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Lleida registra la primera muerte atribuible a las altas temperaturas

Los informes de Monitorización de la Mortalidad detectan el primer fallecimiento por el calor. La canícula y el aire sahariano deterioran la calidad del aire

Un termómetro alcanza los 40º, ayer en Tàrrega. - LAIA PEDRÓS

Un termómetro alcanza los 40º, ayer en Tàrrega. - LAIA PEDRÓS

Lleida

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La demarcación de Lleida registró el domingo la primera muerte atribuibles a las elevadas temperaturas del actual periodo estival, una estación en la que el año pasado se registraron 34 fallecimientos, once más que en el anterior.

Según los datos del Instituto de Salud Carlos III, esa muerte se produjo el pasado domingo, 21 de junio y primer día de verano, y corresponde a una persona de más de 65 años.

Los termómetros superaron el domingo los 40º en buena parte del llano de Lleida, donde a finales de la semana pasada comenzaron a menudear las noches tropicales, en las que las temperaturas no bajan de los 20º aunque la mínima del domingo en la capital fue de 17,5º.

La exposición a esas temperaturas también puede generar golpes de calor, aunque la mayoría de las muertes atribuibles a las elevadas temperaturas no se deben a procesos traumáticos o agudos sino que tienen su origen en situaciones sostenidas de estrés térmico que en ocasiones intensifican la sintomatología de patologías ya existentes y en otras pueden desatar nuevos procesos.

De hecho, las olas de calor suelen tener efectos secundarios, e incluso terciarios, con incidencia directa en la calidad del aire y susceptibles de elevar la mortalidad: entre los primeros está la potenciación de contaminantes químicos como el dióxido de nitrógeno (residuo de los motores de combustión), al dificultar las altas temperaturas y la elevada presión atmosférica su dispersión, y entre los segundos la del ozono triposférico, un gas que se forma a partir de la presencia de otros como el citado cuando la radiación solar es intensa.

Contaminantes

Completa el cuadro otro fenómeno que también tiene impacto directo en las personas con problemas respiratorios como la mayor presencia de partículas sólidas en suspensión cuando la ola de calor tiene en su origen, como ocurre estos días, en el desplazamiento de masas de aire del Sáhara que traen arena del desierto.

Este último fenómeno ha comenzado a dejarse notar en la demarcación de Lleida, donde, según la red de estaciones de control de la calidad del aire de la Generalitat, la presencia de PM10 (partículas en suspensión de 10 micras o más) tenía la calificación de “desfavorable” en el Montsec, Ponts y Juneda y no alcanzaba niveles correctos en Lleida, Sort y Bellver de Cerdanya. Las mediciones también se quedaban por debajo del nivel óptimo y descendían al de “razonablemente bueno” en cuanto a la presencia de PM 2,5 (partículas sólidas de 2,5 micras, más dañinas).

En cuanto al ozono troposférico, la calidad del aire caía a “regular” en el llano, en Lleida y Juneda, y en Ponts, y no pasaba de “razonablemente buena” en el Montsec, Bellver de Cerdanya y Sort.

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