Tejido de mujeres invisibles
En el marco del 8M, el ayuntamiento de Tàrrega ha producido una exposición en la que rinde homenaje a todas las féminas que trabajaron en el sector del textil desde la economía sumergida. Pone nombre en un gran patrón a doscientas mujeres hasta ahora en el anonimato

Uno de los fotobordados que se pueden ver. - LAIA PEDRÓS
Hay hilos que no solo cosen telas. Hay hilos que unen generaciones, que sostienen economías, que atraviesan silencios y tejen memorias. Esos hilos —los que las mujeres del textil manejaron con manos firmes y calladas durante décadas— son los en Tàrrega ha recuperado para darles voz y ponerles rostro.
En el marco del Día Internacional de las Mujeres (8M), la Sala Marsà acoge la exposición Producció íntima, una propuesta artística y documental comisariada por Lluïsa Gabarra que rinde homenaje a más de 200 mujeres de Tàrrega y del Urgell. Mujeres que, entre los años cuarenta y setenta del siglo pasado, trabajaron en el sector textil en condiciones precarias, a menudo sin derechos laborales ni reconocimiento, pero con una enorme dignidad.
Este proyecto nace en el marco del programa Teixint Cures, impulsado por la concejalía de Feminismos del ayuntamiento de Tàrrega, que desde 2024 busca sacar a la luz los trabajos invisibles y esenciales que las mujeres han desempeñado históricamente en la economía sumergida. Si en su primera edición el foco se centró en los oficios domésticos y rurales, este año la mirada se vuelve hacia el textil, una actividad profundamente arraigada y en la memoria de miles de hogares.
El título de la exposición resume la esencia de una realidad compartida por muchas mujeres. La casa se transformaba cada día en un espacio híbrido: un hogar donde convivían el cuidado y el trabajo, la familia y la producción. En una época marcada por la posguerra, la escasez y las limitaciones impuestas a las mujeres, coser y bordar se convirtieron en formas de supervivencia económica.
Desde sus pequeñas mesas de madera, las targarinas cosían para tiendas, fábricas o clientas particulares. Remendaban la ropa de los hijos, planchaban para vecinas, confeccionaban blusas o vestidos por encargo. Todo ello sin contratos, sin horarios ni cobertura social, pero con la precisión de las profesionales que eran. La máquina de coser se convertía así en una herramienta de emancipación económica silenciosa, y cada puntada, en un acto de resistencia femenina.
“Estas mujeres formaron parte de lo que podríamos llamar una economía de la supervivencia doméstica”, explicaba la comisaria Lluïsa Gabarra. “Su trabajo, invisible para las estadísticas oficiales, fue vital para el sostenimiento de las familias y para la modernización silenciosa de la vida cotidiana”, añadía.
La muestra se articula en seis piezas que dialogan con el pasado y el presente. Una de ellas da protagonismo al taller de fotobordado celebrado en el otoño de 2025, donde un grupo de mujeres bordó fotografías de otras mujeres vinculadas al sector textil. Cada hilo bordado sobre una imagen se transformó en símbolo de una historia recuperada, de una genealogía que el arte rescata del olvido.
Otra instalación recrea minuciosamente un antiguo taller de confección, con utensilios, patrones, anuncios de prensa y objetos de época. Un altar con una máquina de coser encerrada en un espacio estrecho actúa como metáfora visual de la invisibilidad.
En una de las paredes, un gran patrón bordado con los nombres de las trabajadoras domina el conjunto. Son los nombres de más de 200 mujeres, muchos de ellos recuperados gracias al testimonio oral de familias y vecinas. Este mural, pensado como un tejido colectivo, seguirá ampliándose durante la exposición con las nuevas aportaciones que el público quiera sumar.
Finalmente, la exposición acoge como una sala de estar con la proyección de entrevistas a algunas de estas mujeres sacadas del anonimato.
La muestra se complementa con la publicación de la revista Basta. Además, en el marco del 8M, el Museu Tàrrega Urgell acogió la conferencia Treballar cosint, viure cuidant, a cargo de la doctora Márcia Botelho de Oliveira, especialista en trabajo social y género. El mes de marzo culminará con los Reconeixements Atenea, que en su cuarta edición rendirán homenaje a las mujeres del textil.
Producció íntima no sólo honra el pasado de las mujeres del textil; también mira hacia el futuro, invitando a nuevas generaciones a reconocer el valor del trabajo invisible y a reivindicar la igualdad real. Coser fue para muchas mujeres una forma de vivir… pero también una manera de resistir. Y hoy, Tàrrega hilvana con ellas, puntada a puntada, la gran tela de la memoria. De hecho, en cada puntada habita la historia de una mujer, y en cada nombre sobre el gran patrón se lee también una historia compartida.