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Una investigación internacional con la UdL resuelve el enigma de la domesticación del caballo

Cráneo de uno de los fetos de caballo analizado en el estudio, procedente de la fortaleza de Vilars.

Cráneo de uno de los fetos de caballo analizado en el estudio, procedente de la fortaleza de Vilars.A Nieto Espinet (GIP-UdL)

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Los caballos domesticados de los cuales descienden todos los actuales provienen de las estepas pónticas, en el norte del Cáucaso, y no de la cultura Botai de Asia central, tal como se pensaba. Así lo revela una investigación internacional liderada por el investigador del Centro de Antropobiología y Genómica (CNRS) francés, Ludovic Orlando, dónde han participado el Grupo de Investigación Prehistórica y el equipo de investigación Sigarra de la Universitat de Lleida (UdL). El mayor estudio genético efectuado hasta ahora, que acaba de publicar la revista 'Nature', concluye que los équidos domesticados hace 4.200 años sustituyeron a otros tipos de caballos existentes en aquel momento, incluso en los primeros domados un milenio antes, hace 5.500 años en Asia, y se extendieron rápidamente.

Un equipo de 162 investigadores de 114 instituciones de 30 países –especializados en arqueología, paleogenética y lingüística– ha colaborado en este proyecto que ha permitido identificar los orígenes genéticos, geográficos y temporales de los caballos domésticos modernos. Para hacerlo, han secuenciado el genoma de 273 restos de caballos que poblaron varias regiones de Euroasia en un arco cronológico que se extiende entre los años 50.000 y el 200 antes de Cristo (a.C.), incluyendo muestras de los yacimientos de los Vilars d'Arbeca (Garrigues) y Sigarra (Anoia).

Los científicos han podido constatar que, entre el 2.200 y el 2.000 a.C., se produjo un cambio drástico en el cual el perfil genético de caballos existente en las estepas pónticas -al cual han llamado DOM2- empezó a extenderse más allá de su región de origen, reemplazando en unos pocos siglos en todas las poblaciones de caballos salvajes desde el Atlántico hasta Mongolia. El estudio lo atribuye al hecho de que este nuevo tipo de caballo procedente de las estepas del norte del Cáucaso tenía un comportamiento más dócil y una constitución esquelética más robusta, apta para la montura.

El investigador principal y responsable del proyecto ERC-Pegasus, Ludovic Orlando, asegura que "la explosión demográfica de estos équidos no tiene ningún equivalente en los últimos 100.000 años". "Fue entonces cuando tomamos el control de la reproducción del animal y los produjimos en masa", añade el autor principal del artículo. Así, los DOM2 sustituyeron todas las poblaciones locales de caballos entre los años 1.500-1.000 aC. "Los resultados ponen fin a un largo debate sobre el lugar y la cronología en la cual se documentan las primeras evidencias de domesticación de los caballos que originaron las poblaciones actuales", destaca.

La fortaleza de los Vilars d'Arbeca, donde se ha documentado la práctica singular de inhumaciones de feto de caballos única en toda la mediterránea protohistórica, "aporta la evidencia más antigua hasta el momento de la llegada de los caballos DOM2 a la península ibérica fechado del siglo VII a.C.", destaca a la investigadora del Grupo de Investigación Prehistórica (GIP) de la UdL, Ariadna Nieto Espinet. Este linaje se corresponde genéticamente con el de los caballos domésticos modernos (DOM2) que se extendió geográficamente, coincidiendo también con la aparición de la equitación y de los carros ligeros y con la difusión de las lenguas indoiraníes.

"Los yacimientos catalanes han aportado el 60% de la muestra genética de caballos peninsulares de este estudio", destaca Nieto Espinet. Todos los restos arqueozoológicos han sido previamente estudiados en el laboratorio de Arqueología de la UdL, antes del análisis genético en Francia. Actualmente, uno de los fetos de équido de la fortaleza de los Vilars analizados está expuesto en el Museo de Arqueología de Catalunya.

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