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Caos e indignación en un día sin trenes de cercanías ni transporte alternativo
Restablecen la limitación de velocidad para el AVE de Lleida a Madrid tras levantarla

Viajeros tomando el bus en Tàrrega tras la suspensión de los trenes en la línea de Manresa (RL4).. - Laia Pedrós
La suspensión ayer de todos los trenes de cercanías operados por Renfe para revisar la red ferroviaria catalana obligó a cientos de usuarios de Lleida a buscar otros medios para desplazarse al no habilitar la compañía transporte alternativo por carretera. En la línea de alta velocidad se restablecieron limitaciones de velocidad tras haberlas alzado.
Lleida amaneció ayer sin trenes en las líneas de Manresa (RL3 y RL4) y de la costa (R13 y R14). Los convoyes de Renfe se quedaron en la capital del Segrià mientras el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) inspeccionaba las vías y su entorno en busca de peligros para la circulación tras el accidente mortal en Gelida el pasado martes. Esto obligó a cientos de leridanos a buscar otros medios para desplazarse, al no haber habilitado la compañía transporte alternativo por carretera: fuentes de Renfe explicaron que no había buses suficientes para cubrir las líneas suspendidas.
Parte de los viajeros afectados se declararon indignados, mientras que otros mostraron resignación. Muchos acudieron a las estaciones de trenes sin saber que estaban suspendidos. Los buses de línea viajaron mucho más llenos de lo habitual, mientras que otros viajeros recurrieron a vehículos privados.
Solo en Girona los usuarios tuvieron una alternativa a los trenes de cercanías. Renfe recolocó de forma gratuita a parte de los que debían viajar a Barcelona en el Euromed, que tenía numerosas plazas libres, según la compañía, que calificó este hecho de “excepcional”. En Lleida, la única forma de viajar en tren a la capital catalana fue pagar billete en el AVE.
Tampoco la línea de alta velocidad se libró de incidencias. Adif alzó la limitación de velocidad a 160 Km/h que había establecido el martes en 150 kilómetros entre Lleida y Madrid, solo para recuperarla horas después en 78 kilómetros. Por la tarde, los trenes de alta velocidad con parada en la capital del Segrià registraban retrasos de una hora.
En la red ferroviaria convencional, las inspecciones revelaron en Lleida un desprendimiento sobre las vías de la RL4 en Sant Guim de Freixenet. La máquina que revisaba esta línea chocó contra una roca sin provocar heridos. Por la tarde, Adif informó a la conselleria de Territorio que todas las líneas estaban ya en condiciones para recuperar la circulación, excepto la R4 sur, en Barcelona, y la R11, en Girona. Fuentes de Renfe, por su parte, indicaron que la compañía estaba lista para retomar el servicio hoy. Sin embargo, puntualizaron que los maquinistas cuestionan las medidas que ha tomado Adif, por lo que no garantizaron que el servicio recupere la normalidad. Los conductores de trenes están llamados a la huelga los días 9, 10 y 11 de febrero.
Por otra parte, en Lleida y otros municipios hubo minutos de silencio en memoria de las dos personas fallecidas en Catalunya por el temporal.
La COELL advierte que se deberán recuperar las horas no trabajadas
El presidente de la patronal leridana COELL, Josep Maria Gardeñes, afirmó que se deberán recuperar las horas no trabajadas como consecuencia de la falta de trenes de Rodalies. Foment del Treball advirtió que el permiso retribuido de cuatro días que se estableció en el caso de la dana no es aplicable en este caso. Gardeñes denunció que “siempre somos los mismos los que sufrimos la falta de previsión y de inversión de las Administraciones. Por una parte, los trabajadores, con el estrés sufrido para desplazarse. Por otra, las empresas, con el desconcierto creado”, lamentó. Recordó que la preocupación de los empresarios por la situación de las infraestructuras viene de muy lejos. “Nosotros pedimos que el 2% del PIB se destine a mantener las infraestructuras, para que este sea un proceso constante. No puede depender de calendarios electorales o de la existencia o no de presupuestos”. En el caso de Lleida, apuntó que los trabajadores, en general, buscaron alternativas a Rodalies para llegar a sus empresas, pero hubo casos en los que no fue posible y no acudieron a sus puestos. Además, las empresas facilitaron en la medida de lo posible el teletrabajo.