“Si hay golondrinas en un pueblo es que en su aire no hay insecticidas y contaminación y la calidad atmosférica es buena”
La afluencia de ‘orenetes’ certifica la elevada calidad del aire del Pallars Sobirà. El censo anual contabiliza 226 nidos ocupados por las aves en Sort y 103 en Esterri d’Àneu

Alumnos de Primaria de la escuela de Esterri d’Àneu participaron en el censo con los profesores. - EDGAR ALDANA
“Si hay orenetes en un pueblo es que en su aire no hay insecticidas y contaminación y la calidad atmosférica es buena”, explica Marta Naharro i Via, profesora del Camp d’Aprenentatge de les Valls d’Àneu y colaboradora del ICO (Institut Català d’Ornitologia) y que ha coordinado con el resto del equipo docente el censo anual de orenetes cuablanques en Esterri d’Aneu y Sort, que alcanzan, respectivamente, la 17ª y la 10ª edición.
La oreneta cuablanca, avión común en castellano y Delichon urbicum para los científicos, “es un indicador de la buena calidad de la atmósfera. Su presencia aumenta si hay mosquitos, su principal alimento, que si están es porque no hay contaminación ni insecticidas”, anota.
Los resultados han sido la localización en la capital del Sobirà de 226 nidos ocupados, 5 en construcción y 335 sin actividad y el hallazgo en Esterri de 103, uno y 46. Las cifras son netamente superiores a las del inicio de los recuentos: 49 nidos ocupados, 5 en construcción y 6 sin uso en Esterri en 2010 y 165, 13 y 65 en Sort en 2017.
Aunque hay que tener en cuenta que también ha crecido el número de cuadrantes (zonas de 200x200 metros) que se revisan, de 9 a 14 en Esterri en 17 años y de 4 a 11 en Sort en una década, la tendencia de la presencia de estas aves es alcista.
En las observaciones participaron 36 estudiantes de Primero de ESO del instituto Hug Roger III de Sort y 33 alumnos de 3º y 4º Primaria de la escuela La Closa de Esterri d’Àneu y cuatro y tres profesores, respectivamente, de esos centros.
“Lo más bonito es poder trabajar la ciencia ciudadana con los niños”, señala Naharro, quien destaca que “la realización de los censos de orenetes es la actividad del ICO en la que más voluntarios participan”. Se desarrolla en 605 municipios de Catalunya, la Comunitat Valenciana y el Alguer. Esterri, con 17 ediciones, es la cuarta localidad de Catalunya y la primera de Lleida por dimensión de su serie de datos.
La oreneta cuablanca es un ave migratoria que hiberna en el África subsahariana y parte de cuyas poblaciones pasa los meses cálidos en la península ibérica, donde, tras llegar en torno a abril pasa la temporada de reproducción antes de volar al sur del Mediterráneo en octubre. Los distintos monitorizadores de aves catalogan su situación como de “preocupación menor” y se mantiene fuera del catálogo español de especies amenazadas.
“Este año ha sido muy bueno, al haber llovido tanto hay mucho alimento y mucha humedad en el suelo que facilita que las aves tengan barro para construir los nidos”, dice Naharro.
¿Se considera superpoblación su presencia como la de estorninos y palomos? Para nada. “Cuantas más orenetes hay en un lugar, mejor; y además mantienen a raya a los mosquitos, que son molestos”, anota la ambientóloga. Hay otra diferencia: “Dependen de la calidad del aire y de la presencia de insectos, y a los palomos les atraen los residuos de las personas”.