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Encuentran marcas de roce en los cinco primeros coches del Iryo
La última revisión completa de las vías de Adamuz fue el 7 de enero, sin detectar fallos. Puente rechaza especulaciones y comparecerá en el Congreso

Restos del Alvia siniestrado en la colisión con un Iryo el pasado domingo aún en la vía. - EFE
Nuevos avances respecto a la investigación del accidente de tren que ha dejado al menos 43 fallecidos en Adamuz (Córdoba). El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó ayer que hay marcas en los bogies (la estructura que está debajo de la carrocería de los trenes integrada por ejes y ruedas) de los cinco primeros coches del tren Iryo, el primero en descarrilar. Además, informó de que es “posible” que los dos o tres trenes que circularon antes tuvieran “marcas similares”.
Asimismo, la Guardia Civil localizó el lunes la pieza del eje de un tren parcialmente sumergida en un arroyo cerca del lugar del accidente, e investiga si procede de uno de los trenes siniestrados. La pieza fue supuestamente fotografiada el martes por un reportero del New York Times.
Posteriormente, Puente remarcó en rueda de prensa que la investigación “requiere tiempo y un análisis detallado”. “No se va a realizar ningún tipo de especulación”, dijo Puente, que comparecerá en el Congreso. Por su parte, el director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera, informó de que la última comprobación completa del carril en el entorno de Adamuz se realizó el 7 de enero, once días antes del siniestro, y señaló que “no se detectó ningún fallo que evidencie ninguna relación con el accidente”. Además, recordó que se han invertido 700 millones de euros en la renovación de las instalaciones y que en Adamuz se sustituyeron dos desvíos, y fijó el momento de colisión a las 19.43. El director de Operaciones de Renfe, José Alfonso Gálvez, aseguró que “diseñamos un plan alternativo de transporte cuando tuvimos capacidad”.
Por otro lado, el maquinista de Iryo informó primero de un “enganchón” para después rectificar y comunicar sobre el descarrilamiento. El maquinista trasladó al centro de control que no era ”un enganchón”, sino un descarrilamiento, y que estaba invadiendo la vía contigua, por lo que pidió que se cortara el tráfico. El centro de control de Atocha también intentó contactar con el maquinista del Alvia, que posiblemente ya había fallecido. Contestó la interventora, con la intención de ir a buscar al maquinista, y que repetía que tenía “sangre en la cabeza”.