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BALONCESTO

Un querer y no poder: el Hiopos Lleida no puede dar continuidad al triunfo en Andorra y vuelve a perder

Fue siempre a remolque lastrado por el poco acierto y las pérdidas

Oriol Paulí se cuelga del aro / Javi Enjuanes

Oriol Paulí se cuelga del aro / Javi Enjuanes

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El Hiopos Lleida no pudo dar continuidad a la gran victoria lograda el viernes en Andorra, que rompía una racha de seis derrotas seguidas, ni brindar otra alegría a una afición que ayer llenó por primera vez esta temporada el Barris Nord. No pudo poner la guinda el equipo de Gerard Encuentra en un partido que prometía, pero que se torció ya desde el inicio. Aunque batalló incansable hasta el final pese a las adversidades físicas, fue siempre a remolque de un Casademont Zaragoza más entero y sobrio, que ahora empata con los leridanos en la clasificación. Pese a situarse a un punto en el arranque del último cuarto, la precipitación y el cansancio le privó de darle la vuelta al partido y sumar la que hubiera sido la sexta victoria.

El partido no arrancó nada bien para un Hiopos Lleida excesivamente impreciso, que ya había perdido seis balones cuando Encuentra tuvo que pedir el primer tiempo muerto viendo tal desaguisado en el ecuador del primer periodo. Su equipo solo había sido capaz de anotar una canasta —de Batemon tras un robo— mientras el Zaragoza sumaba ya 12, con el internacional Yusta y Stephens monopolizando el juego.

Las nuevas instrucciones parecieron surtir efecto, ya que un parcial de 7-2 de regreso a pista reenganchó al cuadro burdeos al partido (9-14), comandado por Paulí, autor de cinco puntos casi seguidos. Ahora era el técnico maño el que paraba el partido viendo la reacción leridana, que se quedó ahí. Volvieron las imprecisiones, la falta de acierto y las lagunas defensivas que permitieron al Zaragoza alcanzar los nueve puntos de renta (9-18) en un abrir y cerrar de ojos, que supo gestionar hasta el final del cuarto (13-22).

Solo Paulí daba respuesta ofensiva. Nueve de los 13 puntos de su equipo llevaban su firma, en un primer asalto muy impreciso y con muchos jugadores desaparecidos, entre ellos Batemon y Ejim. No varió el guión en el segundo asalto pese a que el Hiopos entró algo mejor. La aparición de Millán Jiménez dio otro aire al equipo. Una asistencia del riojano para Golomán y un triple suyo redujeron la desventaja a cuatro puntos (18-22), pero un par de errores y alguna mala defensa permitieron a los aragoneses disparar de nuevo el marcador hasta los nueve puntos (22-31, m.14).

Esa fue la tónica del segundo cuarto y, a la postre, de todo el partido, y es que el cuadro leridano hizo la goma constantemente, sin lograr nunca voltear el marcador. Otra canasta de Jiménez y un triple de Agada, otro de los que no atraviesa un buen momento, encendieron a la grada y obligaron a Ramírez a pedir otro tiempo muerto (27-31).

Pero el Hiopos estaba viviendo el día de la marmota. Cuando se acercaba en el marcador, un par de errores combinados con dos buenas acciones aragoneses volvían a situar una cómoda renta para un Zaroagoza que controló siempre el tempo del partido gracias a sus dos bases, Bell-Haynes y Spissu, a los que nunca lograron parar los leridanos. Precisamente cinco puntos seguidos del italiano dieron la máxima renta al Zaragoza al filo del descanso, doce puntos (32-44).

En la reanudación se repitió la misma historia. Siete puntos seguidos de Golomán, el único que producía bajo el aro, fueron respondidos por el conjunto maño para situarse once arriba (40-51) y obligando a Encuentra a parar de nuevo el partido. De regreso se vieron los mejores minutos del Hiopos. Logró colapsar el ataque aragonés y firmar un 10-2 que le situó a solo tres puntos (50-53) y posesión, pero Shurna perdió el balón y el Zaragoza volvió a tirar de oficio para mantenerse con ventaja.

En el arranque del último asalto los de burdeos estuvieron cerca de completar la remontada. Se situaron a solo un punto (58-59), lo más cerca desde el arranque del partido, pero de nuevo murieron en la orilla. Un triple de Dubljevic y dos penetraciones de Bell-Haynes situaron el 60-66 y obligaron otra vez a Encuentra a pedir tiempo para intentar reactivar al equipo. Pero esta vez no hubo reacción posible. Dos tiros libres de Yusta y un palmeo de Dubljevic agrandaron el parcial hasta el 2-11 que permitió a los maños recuperar la renta de diez puntos (60-70).

Quedaban aún cinco minutos por delante y el equipo lo intentó, pero cada buena acción era contestada por el rival, que no desperdiciaba ningún error de los leridanos, que acabaron frustrados y sin opciones de obrar una remontada ya imposible. El físico, tras dos partidos en 48 horas y unidos a los problemas físicos que arrastran algunos jugadores, hicieron inútil cualquier intento de reacción, consumándose la novena derrota del curso que le acerca a las posiciones de peligro.

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