ARTE
El Macba, en espacios insólitos de Lleida
El cementerio y el tanatorio acogerán en otoño fotos de Fina Miralles y un vídeo de Josep Ponsatí, de la colección del museo barcelonés. Un proyecto en el que colabora el Centre d’Art la Panera

Fotos de Mabel Palacín y Mirko Mejetta en un espacio del Öss Kaffe, en Ciutat Vella de Barcelona. - ACN
El cementerio y el tanatorio de Lleida se convertirán el próximo otoño en unos singulares espacios de exhibición artística en el marco del proyecto Un museu fora del museu, impulsado por el departamento de Cultura de la Generalitat y el Museu d’Art Contemporani de Barcelons (Macba). La iniciativa cuenta con la implicació de los centros de artes visuales de Catalunya –entre ellos La Panera de Lleida– y llegará a otros sitios inéditos de más de veinte localidades (ver desglose). Este peculiar proyecto suma una cuarentena de piezas de la colección del Macba con el objetivo de acercar el arte contemporáneo a la vida cotidiana.
El equipo técnico de La Panera ha seleccionado el cementario y el tanatorio de Lleida para exhibir en octubre y noviembre una serie fotográfica de Fina Miralles (Sabadell, 1950) y un vídeo de Josep Ponsatí (Banyoles, 1947), respectivamente. Miralles, que el año pasado recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas, cuenta con una extensa trayectoria en todo tipo de géneros artísticos. En este caso, como pionera del denominado arte de acción, en el cementerio podrá verse una serie fotográfica de 1975 titulada Relacions. Relació del cos amb elements naturals. El cos sobre l’herba, en la que la artista vinculó su cuerpo a elementos naturales hasta alcanzar una fusión o simbiosis. Miralles se estiró en un campo de cereal espigado, en el que dejó la marca de su peso para constatar, acto seguido, cómo la hierba recuperó su ligereza y borró su huella.
En el caso del tanatorio, se podrá ver en una pantalla el vídeo monocanal Granollers, en el que Ponsatí, conocido por sus hinchables monumentales, estructuras aéreas de carácter efímeras que construía a partir de formas modulares enlazadas, documentó el primero de estos espectaculares artilugios voladores, en el marco de la primera Mostra d’Art Jove, en 1971 en la ciudad vallesana. Constituyó una de las primeras acciones de arte conceptual en una Catalunya aún franquista. La obra Granollers se estructuró en once módulos de plástico, unos de color blanco y otros de amarillo, de planta casi cuadrada, de 4x4,30 metros cada uno.