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Las dificultades en vivir en entornos rurales sin cobertura ni Internet

  • R. GÓMEZ
  • J. TEIXIDÓ
Actualizada 28/10/2020 a las 16:01

Maribel y Jose han cambiado el ritmo urbano de la ciudad por una casa al núcleo de Corçà, en Àger, la Noguera. Allí han encontrado un espacio ideal, pero sin cobertura ni internet. En el 2020.

La Maribel i el Jose, a la seva casa a Corçà

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© Maribel y Jose, en su casa en Corçà

R. GÓMEZ

Más de cien municipios de Lleida ya tienen internet de alta velocidad, y el resto la tendrán en cinco años. Este es el titular de que se desprendía de una encuesta del Área de Nuevas Tecnologías de la Diputación de Lleida a los ayuntamientos, informe que también decía que las zonas más envejecidas y despobladas tienen menos acceso a la red, un factor que perjudica los pueblos a la hora de conseguir nuevos vecinos mediante el teletrabajo y las posibilidades de desarrollo económico. Con una población de sólo 32 personas en un entorno despoblado, Corçà, en el término municipal de Àger, cumple estas últimas condiciones. A pesar de ser una de las puertas de entrada a uno de los lugares más visitados de todo el territorio leridano, el desfiladero de Mont-rebei, Corçà no tiene, en varios puntos, ni cobertura. Un problema que pasa en otras zonas de condiciones similares, en todo el territorio leridano, desde pueblos del Urgell a los núcleos de Tremp o del Alto Pirineo, y que es crítico en un momento en qué muchos pueblos y núcleos podrían empezar un tímido proceso de repoblación gracias al confinamiento, el teletrabajo, y los cambios sociales y conductuales que nos ha traído la pandemia de la Covid.

Hablamos con Maribel y Jose, una pareja que han llegado al núcleo desde Lleida, en busca de la tranquilidad que no han encontrado en la ciudad. Mientras arreglan la casa que se han comprado, tienen que ir cada día a Lleida porque no pueden teletrabajar.

Maribel, habéis dejado la ciudad, Lleida, por un pueblo del Prepirineo, Corçà, que pertenece a Àger. Explícanos el porqué de este cambio.
El motivo principal de este movimiento es que queríamos cambiar de aires y, sobre todo, vivir más tranquilos. La vida en la ciudad nos era demasiado pesada, demasiado estresante. Su ritmo endemoniado del día a día, de la rutina, nos había llegado a saturar. Por eso nuestro objetivo era el de marcharse cuanto antes mejor de la ciudad e ir a vivir en un pueblo.

¿Lo más lejos posible?
Sí, pero teniendo en cuenta que a mí, por la necesidad de trabajar, me conviene tener una proximidad con Lleida. Lejos, pero asequible. Soy administrativa a la Fundación Esclerosis Múltiple en Lleida.

 

Ir a vivir en un entorno rural sin ni siquiera cobertura es un inconveniente, pero nos adaptaremos a lo que tengamos, y disfrutaremos de esta experiencia

 

¿Y te permite teletrabajar?
Sí. Actualmente voy dos días a la semana en la oficina, y el resto, teletrabajo.

Será el motivo principal por haberse marchado de la ciudad, poder teletrabajar desde un lugar tan idílico y tranquilo.
Pues la verdad es que no. Para teletrabajar tengo que bajar a Lleida, en casa de mi hermano. Allí me instalo y puedo teletrabajar. Teletrabajo desde Lleida, una extraña forma de hacerlo, sobre todo teniendo en cuenta que tengo la casa en el Prepirineo.

¿Y el teletrabajo no lo puedes hacer desde Corçà?
No, hay un problema importante de cobertura. No tenemos conexión a Internet. Es por este motivo que mi teletrabajo es entre comillas, ya que lo puedo hacer, pero me tengo que mover igualmente cada día hasta Lleida. Tengo asumido que viviendo en Corçà tendré que bajar cada día a la ciudad.

¿Es un problema de cobertura o de internet?
No tenemos ni cobertura ni internet. Nada, ni una línea en el móvil. Ni para hacer un WhatsApp, ni para llamar.

¿Y si os conviene, por urgencia, como os lo hacéis?
La única posibilidad, hoy, es bajar al centro del pueblo, en Corçà, y acercarnos a la antena. Entonces tenemos una cobertura mínima que nos permite poder enviar mensajes y hacer alguna llamada corta. Pero aquí arriba la cobertura es dramática. No podemos enviar ni un SMS. Estamos totalmente incomunicados.

¿Eso lo sabíais antes de veniros a vivir aquí?
Antes de venir hablé con varias compañías, que nos aseguraban que en el pueblo había cobertura, y que eso sí, no sería de alta velocidad. Una vez llegamos al pueblo vimos que no había ningún tipo de cobertura. Supongo que te lo aseguran con tanta vehemencia porque quieren conseguir a un cliente más. Pero no.

¿No os han ofrecido ningún tipo de solución?
Sí, nos han ofrecido varias opciones, como Internet Radio o WiMax, que son formas de recibir internet a través de microondas y mediante antenas colocadas en casa. Pero son soluciones justas y poco efectivas, que hoy no contemplamos.

¿Y entonces, cómo os planteáis vuestro futuro, sin cobertura?
Nos adaptaremos a lo que haga falta. De momento no tenemos ninguna conexión y eso por otra parte nos aporta un punto de tranquilidad que nos sale más a cuenta que estar todo el día enganchados al móvil. En el futuro conseguiremos tener internet, no lo dudo, pero de momento no nos supone ningún gran inconveniente. A nivel laboral, bajo cada día a Lleida, aunque me gustaría poder trabajar desde Corçà, sin moverme.

Corçà pertenece en Àger, pueblo grande que tiene buena conectividad. ¿Habéis hablado con el ayuntamiento para tratar de buscar alguna solución?
Es una vía que todavía no hemos explorado, ya que hace tres semanas que vivimos aquí. Iremos poco a poco, y si hace falta hablaremos con el ayuntamiento, a ver si nos ofrece soluciones.

 

Queríamos marcharnos de la ciudad y de unos ambientes y ritmos demasiado rápidos. Eso es un oasis de paz y tranquilidad y nos permitirá abrir nuevas oportunidades

 

Volvemos al cambio de ciudad por pueblo. ¿Habéis aprovechado el confinamiento y la pandemia?
¡Pues la pandemia lo que ha hecho ha sido retrasar y aplazar el cambio! Ir a vivir en un entorno rural es un proyecto que hacía más de un año que teníamos pensado y asumido. Queríamos marcharnos de la ciudad y disfrutar del campo. Además tenemos perros, que aquí campan libres, y nos gusta pasear por la montaña, cosa que aquí podemos hacer cada día. Tenemos ganas de disfrutar esta experiencia y de empezar a hacer cosas que nunca hasta ahora habíamos hecho, como hacer un huerto. Ahora tenemos una buena oportunidad.

Y haréis desintoxicación tecnológica.
Sí, también. Pero no es la razón principal, ni mucho menos. Somos usuarios de internet como el resto de la gente, haciendo un uso normal, y sí que es cierto que al final te das cuenta de que hace veinte minutos que miras una pantalla sin ningún sentido, perdiendo el tiempo. Lo aprovecharemos también en este sentido, pero no es el motivo principal para este cambio. Eso no quita que nos haría falta una conexión mínima para poder llamar y enviar mensajes.

¿Aquí arriba echáis de menos la relación social?
No, en realidad bajo a trabajar y veo gente cada día, si no está en reuniones de teletrabajo, en plataformas. Y aquí arriba, aunque seamos pocos vecinos, nos vemos cada día. Hay buena relación.

¿Y psicológicamente cómo se porta?
Sinceramente, hace tres semanas que estamos aquí y me noto mucho mejor. Estoy más tranquila. El ritmo de la ciudad me altera mucho y aquí no existe. Eso es un oasis de paz, y exprimiremos cada minuto.

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