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El secretario de Salud Pública, Josep Maria Argimon, nos dio ayer un baño de realidad al advertir que, si no se toman medidas, Catalunya estará como Madrid “en dos o tres semanas”. Una de las propuestas que puso sobre la mesa fue la recomendación de que en los próximos 15 días las universidades apuesten por las clases online, a excepción de las prácticas. Casi un mes después del inicio del curso en Primaria y Secundaria, estos centros no están siendo focos propagadores del virus, en contra de lo que pronosticaban algunos agoreros. Escuelas e institutos se han blindado con protocolos de prevención, como escalonar las entradas y salidas, ventilar las clases, desinfectar espacios, usar gel hidroalcohólico y llevar mascarilla, entre otras medidas. En la universidad, por contra, la mayoría de edad de los alumnos no siempre es sinónimo de una mayor responsabilidad. No se trata de criminalizar a los jóvenes, ni tampoco a las universidades, que han elaborado sus propios planes anti-Covid, pero las fiestas y las novatadas han dado ya algunos sustos. La Universidad de Salamanca ha llegado a expulsar a 36 estudiantes que incumplieron las normas contra el coronavirus. También fue sonado el caso de la fiesta ilegal en un colegio mayor de la Universidad Politécnica de Valencia, que provocó un brote con más de 130 positivos que investiga la policía. Habrá que estar atentos a los comportamientos incívicos que ponen en riesgo la salud de toda la comunidad. Argimon fue claro. Admitió que su preocupación es “muy alta”, por lo que también pidió a las empresas que implementen el teletrabajo “al nivel de abril o marzo” ante el aumento de contagios de Covid-19 porque el virus se expande más de lo esperado. Y no se trata de una percepción, sino que las cifras lo avalan. En los últimos quince días se ha pasado de 1.000 contagios al día a 1.500. Y si focalizamos, el panorama no mejora en exceso. El riesgo de rebrote en el Alt Pirineu i Aran había descendido ayer once puntos, pero continúa siendo el más elevado de Catalunya (muy condicionado por los malos resultados de la Cerdanya). También va al alza la región sanitaria de Lleida, que ya supera trescientos puntos, 33 más que el día anterior. Como nadie quiere volver a la pesadilla de marzo o de julio, habrá que arrimar el hombro entre todos y volver al mantra de manos, distancia, mascarilla.

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