Hay que invertir más en mantenimiento
La tragedia en Adamuz, con un balance provisional de 43 muertos y 123 heridos, había puesto sobre la mesa el debate de si el mantenimiento y seguridad del servicio ferroviario de alta velocidad es suficiente, y el descarrilamiento de un tren de Rodalies en Gelida el martes, que provocó la muerte de un maquinista en prácticas y cinco heridos graves, lo ha extendido a toda la red. Por lo que respecta al primer siniestro, todo apunta a que la causa fue una rotura de un raíl, aunque hay que determinar si se debió a su mal estado o a un defecto del sistema de rodadura del tren Iryo. El segundo fue provocado al caer sobre la vía un muro de contención, que habría cedido a causa de la lluvia. A consecuencia de ello, Adif, ente público que depende del ministerio de Transportes y que es el titular de la infraestructura ferroviaria, suspendió a última hora del martes todo el servicio de Rodalies en Catalunya para proceder a una revisión de todas las líneas. Con esta medida, admite implícitamente que desconocía el estado en que se encontraban, lo que denota una deficiencia de los controles. Es cierto que desde el sábado ha llovido mucho, pero casi cada año suele haber temporales de levante que afectan a una parte del territorio, principalmente el más cercano a la costa, por lo que no puede aducir que estos días se ha vivido un episodio excepcional. Está obligado a tener los medios materiales y humanos suficientes para garantizar la seguridad de los millones de personas que cada día viajan en los trenes. Ayer se vio que no es así y, para corroborarlo, en las comarcas de Lleida una de las máquinas encargadas de esta revisión extraordinaria chocó contra una piedra que había caído a la vía a la altura de Sant Guim de Freixenet. Ahora se habla mucho de las inversiones necesarias para mejorar Rodalies, pero también habría que hacer más hincapié en el mantenimiento. En las obras públicas, siempre se pone el acento en el presupuesto para las nuevas y en cambio el destinado a garantizar el buen funcionamiento de las existentes queda en muy segundo plano. Por otro lado, llama la atención que ayer por la mañana Adif levantara la limitación de velocidad a un máximo de 160 kilómetros por hora en 178 km entre Mejorada del Campo y Alhama de Aragón, y poco después rectificara y la mantuviera en un tramo de 78 kilómetros por las quejas de los maquinistas. Si se obliga a reducir la velocidad por motivos de seguridad, no puede revocarse esta decisión si no hay garantías al 100% de que no hay problema alguno. Y en el ámbito de la alta velocidad ferroviaria, hay que recordar que la liberalización de la competencia, que permitió a Ouigo comenzar a operar en 2021 y a Iryo un año después, ha aumentado sustancialmente el tráfico de trenes por corredores como el de Barcelona a Madrid. La pregunta es: ¿la partida destinada a mantenimiento de las vías ha crecido en la misma proporción?