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La montaña de Llessui acoge más de 1.800 cabezas de ganado para pacer durante el verano: un solo vaquero se hará cargo

Ganaderos de todo el Pirineo llevan animales a la zonapor sus "excelentes" características

Vacas de toda Catalunya llegan estos días a la montaña de Llessui para pasar el verano | Marta Lluvich - ACN

Vacas de toda Catalunya llegan estos días a la montaña de Llessui para pasar el verano | Marta Lluvich - ACN

Lluís Serrano
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La montaña de Llessui, en el Pirineo de Lleida, se ha convertido en uno de los principales destinos de la trashumancia catalana. Estos días han llegado a la zona más de 1.800 cabezas de ganado —entre vacas y caballos— procedentes de diferentes comarcas pirenaicas y prepirenaicas. Albert Baqueró será el encargado de gestionar durante casi cuatro meses todo este rebaño en solitario desde una cabaña situada a unos 2.000 metros de altitud.

Ganaderos del Pallars, la Cerdanya, el Ripollès, el Berguedà y el Solsonès han escogido esta montaña por sus características favorables: gran extensión sin demasiado forestal, abundancia de agua, buen manejo del ganado y pastos de calidad. La reducción del número de ganaderos de extensivo, que ahora gestionan rebaños mayores, ha obligado a muchos de ellos a buscar espacios de pasto fuera de sus municipios de origen. El traslado de los animales se hace mayoritariamente en camión, aunque algunos ganaderos mantienen la tradición de hacerlo a pie.

Los propietarios del ganado confían en que las condiciones meteorológicas durante julio y agosto permitan el crecimiento de la hierba y que los animales puedan permanecer en la montaña hasta a principios de octubre.

El trabajo de Albert Baqueró en la cabaña del vaquero

Albert Baqueró lleva ocho años ejerciendo como vaquero en Llessui, desde que tomó el relevo del anterior responsable. Su tarea consiste en cuidar el ganado y vigilar que se mantenga en buen estado de salud, asegurarse que los animales no salgan del perímetro establecido, gestionar los pastos y comunicar cualquier incidencia a los propietarios. Durante casi cuatro meses, vivirá de manera permanente a la cabaña del vaquero situada en la montaña.

Ganaderos de la Cerdanya y el Berguedà valoran las condiciones de Llessui

Albert Sobirana, ganadero de Montellà, hace tres años que traslada animales a esta montaña. Explica que han crecido con animales y necesitan buscar otros espacios fuera de su municipio para pasar el verano. Sobirana señala que "en muchos lugares del país cada vez hay más bosque" y que "las montañas para pacer cada vez están peor". De Llessui destaca que "es abierta, sin árboles y con mucha agua".

Pere Rosell, también de Bellver de Cerdanya, traslada sus animales en camión por razones logísticas. Jorge Vartolomei, uno de los camioneros que hace el transporte, explica que el recorrido de 100 kilómetros puede durar unas cuatro horas. "Son carreteras de montaña con muchas curvas que tienes que ir muy poco a poco por el bienestar de los animales", ha indicado.

Marta Pons, ganadera de Berga, valora especialmente el trabajo del vaquero. No todas las montañas donde se sube ganado cuentan con un vaquero permanente durante el verano, cosa que obliga a los ganaderos a hacer varios viajes. Pons asegura que más de una vez durante la temporada se desplazan hasta Llessui para ayudar a Albert Baqueró.

La trashumancia a pie, una tradición en peligro

Casualmente, Baqueró es uno de los pocos ganaderos que todavía traslada el rebaño a pie hasta la montaña. Para este joven, esta práctica representa "un patrimonio cultural y una tradición" que hay que preservar. Sin embargo, la realidad muestra que cada vez son menos los ganaderos que hacen la trashumancia caminante. Baqueró estima que sólo un 5% de los ganaderos suben las vacas, terneros o caballos a Llessui a pie, ya sea por la montaña o por la carretera.

Más de 4.000 ovejas completan el ganado estival

La montaña de Llessui también acoge durante los meses de verano más de 4.000 ovejas procedentes de una docena de ganaderos. Estos rebaños se agrupan a principios de julio y un solo pastor se encarga de cuidar a los animales. Entre vacas, caballos y ovejas, esta montaña puede llegar a acoger unas 6.000 cabezas de ganado durante la temporada veraniega.

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