Español
Registra’t Iniciar sessió
Menu Buscar
Cercador de l’Hemeroteca
Segre Segre Premium

  • Joel Jové Navarro

Ala delta

Actualitzada 27/07/2017 a les 13:25
Aquest relat participa al concurs de Relats d'Estiu del diari SEGRE.
Vota'l perquè aconsegueixi el premi del públic! 


Cuando me desperté por segunda vez esa mañana, el sol ya no brillaba con tanta intensidad. Trepé hasta alcanzar mi lado favorito de la cama: estaba frío. Yo era el náufrago en ese mar de sábanas revueltas con olor a lavanda, un pirata con una fantástica sed de ron y resaca por haber sido tan inconsciente, otra vez, de haber soñado contigo esa noche.

Había susurros capaces de despertar a todos mis monstruos. Los tuyos siempre conseguían dormirlos. Tú eras de pocas palabras y nada que ocultar. Callabas cuando tenías que hablar, y me tocabas el corazón con la yema de los dedos, aún caliente del amor que habíamos hecho tres semanas atrás. Desde entonces mis noches duraban días y mis sueños, como de costumbre, años enteros. Yo solo quería guardarlos bajo tinta antes de olvidarte por completo.

Cogí mi libreta de los jueves, porque a la de los domingos ya no le quedaban hojas: los fines de semana era tiempo de soñar. Fui a la cocina a preparar café, y mientras esperaba anocheció otra vez: había empezado a llover.

El día que hacía era perfecto para tumbarnos en el césped boca arriba, mirando al cielo, y verte caer. Inventé que bajabas a cámara lenta, un primer plano riendo, intentando agarrarte a las nubes, subido en un ala delta hasta tocar el suelo con los dedos de los pies. Parecen tan frágiles que temo que se te rompan cuando corres hacia mí para abrazarme, como si fuésemos un ovillo de lana. No quiero que pase el tiempo mientras tejemos el jersey que más arropa del mundo.

Ardíamos como estrellas en la noche cuando me empezabas a besar, y nos perdíamos en el universo de las sábanas, cogidos de la mano como un niño coge su piedra de la suerte. El primero que se perdía debía bajar la Luna, y me gustaba dejarte ganar para que tus lunares me guiasen hasta el espacio y parar el tiempo al llegar. En este juego no existe la gravedad. Ni siquiera los astrónomos sabrían darnos nombre.

Pero las agujas del reloj se movían por ti. Les gustaba cómo te ponías cuando ibas con prisa, y tenían razón: recién levantado a media mañana estás más guapo. Pero yo quiero que se detengan en una hora en punto (ya no me importa cuál) para oír, tumbado sobre tu pecho, el tic tac de tus latidos entre todo el ruido del universo. Por favor, ondeemos un ratito más estas sábanas blancas en son de paz.

Últimamente las tazas de café me preguntan por tus labios; las mantas por tus vueltas, mi abrigo por tus brazos. Se me duermen las manos del amor que no te hago. Quiero formar parte de este mundo geométrico y romperte los esquemas mientas hago equilibrio sobre tus líneas rectas. No dejo de correr en círculos concéntricos, buscándote tras las puertas, esperándote a cada rato, olvidándote en cada esquina. Añoro balancearme en tus trapecios, y que el aire me golpee la cara con cada uno de tus suspiros. Dos rombos me bloquean tu entrada, y me temo que has sido tú quien los ha puesto ahí.

Me arde la garganta de todo lo que no te he dicho. Ningún día es perfecto ya para tumbarme bajo el sol. Ningún jersey me abriga tanto comparado a tus abrazos. Las agujas del reloj me pinchan las palmas de las manos. Despéjame la equis que tengo clavada en la sien, que ya noto cómo está empezando a sangrar. Ahora que ya no vuelves cada tarde, nada mueve tanto las nubes vagabundas de mi cielo como recordarte cayendo de él, montado en un ala delta. Esta madrugada hubo una tormenta, pero el agua nos cae bien.

Por más que grite, no me oyes, pero creo que me lees desde ese cielo, hoy nublado, del que bajaste ese día por última vez sin intentar agarrarte a ninguna nube. Recuerdo que antes las tardes se me hacían noches a tu lado, y montábamos un picnic sobre las sábanas de tu cama. Cómo nos gustaba llenarlo todo de migas y recogerlas al día siguiente. No nos picaban al acostarnos porque las noches, en vela y entre velas, eran las que mejor me sentaban. Me dormía en tus brazos al tercero de los cafés, mientras me mirabas con esas sombras en tus ojos que te pintaban de misterio. Fuiste a la vez antagonista y personaje principal, guionista, apuntador y desertor. Y tu obra, como mis sueños, terminaba cuando te ibas, y despertaba entre sollozos arropado sobre tu lado de la cama.

Escribirte con mala letra es mi única forma de tenerte. Ahora que ya no estás nadie me despierta cuando grito por la noche, cuando tengo pesadillas y empiezo a tiritar. Ya nada es capaz de devolverme a la realidad. No sé distinguir entre pesadillas y tus recuerdos, la línea es tan frágil que se rompe cada vez que pestañeo, y la vuelvo a dibujar con trazo fino imitando las caricias que me hacías en la espalda. Quisiera saber hacia dónde mirabas cuando jugábamos a escribir palabras con letras de palo sobre nuestra piel. Tú siempre ganabas porque eras el único capaz de entenderme cuando no tenía nada que decir. Y ahora que ya no estás debo escribir solo en mi libreta de los jueves, con tinta oscura para no olvidarte, porque las yemas de mis dedos solo pintan en tu espalda.

Bájate de ese ala delta que construiste con nuestras sábanas y bésame de una vez, por última vez, y cántame en el idioma de las estrellas cuando mueren. Vete de nuevo y para siempre planeando sin control sobre tu ala delta. Cayendo de tu ala delta, riendo, descalzo, haciendo equilibrio sobre líneas rectas invisibles, procurando no romperte, de nuevo, los pies.
T'ha agradat?

Aquest relat ha estat seleccionat entre els 35 millors Relats d'Estiu de diari SEGRE. A part dels premis als que opta, també pot aconseguir el premi del públic, el teu. Podràs votar aquest relat clicant a través de Facebook clicant "M'agrada".

Qui en tingui més s'emporta el premi del públic. Així de senzill. El votes?



Et recomanem llegir els altres participants al concurs en aquest enllaç.
Temes relacionats
Comenta el contingut

Uneix-te a la comunitat SEGRE!


El més...
segrecom Twitter

@segrecom

Envia el teu missatge
Segre
© SEGRE Carrer del Riu, nº 6, 25007, Lleida Telèfon: 973.24.80.00 Fax: 973.24.60.31 email: redaccio@segre.com
Segre Segre