SEGRE

PANORAMA

Un guardia civil recurre a un caso archivado del 1-O en Lleida para acusar a los Mossos

En el juicio a Trapero en la Audiencia Nacional || Insiste en que mandos de Ponent estaban en un grupo de ‘whatsapp’ donde se hablaba de los movimientos policiales, aunque un juez ya cerró esta causa

Ponsatí recogió ayer su credencial en Bruselas y posó junto con Comín y Puigdemont.

Ponsatí recogió ayer su credencial en Bruselas y posó junto con Comín y Puigdemont.ACN

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Un teniente de la Guardia Civil destinado en Lleida que declaró ayer como testigo en el juicio contra la antigua cúpula de los Mossos por el 1-O acusó de connivencia de los mandos de la Policía catalana con los independentistas durante el referéndum. Aseguró que unos y otros estaban organizados en grupos de Whatsapp en los que se informaba a los votantes de los lugares a los que se iban a desplazar las unidades de intervención para cerrar colegios electorales en Ponent. Estos hechos ya fueron objeto de investigación en un juzgado de la capital del Segrià, que archivó la causa. Este archivo fue confirmado el 8 de noviembre del año pasado por la Audiencia de Lleida. Sin embargo, el agente, con el identificador D19921C y que precisamente fue el instructor de las diligencias policiales en las que se basaba esta causa ya cerrada, hizo caso omiso de ambas resoluciones judiciales de archivo. Y, de esta forma, insistió ante el tribunal que decidirá el futuro del exmajor de los Mossos Josep Lluís Trapero, de la intendente Teresa Laplana, del exdirector del cuerpo Pere Soler y del exsecretario de Interior César Puig, la supuesta existencia de unas grabaciones de voz que probarían que los mandos policiales leridanos no solo no colaboraron con la Benemérita para frenar el referéndum, sino que ayudaron a los votantes a frustrar la actuación de los antidisturbios. A este respecto, sostuvo que la Guardia Civil confiaba en montar operativos conjuntos con los Mossos durante el 1-O para cerrar centros de votación. No obstante, habló de colaboración “cero” de los agentes catalanes. “Fue cero, en Lleida no colaboramos, en ningún caso”, afirmó. Igualmente, admitió que hubo colegios en los que decidieron no actuar para evitar “un mal mayor”.

Con todo, si bien el teniente se explicó con soltura a preguntas del fiscal, las tornas cambiaron en el interrogatorio al que le sometió Olga Tubau, abogada defensora de Trapero. Tubau blandió la resolución de la Audiencia de Lleida en la que se acordó el archivo de la investigación con el argumento de que los seguimientos que efecturaron los Mossos d’Esquadra durante la jornada del referéndum no tenían como fin impedir el cumplimiento de la orden del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) para frenar la consulta.

Ponsatí, en su primer acto de eurodiputada, dice que España “no respeta” al catalán “como se merece”

Después del teniente benemérito D19921C, se sentó ante el tribunal como testigo el agente de la Guardia Civil C171750G, instructor del atestado policial sobre las actas de los Mossos en Lleida durante del 1-O. Al igual que su antecesor en el turno de palabra, este guardia civil se refirió a la causa archivada en la capital del Segrià para retratar a los Mossos como colaboradores del independentismo en el otoño de hace tres años.

El testigo, además, se refirió a un chat de Telegram del colectivo Mossos per la Independència, en el que se difundieron, dijo, las pautas de actuación de la Policía catalana durante la jornada de votación varios días antes del 1-O.

En medio de la declaración de este agente de la Guardia Civil, el fiscal evidenció su desconocimiento de la lengua catalana cuando, en relación con las actuaciones ya archivadas en Lleida contra los Mossos por su actitud en el referéndum, preguntó qué significaba la palabra “aldarulls”.

bruselas

Clara Ponsatí ya es eurodiputada de pleno derecho. Después de que una comunicación del Parlamento Europeo le otorgara esta condición a pesar de la decisión de la Junta Electoral Central (JEC) de dejar vacante su escaño por no acudir a Madrid a acatar la Constitución, ayer se desplazó a Bruselas para recoger la credencial que la avala como miembro de la Eurocámara. Y eso no obstante la petición del magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena para que las autoridades judiciales escocesas sigan adelante con el proceso de la euroorden contra la que fuera consellera de Enseñanza del Govern de Carles Puigdemont al entender que, tras el Brexit, ya no goza de inmunidad en suelo británico.

El propio Puigdemont y Toni Comín, ambos eurodiputados de JxCat desde el mes pasado, acompañaron a Ponsatí a completar este trámite. A su salida, los tres posaron con las credenciales. Más tarde, en la primera rueda de prensa que ofreció como eurodiputada, Ponsatí, que participó en un acto de la plataforma Minority Safepack, que reclama la promoción de la diversidad cultural y lingüística desde la Unión Europea, subrayó la necesidad de dignificar el catalán en el Estado español. “El catalán no tiene el respeto que se merece en España”, aseguró. En este sentido, subrayó que la defensa del idioma “forma parte” de la defensa de los “derechos civiles”.

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