Un nuevo descubrimiento de agua líquida en Marte abre nuevas posibilidades para la vida en el planeta rojo
Los datos sísmicos recogidos por la misión InSight de la NASA y recientes experimentos de laboratorio apuntan a la presencia de agua líquida bajo la superficie marciana

Una imagen de Marte facilitada por la Agencia Espacial Europea.
Científicos japoneses han encontrado nuevas evidencias que sugieren la existencia de agua líquida bajo la superficie de Marte en la actualidad, un hallazgo que podría revolucionar nuestra comprensión sobre el potencial de vida en el planeta rojo. El análisis de datos sísmicos recogidos por el instrumento SEIS de la misión InSight de la NASA, combinado con innovadores experimentos de laboratorio, ha permitido identificar lo que parece ser una transición entre rocas secas y húmedas a entre 10 y 20 kilómetros de profundidad en el subsuelo marciano.
Este descubrimiento, liderado por los investigadores Ikuo Katayama de la Universidad de Hiroshima y Yuya Akamatsu del Research Institute for Marine Geodynamics, contradice interpretaciones anteriores que atribuían los límites detectados a simples cambios en la porosidad o composición química de las rocas. "Muchos estudios sugieren la presencia de agua en el antiguo Marte hace miles de millones de años", explica Katayama, "pero nuestro modelo indica la presencia de agua líquida en el Marte actual", una afirmación que abre nuevas perspectivas sobre la habitabilidad del planeta vecino.
La misión InSight, que finalizó en diciembre de 2022 tras cuatro años de operaciones, ha proporcionado datos cruciales sobre la actividad sísmica marciana que continúan ofreciendo revelaciones significativas sobre la estructura interna del planeta.
Cómo la sismología revela los secretos del interior marciano
El sismómetro SEIS (Seismic Experiment for Interior Structure) desplegado por InSight funcionaba capturando las ondas sísmicas generadas por terremotos marcianos e impactos de meteoritos. Estas ondas, al propagarse por el interior del planeta, proporcionan información detallada sobre la composición y estructura de las diferentes capas que conforman Marte.
Los científicos analizan principalmente dos tipos de ondas: las ondas P (primarias), que pueden atravesar tanto sólidos como líquidos, y las ondas S (secundarias), que solo se propagan a través de medios sólidos. "La velocidad de estas ondas varía según el material que atraviesan, permitiéndonos crear un mapa del interior planetario", explica un experto en geofísica planetaria consultado para este artículo.
Un aspecto particularmente revelador es que las ondas S no pueden viajar a través del agua, mientras que las ondas P reducen su velocidad al encontrarse con materiales menos densos. Los datos recogidos por InSight mostraron discrepancias significativas en estas velocidades a profundidades de 10 y 20 kilómetros, sugiriendo cambios importantes en la estructura interna del planeta.
Los experimentos de laboratorio que confirman la teoría
Para comprobar si estas anomalías sísmicas podrían deberse a la presencia de agua, los investigadores japoneses diseñaron un sofisticado experimento utilizando rocas similares a las que se encuentran en la corteza marciana. Seleccionaron muestras de diabasa de Rydaholm (Suecia), cuya composición de granos de plagioclasa y ortopiroxeno de tamaño uniforme se asemeja notablemente a lo que se espera encontrar en Marte.
Mediante el uso de transductores piezoeléctricos, que convierten la energía eléctrica en ondas sísmicas y monitorizan su propagación, analizaron el comportamiento de estas rocas en tres estados diferentes: secas, húmedas y congeladas. Los resultados fueron concluyentes: las velocidades sísmicas variaban significativamente según el contenido de agua, coincidiendo con los patrones observados en los datos marcianos.
"Lo más interesante es que estas diferencias en velocidad sísmica no pueden explicarse solo por cambios en la porosidad o la composición química", señala Akamatsu. "La presencia de agua es la explicación más plausible para lo que estamos observando".
Implicaciones para la búsqueda de vida en Marte
El descubrimiento de agua líquida en el subsuelo marciano actual tiene profundas implicaciones para la astrobiología. En la Tierra, prácticamente donde hay agua, hay vida, por lo que la confirmación de reservorios acuosos subterráneos en Marte aumenta considerablemente las posibilidades de que alguna forma de vida microbiana pudiera haberse desarrollado y persistido allí.
"El subsuelo marciano podría ofrecer protección contra la radiación solar y cósmica que baña la superficie del planeta", explica un astrobiólogo no relacionado con la investigación. "Además, estas bolsas de agua subterránea podrían haber permanecido estables durante miles de millones de años, proporcionando un entorno relativamente constante para la evolución de posibles microorganismos".
Este hallazgo refuerza la importancia de las futuras misiones que se centrarán en la exploración del subsuelo marciano, como el rover Rosalind Franklin de la misión ExoMars, equipado con un taladro capaz de alcanzar hasta dos metros de profundidad para buscar biomarcadores preservados.
¿Qué es la misión InSight de la NASA?
La misión InSight (Interior Exploration using Seismic Investigations, Geodesy and Heat Transport) fue lanzada en mayo de 2018 con el objetivo principal de estudiar el interior profundo de Marte. A diferencia de otros rovers que se centran en la geología superficial o la búsqueda de rastros de vida antigua, InSight fue diseñada específicamente para investigar la composición y estructura interna del planeta rojo.
Tras aterrizar en noviembre de 2018 en la región Elysium Planitia, InSight desplegó varios instrumentos científicos, siendo el más destacado el sismómetro SEIS, desarrollado por el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia. Este instrumento, excepcionalmente sensible, fue capaz de detectar más de 1.300 eventos sísmicos durante su operación, proporcionando datos sin precedentes sobre los "marsquakes" (terremotos marcianos) y la estructura interna del planeta.
La misión, originalmente planeada para durar un año marciano (aproximadamente dos años terrestres), se extendió hasta diciembre de 2022, cuando la acumulación de polvo sobre sus paneles solares redujo su capacidad de generación de energía hasta niveles insostenibles. A pesar de su conclusión, los datos recopilados por InSight siguen siendo analizados, generando descubrimientos como el que ahora nos ocupa.
¿Cómo podría ser el agua subterránea en Marte?
Según los modelos desarrollados a partir de los datos sísmicos y los experimentos de laboratorio, el agua subterránea marciana probablemente no existe como grandes lagos o acuíferos similares a los terrestres, sino más bien como humedad que impregna los poros y grietas de las rocas. Esta agua podría contener altas concentraciones de sales que actúan como anticongelante, permitiéndole permanecer en estado líquido a pesar de las bajas temperaturas del subsuelo marciano.
"Las condiciones de presión a esas profundidades también contribuyen a mantener el agua en estado líquido", señala un planetólogo consultado. "Es similar a lo que ocurre en algunas regiones de la Antártida, donde existen lagos subglaciales que permanecen líquidos bajo kilómetros de hielo".
¿Qué otros indicios de agua se han encontrado en Marte?
Este nuevo hallazgo se suma a una creciente lista de evidencias sobre la presencia pasada y actual de agua en Marte. En 2018, el radar MARSIS de la sonda Mars Express de la ESA detectó lo que parecía ser un lago subterráneo de agua líquida bajo el casquete polar sur. Más recientemente, los rovers Curiosity y Perseverance han encontrado minerales que solo se forman en presencia de agua líquida, confirmando que Marte tuvo un pasado húmedo con ríos, lagos e incluso posiblemente océanos.
"Lo que hace especial este nuevo descubrimiento es que proporciona evidencia de agua líquida actual, no solo rastros de agua antigua", subraya Katayama. "Esto cambia significativamente nuestra perspectiva sobre el Marte contemporáneo".
La comunidad científica espera con interés la publicación detallada de estos resultados en revistas especializadas, así como la posibilidad de que futuras misiones puedan verificar directamente la presencia de estos reservorios de agua subterránea y, quizás algún día, buscar signos de vida en ellos.