrar ningún pacto comercial hasta su salida efectiva del bloque comunitario, prevista para marzo de 2019. Tampoco debería confiar demasiado en alcanzar un acuerdo privilegiado con EEUU viendo cómo el impetuoso Trump trata a su vecino Canadá en las negociaciones del NAFTA. Y los países de la Commonwealth tienen vigentes acuerdos preferenciales con Bruselas. E India prioriza y comercia más con Berlín que con Londres. Prelaciones con China se presentarán aún más difíciles y desiguales estando fuera de la UE. Theresa May comprobó su débil posición en su visita oficial a Pekín a principios de febrero. China sólo representa el 4% del comercio exterior británico, la UE, el 44%.

En Davos se respiró optimismo ante las previsiones positivas del FMI, que anunciaban un crecimiento del 3,9% en 2018. Pero proseguirán las divergencias entre partidarios del libre comercio y proteccionismo, así como los conflictos comerciales entre las principales economías mundiales, principalmente entre EEUU y China, abusando de las barreras no arancelarias. También seguirán las tensiones entre el dólar y el euro y las interesadas maniobras de los volátiles mercados financieros que no siempre responden a la situación real de las economías. Esta semana Wall Street cayó por sorpresa a pesar de que los datos macroeconómicos de EEUU son positivos. Pero cuando llegue la próxima crisis financiera, ya anunciada por algunos, los platos rotos volverán a ser pagados por las clases medias, los trabajadores y los jóvenes que buscan empleo y más oportunidades de futuro.

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