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Para frenar el envejecimiento celular y garantizar el buen funcionamiento del organismo, así como tener un aspecto mejor en la dermis, es fundamental hacer caso de las recomendaciones del plato de Harvard, una pauta de alimentación diseñada por la Harvard T. H. Chan School of Public Health que establece los pilares para comer de manera saludable.

El plato de Harvard recomienda, a grandes rasgos, que un 50% de la ingesta diaria de alimentos provenga de frutas, verduras y hortalizas, un 25% de cereales integrales y un 25% de proteína de buena calidad, y que se priorice el consumo de pescados, legumbres y carnes de ave y se eliminen las carnes procesadas. Si además de seguir estas pautas restringimos la ingesta de algunos alimentos, contribuiremos a frenar el envejecimiento celular causado por la acción de los radicales libres.

Pan blanco

Tanto el pan blanco como el arroz, la pasta y otros cereales refinados pueden inducir a una inflamación de los tejidos que dan lugar al envejecimiento. El proceso de refinamiento a que se someten estos cereales supone la eliminación de la cáscara, donde están la mayor parte de nutrientes, además de la fibra. Al comprar pan o cualquier otro cereal, es recomendable escoger siempre la versión integral. Esta máxima se tiene que aplicar también a los cereales de desayuno, mejores cuanto menos refinados y más naturales. Por lo tanto, es recomendable evitar todos los procesados que vienen en caja y optar por otros como los copos de avena, de los cuales aprovecharemos la fibra y todos los nutrientes.

Margarina y mantequilla

Se trata de evitar el uso de mantequilla y margarina en tostadas o para cocinar además de restringir el consumo de todos los alimentos que las incluyen a la composición, como productos procesados y pastelería industrial, ya que contienen un tipo de grasa que, por su consistencia, da a los alimentos una esponjosidad completa. Sustituyendo el consumo de mantequillas por el de aceite de oliva, obtendremos beneficios de las propiedades cardiosaludables de sus ácidos grasos y del contenido en vitamina E, que es, junto con la C, el antioxidante por excelencia.

Café

Los excitantes presentes en el café y en el té hacen aumentar el cortisol, una hormona conocida como la hormona del estrés. El cortisol existe en nuestro cuerpo de manera natural y se activa a las mañanas en contacto con la luz solar, cosa que permite que vayamos saliendo de la letargia y nos ponemos en marcha. El cortisol es necesario, ya que nos mantiene activos, pero un exceso de esta hormona provoca estrés crónico, cosa que hace aumentar la presencia de radicales libres en la sangre y, por lo tanto, la aceleración del envejecimiento. Por otra parte, la cafeína es deshidratante, cosa que se puede notar en la piel de las personas que consumen en exceso. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa el consumo seguro de café en unas 3-4 tazas diarias, en función de la concentración.

Alcohol

Durante mucho tiempo se ha extendido la creencia que el alcohol es beneficioso para la salud porque es una fuente de antioxidantes, pero no se menciona la cantidad de efectos nocivos que tiene y su relación con numerosas enfermedades. Entre los efectos adversos de la ingesta de alcohol (el Foro Mundial de Investigación Contra el Cáncer señala que una simple copa al día puede tener relación con el desarrollo de siete tipos de cánceres), también encontramos las propiedades inflamatorias. El alcohol destroza las paredes celulares y potencia la inflamación interna de los tejidos, que puede degenerar en el envejecimiento prematuro

Azúcar

Los alimentos con un alto contenido en azúcar provocan picos de glucemia en sangre que pueden inducir la diabetes, aparte que los excesos de azúcar pueden destrozar parte de las paredes de las membranas celulares. Lo mejor es apostar por edulcorantes saludables que aporten el azúcar presente en las frutas, como puré de manzana o plátano o pasta de dátiles. Es importante tener en cuenta que el azúcar presente de manera natural en las frutas no actúa de la misma manera que el azúcar refinado que encontramos en la miel o los jarabes, que invita, no obstante, a evitar el consumo de licuados, tanto industriales como naturales.

Alimentos que sí que son recomendables

Fresas, pimiento rojo, kiwi, cítricos y verduras como el brócoli y las coles de Bruselas destacan por su alto contenido en vitamina C, un poderoso antioxidante que favorece la regeneración celular y fortalece el sistema inmunitario. Los alimentos de temporada, además, se encuentran en el mejor momento de maduración, por lo tanto, tienen más nutrientes, aparte que son más sabrosos y económicos. 

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