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Pymes y autónomos denuncian que pierden negocio por el intrusismo

Los instaladores cifran en más del 20% las pequeñas obras que se hacen ilegalmente

Talleres

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El intrusismo profesional supone un gran perjuicio para pequeños negocios de múltiples sectores de Lleida, como la construcción, los instaladores, la automoción, la limpieza, el transporte o la peluquería, por ejemplo. Trabajan sin asumir ningún impuesto ni ofrecer garantías a precios que las empresas no pueden igualar y les quitan el negocio.

La competencia ilegal de personas que no están dadas de alta ni como autónomos ni en empresas es un problema grave que genera pérdidas a múltiples sectores, denuncian los gremios. “El intrusismo nos hace daño, porque supone un agravio comparativo, ya que son gente que trabaja por debajo de costes, sin pagar autonómos ni seguridad social ni nada. Se nota sobre todo en las obras menores, como reformas de baños y cocinas. Quitan el negocio a las empresas serias”, criticó el presidente del Gremio de Constructores y de la Coell, Josep Maria Gardeñes. El gremio se ha puesto en contacto con la Paeria, los administradores de fincas y la inspección de Trabajo para pedir que combata estas prácticas, pero con resultados “muy pobres”. Una de las medidas que plantean es obligar a las comunidades de propietarios a hacer constar en un cartel en el edificio qué vecinos están haciendo obras, su licencia y con qué empresa, como se hace en Barcelona. También los instaladores sufren esta problemática, a menudo causada por personas que trabajaban en alguna empresa del sector, y que han quedado en paro. “De un 20 a un 25% de pequeños trabajos como colocar un aire acondicionado o una caldera que puede asumir una persona sola se hacen de forma ilegal. La gran mayoría de nuestras empresas son pequeñas y nos quita trabajo”, explicó Joan Fornés, presidente del Gremio de Instaladores. Esta situación provoca, añadió, que a menudo el cliente compare los precios reales con los que se ofrecen de forma ‘pirata’, con los que resulta imposible competir porque no pagan impuestos. “Cada vez más hay presión de la gente para contratar sin IVA”, afirmó Fornés.

También la automoción sufre los problemas del intrusismo, tanto en la venta de vehículos, como en la reparación. “Hay personas que crean auténticas redes de venta de vehículos sin seguro, ni ITV ni ninguna garantía, cobrando todo en negro y desapareciendo al momento en cuanto reciben el dinero”, señaló Pilar Gallart, secretaria de la Asociación Provincial de Automoción. En Lleida capital impulsaron un cambio de ordenanza para prohibir la venta al aire libre, pero intentan ampliarlo al resto de municipios. También hay particulares que hacen pequeñas reparaciones o cambios de aceite a domicilio o al aire libre o que tienen talleres ilegales en marcha, sin garantías y sin seguir ninguna normativa, por ejemplo, de gestión de residuos. La entidad pide que se denuncien estos casos y permite hacerlo a través de su web de forma anónima. En el último año, ha denunciado 12 casos a los Mossos o el Seprona.

La asociación recoge denuncias de talleres y vendedores ilegales y ha denunciado a una docena

Otros sectores que sufren problemas similares son, por ejemplo, la limpieza a domicilio, donde la gran mayoría de trabajos se hacen “en negro”, o el transporte de viajeros, donde también es habitual ver a conductores haciendo de taxistas sin licencia, indicó Gardeñes.

Cortes de pelo a domicilio a partir de cinco euros y tintes, por solo diez

El problema de la competencia desleal abarca muchos y variados sectores. Uno de los que la sufre es el de la peluquería y estética, que ve como muchas personas ofrecen servicios a domicilio a precios de derribo. “Nos hace daño a los que lo tenemos todo en regla. Ofrecen cortes de pelo a 4 o 5 euros o tinte y peinado por diez. Pero es muy difícil de combatir porque la inspección de trabajo no puede entrar en domicilios particulares sin tener una orden judicial. Debería tener más poder”, planteó Albert Bellet, presidente del gremio de peluquerías. Bellet explicó que la subida del IVA del 8 al 21% que llevó a cabo el Gobierno en 2012 afectó mucho al sector, al hacer que parte de los clientes vayan con menos frecuencia a su peluquería, lo que obligó a muchas a prescindir de personal.

“Son personas que están en el paro y no encuentran trabajo o que se han jubilado y que trabajan en su casa. Como no pagan IVA ni el resto de impuestos, ni local pueden ofrecerlo mucho más barato y si el cliente ve que lo hacen más o menos bien... No deberían poder acceder a los productos profesionales, pero es muy difícil limitarlo”, afirmó el presidente del gremio. Es habitual, añadió, ver por internet personas que ofrecen sus servicios a bajo precio y también a pie de calle colgando pequeños carteles en farolas o en buzones de domicilios.

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