x
Català Castellà
Registra’t | Iniciar sessió Registra’t Iniciar sessió
Menú Buscar
Cercador de l’Hemeroteca
Segre Segre Premium

  • Per Manuel Fregola Navarro

Yo solo sé que volví a dudar y tu sombra ya no volvió más

Actualitzada 20/08/2019 a les 10:05
Yo solo sé que volví a dudar y tu sombra ya no volvió más

Totes les imatges i continguts de SEGRE.com tenen drets i no es permet la seva reproducció i/o còpia sense autorització expressa.

© Yo solo sé que volví a dudar y tu sombra ya no volvió más

@ARTFLORALLEIDA

 

Aquest relat participa al concurs de Relats d'Estiu del diari SEGRE.
Vota'l perquè aconsegueixi el premi del públic!


El tren, en su cansino caminar por sus deterioradas vías, dejaba ver en sus antiguos vagones de madera frescas gotas de rocío de un nuevo amanecer que se abría paso entre lánguidas brumas por esos campos interminables, llanos y desnudos de vida, donde en sus lejanías parecían que imploraban que sus vegas diesen frutos de vida eterna.

La verdad es que me encuentro viajando en un destino incierto y desconcertante, donde mis pensamientos de amores infinitos están llenos de penumbras y misterios, que van llamando a mi puerta, por esa vida arrogante y silenciosa, que no me deja ver, querida mía, esos días felices que compartimos los dos, entre las sombras de las verdes arboledas de nuestro pueblo natal.

¡Ay, alma bondadosa, bendice nuestros cuerpos, déjanos vivir felices los pocos años que nos quedan, porque ya voy sintiendo ese dulce traquetear del tren, que nunca suena a hueco, pero que es un taller de lágrimas y mi consuelo no es puro arte, sino una lanza de chasquidos que quiebra la negra noche.

Porque ama y ese amor te volverá a encontrar, es un delicado presente que la vida te da y que el brillo de tu corona engarzará para siempre.

Son esas ilusiones compartidas de juegos perdidos, son esas voces rotas que con sus palabras en silencio reclaman viejos poemas, que como lágrimas brotan delicadamente en aguas de vida y de pasión infinita.

Pero tú eres manjar de almas, eres pan y vino, que se da y gustas de darte, eres la figura que produces gloriosos envites, que amilanas mis pobres sentimientos y me dejas solo con mis palabras al viento.

Yo quiero que nuestras vidas no sean tormentos de lujuria, que nuestras miradas sean puras y blancas, que nuestro amor no expire para siempre, porque entonces yo moriría de dolor y pena.

Y recuerda siempre por encima de todo que yo te amaba, enamorado de tus labios al besar, cuando los engaños morían de amor y los celos eran secretos bien guardados, como ráfagas de amores compartidos.

He desnudado mi pobre alma para ti, para poderte escribir en un solo sentimiento un desengaño no querido de este cruel y miserable destino, en el que las mentiras pasan con mucha agonía y son como errantes gritos que aúllan sin cesar y sirven muchas veces para despertar recuerdos no queridos.

Pero el tiempo no avisa y el tren no para. Su inmortal sonido es gloria de paraíso, y voy viendo como un espejismo en sus cristales tu cara de amor herido, donde mi corazón encerrado en su caparazón de metal prolonga su agonía que inflamado de lujuria desea volver a tu encuentro y desearte.

Por una vez escucha, ¡oh, Dios del cielo!, si mi fe fuese divina, daría mi aliento por tu causa, con ímpetu que redoblan los vientos, desencadenando furiosos envites que en sus tormentas moran aguas moribundas que imploran tus sentimientos a mis plegarias.

¿Pero cuántas veces, amor mío, solo mis lágrimas tenían sed de vida eterna?

¿Y cuántas veces me dejaste de implorar a media noche por no tener a la vera de mi cama tu cuerpo desnudo y bello, siempre jugando al azar de un lánguido y largo suplicio?

Pero, ¡ay!, es esa maldita edad dichosa, que como una atrevida quilla desvencijada de un barco que surca mares no me deja escuchar tus pasos por los incesantes bramidos de rayos eternos que acogen esparcidos en sus aguas infinitas églogas de amor.

Ya el tibio sol de otoño se deja ver, entre su manto arrastra inocentemente un llanto de ondas penas que mi alma invoca a mi corazón doliente, que penitente llora.

Silencioso y pensativo, mis dudas van creciendo y mi corazón me va punzando de dolor, todo mi cuerpo me bulle y mi sangre hervida de pasión corre veloz entre mis venas en busca de ese amor perdido.

Y si por desgracia fuere, se avivase mi sed de alma pecadora, mi destino sería el destierro y mi vida serviría de alimento para siempre a esa luz celestial que me implora en continuas plegarias mi redención de mis penas por mi vida frugal y deshecha de por vida.

Siempre he querido ser tu lámpara y que la luz brillante fuese eterna, que nunca jamás se apagase muy cerca de ti para poderte dar mi alma y mi cuerpo, porque eres mi consuelo y el sol de mis ojos.

El tren ya ha parado, su destino termina en vía muerta, voy bajando y mirando el andén, mis ojos turbios no vislumbran tu sinuosa silueta, en la que mis sueños quiméricos desearían ver ese arpegio de oro que alumbra tu dulce cara.

Pero fue un verdadero milagro. Al principio dudé, pero eras tú. Con mucha ternura te cogí entre mis manos y te abracé, y luego me diste tu mano, y con lágrimas en tus ojos, me miraste emocionada.

Estuvimos hablando hasta que la luna apareció con su manto blanco en el firmamento, su resplandor iluminaba tu cara, irradiando una belleza extraordinaria y casi eterna.

Los cariños y amores llenaron tu vacío, donde las heridas de tu vida por un momento se cerraron, pero tu corazón al fin me lo pudiste dar, suficiente para saber la profundidad de tus sentimientos hacía mí.

Pero luego se hizo el silencio y tu silueta se perdió entre la oscuridad de la noche.

Al día siguiente te busqué en el andén, pero no te encontré, quizás volaste a otros mundos más lejanos que el nuestro, pero quién sabe, si miraste tu reloj y pudiste encontrar ese tiempo perdido que ya olvidaste hace años.

Pero yo solo sé que volví a dudar y tu sombra ya no volvió más.
 


T'ha agradat?

Aquest relat ha estat seleccionat entre els 32 millors Relats d'Estiu de diari SEGRE. A part dels premis als que opta, també pot aconseguir el premi del públic, el teu. Podràs votar aquest relat clicant a través de Facebook clicant "M'agrada".

Qui en tingui més s'emporta el premi del públic. Així de senzill. El votes?



El més...
segrecom Twitter

@segrecom

Envia el teu missatge
Segre
© SEGRE Carrer del Riu, nº 6, 25007, Lleida Telèfon: 973.24.80.00 Fax: 973.24.60.31 email: redaccio@segre.com
Segre Segre